21 de abril de 2016

¿Está la ciudadanía preparada para los Papeles de Panamá?

Álvaro Carretero y Génesis Machado
Miembros de la comunidad del Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales.





Asistimos a un momento crucial en la evolución del periodismo de filtraciones. Un cambio de paradigma en el que las élites, políticas o económicas, ya no son las únicas fuentes que pueden filtrar información sensible y con capacidad para dar un vuelco a la agenda mediática. Ahora son los mismos ciudadanos, testigos de corrupción o injusticias, quienes gracias a la tecnología, tienen acceso a grandes cantidades de información y pueden ponerla a disposición de los periodistas. Las llamadas “mayor exclusiva de la historia” se suceden ya anualmente, y las fuentes son personas de a pie: Las revelaciones sobre los crímenes de guerra de EEUU de la ciudadana Manning, las del espionaje de la NSA del ciudadano Snowden, las de la evasión de impuestos mediante cuentas en Suiza del ciudadano Falciani o la de los papeles de Panamá de la ciudadana anónima.


Se trata de una cuestión, la de cómo poner a disposición pública el conocimiento contenido en estas filtraciones masivas de información, en la que aún no existe un consenso en cuanto al método, forma y alcance. ¿Son suficientes las noticias en los medios de comunicación? ¿Debe hacerse pública la base de datos completa sobre la que se basa la investigación periodística, para que los ciudadanos puedan contrastar las informaciones que publican los medios de comunicación e investigar por su cuenta? ¿Y si las solicita Hacienda (un brazo del gobierno)? ¿Las filtraciones masivas, son un bien común o un recurso periodístico? ¿Está preparado el público para fiscalizar a sus gobiernos de esta forma? ¿Siguen siendo los escándalos mediáticos herramientas de batalla política y electoral controlados por las élites?

Con todas estas preguntas en ebullición con las revelaciones de los papeles de Panamá, investigados entre el Consorcio Internacional de Periodistas (ICIJ) y medios de comunicación asociados en más de 80 países, algunos de los principales periodistas de filtraciones españoles debatieron sobre la existencia de un cuarto poder en red. El coloquio, celebrado en el seno del Máster en Comunicación Cultura y Ciudadanías Digitales, se abrió con la intervención de Mar Cabra, coordinadora del equipo de datos del ICIJ, que explicó cómo las nuevas lógicas del periodismo, basadas en la colaboración a nivel global, han ayudado a analizar los once millones de documentos que constituyen los Papeles de Panamá.

Además de Cabra, participaron en el Manuel Rico (InfoLibre), Marta Peirano (eldiario.es), Antonio Delgado (El Español) y Ángel Calleja(20Minutos), bajo la presentación del catedrático de Opinión Pública y Comunicación Política Víctor Sampedro. Entre todos intentaron determinar el potencial de experiencias como las de Wikileaks o el ICIJ para extender el conocimiento de la ciudadanía, pero también las limitaciones de estos proyectos: Ángel Calleja, periodista de 20Minutos, insistió en la existencia de una ciudadanía “acrítica” e incapaz de comprender el nuevo periodismo. “Un ciudadano mal informado siempre toma malas decisiones; incluso en contra de sus propios intereses”, añadió.

Otro de los desafíos de este tipo de periodismo lo planteó Manuel Rico, que apuntó a los costes económicos que requiere hacer periodismo de investigación: “Es necesario tener a gente que sepa hacerlo, especializada y completamente liberada de otras funciones. Con el riesgo de que encima no se pueda demostrar la información y no se pueda publicar. Hay que tener la capacidad de asumir ese coste y los medios españoles no están preparados”.
Marta Peirano abrió aún más el debate poniendo sobre la mesa la necesidad de proteger a las fuentes. En lugar de castigarse a los delincuentes, según la periodista de eldiario.es, se persigue a los filtradores: “La mayoría de filtraciones hacen referencia a secretos de Estado y es nuestra responsabilidad, de los medios, exigir normativas para protegerles”. Es la represión mediante el miedo la que provoca que casos como el de Assange, Manning o Snowden se conviertan en una especie de sacrificio ejemplarizante intentando disuadir a futuros leakers. Aprovechando la pasividad ciudadana, no solo se la desincentiva de participar en las nuevas lógicas periodísticas, sino que se estigmatiza como delincuentes a quienes rompen la barrera del miedo a la represión del sistema, acordaban varios de los participantes.

Esta crítica velada a la falta de protección de los filtradores, presente a lo largo del debate, se cerró con la conclusión final del propio Calleja, que considera que si bien el ciudadano medio aún no está preparado para afrontar los nuevos cambios, la solución es relativamente sencilla: “Para que se produzca el cambio a nivel social y periodístico, hay que cambiar nuestra cultura como país y la educación desde la escuela”.

Nota: En este enlace se puede consultar la transcripción completa de la mesa redonda: De WikiLeaks a los Papeles de Panamá, pasando por los de Bankia

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