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1 de octubre de 2013

El Dr. A. I. Cibergolem lanza un nuevo aguijonazo: pica, pica... rasca, rasca. ¿Queríais innovación? Viene de la mano de la esclavitud laboral voluntaria.

No hay ningún hombre absolutamente libre. Es esclavo de la riqueza, o de la fortuna, o de las leyes, o bien el pueblo le impide obrar con arreglo a su exclusiva voluntad  (Eurípides).

Para ser libres hay que ser esclavos de la ley (Marco Tulio Cicerón).

La democracia significa poder ser esclavo de cualquiera (Karl Kraus).

Andamos en estos tiempos de crisis galopante los estudiosos de la economía y la tecnología preocupados por el tema tan traído y llevado de la innovación, pero parece que no nos hemos apercibo de la gran labor que el gobierno ya está desarrollando discretamente en este campo y especialmente en el ámbito laboral. La clave de la innovación que con un perfil propio hemos de implementar en nuestro país poco tiene que ver con el mantenimiento o incremento de los recursos públicos de I+D+i, como con diseñar y aplicar legislaciones específicas que desarrollen planteamientos audazmente innovadores en las áreas críticas de nuestra economía que pueden estimular un nuevo ciclo productivo realmente competitivo.

Es así que la innovación en un país sin ADN industrial como el nuestro no depende del apoyo a la investigación como de la implantación y aprovechamiento de nuevas fórmulas de empleabilidad que exploten y amplíen al máximo los nuevos nichos laborales disponibles como el ‘precariado’ (Guy Standing). En este sentido, gracias al impulso de la actual reforma laboral (y las nuevas por venir), nuestro gobierno pretende abrir una brecha decisiva en el paro al tiempo que atiende las recomendaciones de la Troika. La línea innovadora del Gobierno consiste básicamente en derogar progresivamente los obsoletos y onerosos derechos laborales, para sustituirlos por una nueva visión de la ‘flexibilidad absoluta’.

¿Cuál es el secreto de este nuevo enfoque? No ha sido un hallazgo de los think thanks del neoliberalismo anglosajón sino de una inteligente recuperación de la sabiduría mediterránea de los griegos; Y no nos referimos a la del apocado gobierno actual de Antonis Samarás sino a sus gloriosos antepasados, los griegos clásicos, padres de la filosofía y creadores del concepto de innovación…la base de lo que llamaremos la ‘fórmula Jenofonte’ en honor a su inventor, el filósofo e historiador de la Anábasis.

Como recoge el investigador candiense de la innovación Benoît Godin en  “Innovation and Conceptual Innovation in Ancient Greece”, Jenofonte (ca. 431 a. C. - 354 a. C.) introdujo el concepto de “innovación” o “kainotomía” (kainotomia, palabra que se usa aún en el griego contemporáneo con el mismo sentido de “innovación”). En Los caminos y los Medios (Poroi), el último libro que escribió Jenofonte, un breve ensayo económico, trató de encontrar una solución a la maltrecha economía ateniense y en este relata como se dirigió a la ‘asamblea de los 500’ que gobernaba Atenas para proponerles la compra de ‘esclavos públicos’ con el fin de alquilarlos en las minas. La idea consistía en que siendo escaso el número de nuevas minas en la época, por los gastos que ocasionaba abrirlas, si el estado alquilaba los esclavos, los fondos necesarios para hacerlo se reducirían sustancialmente. Esto es, se conseguiría un beneficio abundante, la ciudad sería más fuerte y el pueblo sería más disciplinado. Fue así el precursor de la economía de escala y de los estímulos estatales a la iniciativa privada, todo un adelantado de su época...

He aquí la revolucionaria ‘fórmula Jenofonte’ que podría actualizarse en nuestra época y circunstancias: convertir a los trabajadores actuales en una suerte de ‘esclavos’ en régimen de alquiler para ahorrar drásticamente los gastos de producción y así elevar exponencialmente los beneficios empresariales (con el apoyo del Estado quien dispondría de otra fuente de ingresos) y lo cual devolvería la competitividad a nuestro país, en su lucha desigual con chinos y africanos. Los trabajos temporales, basura, sumergidos, minijobs, etc. serían la avanzadilla de este nuevo trabajo-esclavo voluntario, que obviamente no se significaría por la propiedad del esclavo, sujeto a compra-venta, vejaciones y latigazos, sino por su honesta regulación y transparencia bajo control público.

