
Pro (προ, delante) y polis (πόλις, ciudad); sería "delante de la ciudad" pero tiene el significado figurado de "defensor de la ciudad" y por extensión de la ciudadanía.
Como no vamos de chapulines colorados ni otros superhéroes de barrio, la connotación a herbolario del término nos pareció apropiada.
Plinio y Aristóteles empezaron a utilizar este término para identificar la sustancia que las abejas usaban para proteger su ciudad (la colmena) de los peligros y de los depredadores.
Lo confesamos. Aún queremos ser como la abeja Maya: parcial, política y apasionada. Así calificaba Baudelaire una buena crítica. A la contra de los todólogos y sus consideraciones totalitarias. Nos interesa casi todo, pero sólo escribiremos de aquello que hayamos podido revisar y analizar con cierta atención. Nos interesan las relaciones de (contra)poder y las propuestas de (re)composición política. Abrimos la boca con pasión, nunca de boquilla. Damos picotazos. Y miel.
Propolis lo forma quien quiera y así lo demuestre currando en la colmena. No hay reina (faltaría más). Somos todos (bastante) zánganos, porque como obreras concienzadas reivindicamos el derecho a la pereza.
Si con esto no os llega, si no os es suficiente, venid a dar.

1 comentarios:
Enhorabuena! Esta página es dulce y picante... Paso a difundirla para colaborar como puede en el propolis,que ya me lo viene recomendando mi abuela desde hace tiempo.
Mucho ánimo y gracias
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