21 de junio de 2012

Wikileaks: la tragedia ya está aquí

Tres guiones sobre el asilo de Assange en la embajada de Ecuador en Londres y una certeza:

(1) Correa le acoge, sus seguidores se movilizan para reponerles a Ken Loach y otros las 250.000 libras que pusieron para la fianza. Logran (no se sabe cómo) que tome un avión para Quito. Y allí, en el país de las Galápagos (donde Darwin dio con la teoría de la evolución), Wikileaks continúa su tarea de acelerar la extinción de nuestros sistemas mediático-políticos para ponerlos al servicio de la democracia del s.XXI.

(2) Assange ha enloquecido y es víctima del personaje que ha creado. Buscando apoyo institucional y focos mediáticos desata todo lo contrario. Ecuador, Reino Unido y EE.UU. se enzarzan en una batalla diplomática que pierde el primero. Assange es extraditado y encarcelado en Suecia y/o enviado a EE.UU. para procesarle por espionaje y sedición. Posible castigo, pena de muerte.

(3) Todo se embrolla en una comedia de situación donde los personajes abren y cierran puertas para volver siempre al mismo sitio. El exiliado planta una tienda de campaña en el jardín de la embajada: la jaima de un Gadafi ciberterrorista, para unos; el oasis de la libertad de expresión, para otros. Culebrón, de todos modos, para rato.

Pero todo esto son especulaciones. Olvídate de ellas por un momento. Las certezas son otras e implica una cadena de atentados estatales y corporativos al internet libre, a la esfera contrahegemónica que viene siendo y que dejará de ser... si no hacemos algo, algo más que hasta ahora.

- Bradley Manning lleva más de dos años en la cárcel y todo apunta que se pudrirá en ella.
- 16 activistas esperan juicio por participar en los contra-ataques a PayPal, Mastercard y Visa, y bloquear sus servidores cuando se negaron a tramitar las donaciones a Wikileaks: les piden 15 años de prisión.
- La próxima semana varios hackers británicos de Lulzsec serán juzgados. Son, junto a Anonymous, el batallón de ciudadanos digitales que se han politizado y convertido en hacktivistas, gracias (¡mil gracias!) a la represión desatada contra Wikileaks.
- La organización de Assange lleva casi dos años desactivada como plataforma para nuevas filtraciones. Y sus críticos de Openleaks (y tantos otros) han sido incapaces de suplirla. No digamos ya superar su nivel de desafío.

Que no os vendan el melodrama del pirata enloquecido o la comedia de una embajada convertida en el camarote de los hermanos Marx. La tragedia ya está aquí: la batalla por una internet neutral y libre ha empezado a cobrarse víctimas. Y la inmensa mayoría son de un solo bando: el nuestro.

Esta entrada adapta con libertad las tesis de James Ball, antiguo miembro de Wikileaks y periodista de datos en The Guardian.
Más reflexiones sobre Wikileaks.

1 comentarios:

VSB dijo...

Y, para más tragedia, la que le podría llegar a Assange en caso de acabar residiendo en Ecuador. De una fuente tan poco sospechosa como Al Jazeera, tanto que tiene que aclarar que esta no es su posición editorial:
http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2012/06/201262212304874114.html

Vía el Gran Moriche, ¡of course!