En la antigüedad clásica ya se practicó una fórmula del esclavitud que encajaría con la figura que se propone: la esclavitud por deuda o apremio individual. Esto es, una esclavitud limitada y aceptada voluntariamente por necesidad económica, como ya prefiguraba genialmente “Stico” (1985), esa estupenda película de Jaime de Armiñán en la que Fernando Fernán-Gómez interpretaba a un catedrático de derecho romano en apuros que se empleaba como ‘esclavo’ voluntario en casa de un discípulo, a cambio de casa y comida… ¿No existe una deuda externa galopante? ¿No son los ciudadanos deudores de cantidades ingentes a no se sabe quién? Por tanto el nicho potencial de posibles esclavos es cada vez mayor. Aumentaría así con cada nueva emisión de deuda pública.

En la actualidad esta fórmula sería interesante para parados de larga duración o mayores de 50 años, jóvenes en busca del primer empleo, emigrantes sin papeles, pendientes de desahucio hipotecario, jubilados en riesgo de exclusión, mujeres, etc. La derogación o suspensión parcial o total de los derechos laborales (no de los derechos políticos; señores, ¡hay que seguir votando!, en esto también somos griegos) a cambio de un salario mínimo de subsistencia sería perfectamente aceptable y legítima para garantizar el bien mayor: la supervivencia. A diferencia de los antiguos, los nuevos podrían votar, esto es así una innovación sobre la esclavitud.. De esta manera prácticas denigradas hasta hora por los sindicatos como el despido libre, las horas extras obligatorias (remuneradas o no), los trabajos por horas, la movilidad laboral, la eliminación de la prestación social por desempleo, etc. tendrían su encaje normativo y legal. No se trata de implantar la vieja esclavitud sino de regularizar el contrato-esclavo, que podría desarrollar diferentes e imaginativas modalidades. ¿No se quisieron legalizar contratos de sesenta horas semanales? ¿Por qué tanta timidez y miramientos? ¿No es conveniente simplificar la legislación laboral? ¿Qué mejor remedio entonces?

Si la esclavitud ilegal de la mano de obra extranjera ya no está disponible, convirtamos a ese ciudadano patrio, desesperado y hambriento, en esclavo. Démosle esperanza a él y a su familia, ofrezcámosle un futuro. La innovación en nuestro país y en las economías del sur de Europa ha de seguir esta ‘fomula Jenofonte’, que ya se practica, con gran éxito, de manera informal y vergonzante en el Tercer Mundo. Si queremos sobrevivir en el fondo de la crisis, hagamos el sacrificio –sin sangre ni lágrimas, solo un poco más de sudor- empezando por nuestro ámbito estratégico, el sector servicios, la hostelería y el turismo. La Costa del sol y Eurovegas pueden convertirse en el laboratorio europeo para el contrato-esclavo.

Algunos malintencionados e ignorantes quizá tengan la tentación de tachar nuestra fórmula de pura sofistería (otro útil invento griego), pero nuestro razonamiento proviene de las más nobles esencias. Si Platón demostró en su diálogo Menón que cualquier esclavo es capaz de raciocinio, ¿no será un trabajador actual capaz de razonar que es mejor la esclavitud a la muerte? ¿No reconocerá en ello una de las innovaciones históricas más importantes para la paz social? La crisis nos ha impuesto la disyuntiva: la esclavitud o la muerte, la recesión, la sublevación, es decir, el caos y el abismo. La esclavitud es la vida y los derechos laborales son el paro, el hambre y la muerte de los trabajadores y de la nación. La opción, opinan el gobierno y los economistas sensatos, es clara e inexorable. La vanguardia (greco-hispana) de la flexibilidad absoluta se llama hoy esclavitud laboral voluntaria y, si bien ha sido sugerida por nuestros amigos los ‘bárbaros germánicos’, hemos de enorgullecernos de que sea una genial (re)invención sureña, que debiera servir de modelo para desarrollar nuestro específico mercado de la innovación; basta con cambiar con determinación algunas leyes –un gasto ínfimo de papel digital en el BOE y un comité de expertos bien dispuesto y engrasado de los cuales siempre hay en abundancia- para levantar a un país derrotado. Después de la reforma laboral se impone la ‘Ley de la esclavitud voluntaria’, la quintaesencia de la austeridad. Es preciso seguir sin vacilaciones ni titubeos keynesianos esta nueva política iniciada por nuestro gobierno y exigir a los sindicatos (cada vez más desnortados) una nueva era de paz social, basada en esta nueva concepción de la esclavitud. Este es el reto: si queremos que nuestra democracia prevalezca, necesitamos re-innovar e invertir en esclavitud voluntaria mediante un gran pacto social…

Frente a los científicos díscolos y masones y la revoltosa ‘generación becaria’ del 15-M que agitan el panfleto de la Carta abierta por la ciencia en España para arrancar a nuestro gobierno un mayor porcentaje de los presupuestos para investigación, promovamos una drástica reducción e incluso su eliminación y la alternativa patriótica de una nueva economía del conocimiento basada en una legislación fieramente audaz. Por fin nos hemos librado del carpetovetónico consejo unamuniano “¡Qué inventen ellos!” y gracias al genio de nuestro europeísta gobierno, nos hemos puesto manos a la obra, innovando gracias a un imaginativo salto atrás en el tiempo, al origen mismo de la innovación…

¡La ‘fórmula Jenofonte’ será más rentable que la de Coca-Cola! ¡El futuro será la esclavitud voluntaria o no será!

Dr. A. I. Cibergolem, experto en innovación patafísica del FakeLab
Imagen: Descripción de un esclavo sobre un altar, mientras mira el bolso que está a punto de robar, c. 400-375 BC, del Louvre, tomado de la Wikipedia.



19 de enero de 2013



Zero Dark Thirty es una peli neofascista enclave de postmodernidad. Presenta, bajo la trama argumental de la búsqueda y asesinato de Bin Laden, agudas reflexiones sobre la situación un mundo sumido en el liberalismo feroz. Centrado en las tensiones que esto producen entre el poder público y el privado que desde hace años tienen a la deriva a los países occidentes. A través del último bastión del Estado: la fuerzas de defensa o guerra. De hecho, la película reafirma el para muchos, y a pesar de conseguir su objetivo, fracaso ejercito de la que debería ser su única tarea "certera": verter la sangre del enemigo.

En el fin, se sustituye la argumentación del uso de la violencia preventiva para liberarse de los ataques terroristas permanente, muy débil, por la venganza.

Pero entre ello, hay un representación desde la visión neoliberal del fracaso del Estado: turbidez política pública, mala gestión sobre los recursos, apatía, confusión, etc.) que obviamente generan líneas argumentales sobre la superación y el liderazgo final del subordinado. A nivel estético asistimos a la definitiva asunción de las agencias de espionaje de las formas de los mercenarios, anticipando su privatización. Las fuerzas armadas toman el aspecto de contratistas privados de Blackwater salvo en la parte final, reconstrucción exquisita de la muerte de Bin Laden.

Si los gritos de las víctimas que nos abren la película son vengados. Pero, el tiro es frío, certero e incómodo. En un mundo que se rompe, en un proyecto demasiado sucio como es cazar a un asesino, todo acaba crujiendo como un ataúd podrido.
D.

9 de diciembre de 2012



De Ignacio Escolar en el Diario.es

La funcionaria con más tiempo libre de España –la articulista, conferenciante, mitinera, tuitera y bloguera Esperanza Aguirre– ha dado su opinión esta semana sobre sanidad, horarios comerciales, el nuevo libro de Václav Klaus, los derechos humanos en Cuba... Lamentablemente, no ha tenido un rato para ilustrarnos sobre la detención de Gerardo Díaz Ferrán. Es un silencio sospechoso. Aguirre en particular y el PP en general tienen mucho que contarnos sobre el hombre del lingote de oro al que Aznar condecoró con la medalla de plata al Mérito en el Trabajo.

El expresidente de la patronal no solo decía queEsperanza Aguirre era «cojonuda», también lo demostraba con sus actos. En el 2003, varios importantes empresarios españoles donaron más de un millón de euros a Fundescam, una opaca fundación del PP de Madrid que después gastó los donativos en la campaña electoral de Aguirre. La trama Gürtel se ocupó de falsear las facturas para intentar borrar el rastro de aquel dinero. Díaz Ferránfue el mayor donante de Fundescam: aportó 246.00 euros en seis entregas. Su generosidad no fue en vano. La Comunidad de Madrid concedió después a sus empresas 6,4 millones en contratos públicos.

El caso Fundescam no prosperó. Tanto Anticorrupción como la Agencia Tributaria veían una presunta ilegalidad, pero ya estaba prescrita. EnEspañistán, el delito electoral caduca en solo cuatro años. El Tribunal de Cuentas lleva un retraso de cinco años en sus informes sobre la financiación de los partidos, así que estos pecadillos suelen quedar impunes.

Dos de los seis donativos que entregó Díaz Ferrán a Fundescam, firmados de su puño y letra (




Listado completo de los empresarios donantes de Fundescam.



(Pincha para ampliar).

11 de noviembre de 2012



En apenas tres ediciones hasta la fecha de este post, Pesadilla en la Cocina se ha convertido en un referente en el mundo de los realities televisivos. Llegando a ser algo más allá de la edición local de un exitoso programa anglosajón. Curiosamente, la clave no es la perfecta emulación de su rentable homólogo, sino la coincidencia con una situación y contexto muy precisos: la España del final del Pelotazo.

El programa inglés, que llegó a tener una versión en restaurantes de los Estados Unidos, se basaba principalmente en la mala leche de su carismático chef  protagonista y, sobre todo, en el abuso que éste hacía de un lenguaje políticamente incorrecto, entre el Sargento de hierro eastwooniano y un carnicero del mercado de Spitalfields. Parecía como que a la audiencia le ponía el abuso desproporcionado de desparpajo soez que  rozaba el sadismo, y en cada capítulo la gracia estaba en ver si algún cocinero víctima le acaba por soltar dos hostias.

En el caso de nuestro deslenguado país, la gracia no está en el lenguaje, ni mucho menos en los insultos, salsa de todos los diálogos, sino en la pasmosa coincidencia de la emisión con la crisis de un país a la deriva.

En realidad, Pesadilla en la cocina no interesa por su partenaire patrio, Alberto Chicote (puro cocinero de raza hispana sin ademanes de gran chef), lo que atrapa es que nos pone en la encrucijada de las sendas que llevan o al taller de reparaciones o al desguace. Para ser más exactos, este programa es un manual de como reciclar el capitalismo del pasado, para transformarlo en uno nuevo en el que no se cuenta más que con uno mismo o en la ayuda más o menos milagrosa de un ente superior (en este caso un canal de televisión). Además de revelar el absoluto desprecio hacia los clientes, los cuales no parecen pintar nada, y se muestran como meros figurantes (si no lo son) que asienten o niegan según dirige el cotarro el chef en cuestión. Metáfora afortunadísima de la posición de la mayoría de los españoles en los últimos 30 años: el clientelismo.

El Señor Chicote viene a ser como una las navideñas apariciones de Mister Scrooge que nos recomienda por las buenas o por las malas que urge pasar por el taller de reparaciones al medio país que decidió un buen día montar un restaurante o un bar. Reciclar para no desterrar a aquellos buscadores de fortunas, advenedizos del fogón sin formación, ni ganas de trabajar. Atraídos por el dinero fácil que chorreaba en raciones de gambas, gintónics premium y paletilla ibérica.

Pesadilla habla de como rescatar para volver a dirigir hacia el capitalismo triunfante la pasada burbuja gastronómica. Una que ha llenado de platos cuadrados los locales de nuestras ciudades para intentar sacarnos un poco más el dinero.

D.
www.tinapaterson.com

15 de octubre de 2012



La televisión en la España del 2012. No lo obvien. Mírenlo entero. Recuérdenlo y cuentéselo a quién puedan:



"En Octubre del 2012 encontraron a un niño muerto que estaba desaparecido. Dos televisiones intentan hacer, al mismo tiempo, una entrevista en directo. Audio Izquierdo en Tele 5, y el Audio derecho en Antena 3."
D.

5 de junio de 2012


La educación que ofrece un centro educativo de la Iglesia concertado con la Junta de Andalucía "no es de peor calidad".
El Obispo de Córdoba afirma que estudiar en un colegio privado es más barato que en uno público.


Fernández ha hecho esta afirmación justo antes de colocar, junto con el alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto, la primera piedra del nuevo Colegio Diocesano de la Trinidad, que tiene un presupuesto cercano a los seis millones de euros

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ha destacado este lunes que “una plaza en un colegio (privado) concertado le cuesta a la sociedad un 40% menos” que en un colegio público, y que la educación que ofrece un centro educativo de la Iglesia concertado con la Junta de Andalucía “no es de peor calidad”.

Nuevo Colegio Diocesano de la Trinidad
Fernández ha hecho esta afirmación justo antes de colocar, junto con el alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto, la primera piedra del nuevo Colegio Diocesano de la Trinidad, que tiene un presupuesto cercano a los seis millones de euros y la previsión de abrir sus puertas para el curso 2013/2014, acogiendo a unos 900 alumnos de Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato y Grado Medio.

“La tarea de la Iglesia en el campo de la educación”
A este respecto y en declaraciones a los periodistas, el obispo ha señalado que “la tarea de la Iglesia en el campo de la educación es una labor de siglos, pero que sigue viva y no se viene abajo”, como lo demuestra la construcción de este nuevo centro, cuyas obras comienzan oficialmente este lunes, por parte de la Obra Pía Santísima Trinidad, después de que los primeros trabajos sobre el terreno comenzaran formalmente el pasado febrero, con el replanteo.

Nuevo centro
El nuevo centro educativo, que se levantará junto al Parque Cruz Conde, en un solar situado entre las calles Pintor Mariano Fortuny, Naranjal de Almagro, Pepe Espaliú y Francisco Ortega ‘Paco Peñas’, albergará a los alumnos de los actuales colegios Trinidad I y Trinidad II, que imparten enseñanzas de Infantil, Primaria y Secundaria.

Tendrá capilla
Sin embargo, en el nuevo equipamiento educativo, que también tendrá una capilla exenta y con acceso desde el exterior, se impartirán igualmente enseñanzas de Bachillerato y un Ciclo Formativo de Grado Medio de la familia sanitaria (Auxiliar de Enfermería).

Financiación
El futuro colegio, según la definición de los arquitectos redactores del proyecto, responde a un concepto de centro educativo urbano abierto y cuyas obras se financiarán por tres vías, la primera mediante un fondo económico de un millón de euros perteneciente a la Obra Pía, en segundo lugar a través de la venta de inmuebles donados por un valor de dos millones y medio de euros, y el resto, hasta los casi seis millones de euros totales, a través de un préstamo hipotecario.

El Obispo “está feliz”
Con anterioridad, el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ya manifestó que la Diócesis de Córdoba “está feliz, porque tras un largo y arduo proceso (iniciado en 2003) ve la luz del proyecto de creación de éste nuevo centro educativo”.

España últimamente está que se sale. Es lo que tiene la ecuación: Democracia+Ignorancia: Mangantes.
No falla oiga.
D.

31 de mayo de 2012



- Qué te compres una casa que yo te avalo.
- Comprala ahora, luego es más caro.
- La vivienda no baja, siempre la puedes revender, si que nosotros te avalamos...
- Estudia una buena carrera, no vayas para una profesión inferior, para ya están los inmigrantes.
- Vota a PP o PSOE, a la mayoría, no a los demás.
- No menees la historia, las heridas mejor cerradas.
- Este Gughenhain de chichinabo es bueno para el pueblo, seguro...

Jóvenes españoles, siempre tan espabilados, dejen de echar la culpa de sus problemas a unos políticos, instituciones y una monarquía que de lejos, cualquier persona no oligofrénica, ya veía que eran unos mangantes. En realidad, échele la culpa a sus viejos, que con su inmensa estupidez han sostenido el tamaño fracaso de este país.

Qué no te gusta la democracia de tu país, ¿dónde estabas tú mientras te robaban la cartera la oligarquía instituída hace 30 años? ¿En el FIB, de Erasmus, haciendo el modelno en La Casa Encendida? ... Pues, ahora te jodes por pringao.
D.

20 de abril de 2012



Tremendo engendro...

Grande el concejal: "Los vecinos nos lo están reclamando", pero creo que se refiere a los vecinos que dirigen El Corte Inglés o al vecino Florentino Pérez...

Creo, además de que queda claro como ha crecido la edificalidad del lugar por arte de magia, que ya hay que modernizar el dicho aquel "del burro y la zanahoria" por el del "ciudadano y el jardín vertical o en la azotea".

El País cada día más antisistema...
D.


¡Salvemos el Mercado de la Cebada!

21 de marzo de 2012

"Siempre los mismos, pero con diferente camiseta", canes del 15M, se entiende. Dispara "un periodista" del tipo que ya conocemos por su afición de apuntar al perro en lugar de a la pieza. Un "profesional" que prefiere ametrallar al público que le pudiera seguir y traer comida. Olvidando apuntar a las alimañas para las que caza. En fin, os transcribo los comentarios que he hecho en ABC. Os los transcribo:


Estimado Miguel Oliver,

Es imposible saber si su texto es una noticia, un artículo, una columna crítica, un reportaje costumbrista o un editorial. Me temo que muchos consideren que lo primero: un relato veraz (basado en hechos no desvirtuados u ocultados) realizado desde la distancia (sin afecto, pero tampoco rencor) y enfocado a los intereses del público al que se dirige (sus derechos educativos, sanitarios o ciudadano-consumidor)

Con su adjetivación constante no deja un solo acto del 15M sin recibir reproches, dudas, comentarios jacarandosos o acusaciones infundadas. La comparación de su texto con el del acta  pública que se menciona - ¡ardua documentación! - será un ejercicio de gran provecho en clase de Comunicación Política.

Comenzaremos analizando la inercia y desprecio elitista del titular facilón, que cambia “camiseta” por “collar”, con la insistente y tan manida referencia a los perros flautas, y la animalización que persigue. Y así seguiremos hasta identificar cuántas veces usted transgrede los principios democráticos más básicos. A saber:

- Que la protesta social es, ante todo y en principio, expresión de interés y voluntad en la cosa pública. A no ser que se demuestre lo contrario, cosa que usted no hace y da por sentado desde el principio.

- Que la militancia en varias causas públicas es síntoma de su carácter plural y abierto. Proporciona una visión menos ortodoxa y más tolerante.

- Que la sociedad civil tiene derecho a recabar fondos para protestar. Que las huchas del Domund, el asistencialismo y la limosna no son las únicas vías válidas de autofinanciar la acción social, vamos.

- Que con la tecnología actual no incluir datos ni documentos que avalen una información es síntoma, como mínimo, de encubrimiento. Incluya usted ese acta y permita a sus letores contrastar lo que dice.

- Que la coexistencia de la protesta y la política institucional es la garantía de que la primera no se vuelva en contra de la segunda y de que la segunda no se cierre más en su búnker hasta asfixiar a los que lo habitan.

Su texto ha tenido un fruto excelente, por el cual le quedamos todos agradecidos. Ejemplifica unas rutinas periodísticas que, por fortuna, están en vías de extinción. Pocos y cada vez menos compran ese discurso de exclusión. Lógico, a nadie paga para verse insultadas su condición ciudadana y su inteligencia.

Seguiremos, como hemos hecho ya, sus escritos; para aseguraremos de que su trabajo pase a la Historia. Pero ya no la escribirán ustedes, que ni siquiera reconocen a quienes están cambiando la cultura política de este país y, de paso, haciendo obsoleta la que usted tan claramente representa.
Víctor Sampedro Blanco. Propolis

16 de marzo de 2012



Anoche, y gracias al aviso de Victor Sampedro amigo de la realizadora, asistimos a una de las escasas proyecciones públicas, seguida de una charla, de Mercado de futuros de Mercedes Álvarez. Uno de los films más honestos y clarificadores sobre la pesadilla en la que se sumió este país a finales de los años 90, y de la que parece que nos hemos despertado hace muy poco.

Ejercicio brillante de producción y de montaje, casi una versión pausada y amable del gran documental Inside Job. El film de Álvarez (que pasará sin pena ni gloria por la cabecitas de los españoles) muestra a modo de ventanas entreabiertas los huecos de una realidad en la que hemos estado inmersos pero en la que ni hemos participado, ni siquiera, muchas veces, nos hemos percatado de su existencia. Brillante la valiosa reflexión sobre lo inefable de los espacios públicos o comunes, o el valor de resaltar los aspectos performativos de lo real (el teatrillo de los vendedores, el aspecto cómico que acarrea el patetismo de nuestras vidas basura, etc.) algo siempre ignorado por los que se creen profesionales de lo escénico. Ya digo, una muy certera mirada.

La prueba feroz del fracaso como sociedad en la que nos hemos convertido. Así, tristemente la directora anunciaba, que a pesar del placer de haber llevado a cabo semejante reflexión fílmica, su trabajo no ha servido, para nada.

Necesaria y de nuevo valiente (y a pesar de todo, amabilísima) reflexión sobre estos tiempos.
D.

21 de noviembre de 2011


Al Munícipe le encanta el Mercado de la Boquería:
“es el mejor mercado de España” y ha inspirado la remodelación de mercados madrileños como el de San Miguel y el de San Antón.
Con todos los respetos señor alcalde, NO existe punto de comparación entre el mercado de la Boquería, en frenética actividad de abastecimiento de alimentos frescos de primera necesidad para su barrio, y los dos lugares a los que se refiere en Madrid, dedicados al caviar, el Moet y el ocio de lujo.
El mercado de San Antón se lo ha vendido su equipo de usted a el Corte Inglés, y solo queda un comerciante original, UNO, se llama Octavio y era y es el presidente de la Asociación de Comerciantes, curioso ¿no?. Los demás se han ido a la playa con el (poco) dinero que han sacado de especular con el derecho de uso (la concesión). Paradesgracia de los vecinos del barrio.
El de San Miguel tampoco es un mercado, incluso la pescadería Launxanet tiene que cerrar ya que los actuales dueños les cobran 3500 euros al mes de alquiler y además les obligan a vender raciones cocinadas ¿?.
Un mercado de abastos, el de la Boquería por ejemplo, el Central de Valencia o el de Atarazanas de Málaga, apenas cobra alquiler por las bancadas, para que haya competencia, por eso es un servicio público. Los precios en Madrid estaban, antes de su ordenanza 2010, entre 150 y 350 euros/mes por bancada, en sus dos ejemplos esta mensualidad se a multiplicado por 10, para ruina del tejido social y vecinal del centro de Madrid, incluidos los posibles “emprendedores”.
Los datos están ahí, quien los quiera comprobar que baje y pregunte, nosotros lo hemos hecho, por eso lo contamos abiertamente, y si alguien no está de acuerdo con lo expuesto para eso tiene abiertos los comentarios en esta página.
No confundamos los mercados de abastos con los mercados financieros ni la manteca con la manduca, señor alcalde.


Vía mercadodeabastos.wordpress.com
La oligocracia volvió al poder, de donde nunca quería haberse ido.
Y este pavo va a ser ministro de algo.

D.

31 de octubre de 2011


No hables de futuro
es una ilusión
Cuando el rock and roll
conquistó mi corazón. 

¿Loquillo+BancoSabadell?

Léelo de mano de sus autores los pavos de Contraindicaciones.
D.  

3 de octubre de 2011








En breve termina la Era de Acuario (Acuarius según Raphael).
Ya llega la Era del Cinismo y su nuevo folcklore.

#yotambienmeapuntoacaballoganador
D.