Egipto. Treinta años aguantando a un hijoputa. Seguro que quiere mucho a sus hijos y a su perro. No lo dudamos. Y, sin embargo, es un hijoputa.
¡Pero si tú no lo conoces!
Es cierto, no es mi vecino ni me ha hecho nada. Pero hay un millón de personas en la calle diciendo que se vaya. Para poner de acuerdo a un millón de personas que se juegan la vida hoy saliendo a la calle, el tipo tiene que tener un "algo", un "no-sé-qué", que lo hace un poquito hijoputa, o un muchito hijoputa.
Además, ¡el tipo ha apagado internet. Esto es increíble (ahora es cuando toca decirlo Bisbal)! En contra de Rubalcaba y de Azaña (ver post anterior), incluso sin internet ni teléfonos, el tío va a tener que irse de Egitpo; a un retiro dorado, con el jeque Abdulá de Arabia Saudí, donde está ya su amigo Ben Alí (el de Túnez, que tampoco me ha hecho nada).
¿Dispone Mubarak de un interruptor en su palacio para apagar internet? Si lo tiene, ¿de qué color es, rojo blanco y negro? ¿Pica? ¿A qué huele? Vaya putadita, Hosni, con lo de darle al interruptor y dejar a la gente sin que pueda descargarse su peli favorita. Se te está poniendo, Hosni, cara de Sinde... sindemocracia. Lo que pasa es que, hasta ayer, a Hosni le hacían caso los aviones caza-bombarderos (el otro día sacó a dos a la calle para asustar un poquito) y hoy la cosa no está tan clara.
Incluso, ya ni te apoya el gobierno de EEUU con su doctrina "hijoputa-pero-nuestro". Cuando Hillary Clinton dice que quiere en Egipto una transición ordenada, parece que está hablando de que la gente no rompa los jarrones de la entrada y tampoco se lleve la cubertería de plata después de la manifestación. Entonces la UE alza su voz para decir que no hagan mucho ruido en la calle, que podrían molestar al vecino judío. Y para zanjar la cuestión, ZP se moja de lo lindo diciendo que España quiere para ellos lo mismo que hemos tenido nosotros, una transición ordenada... que la gente se manifieste pero volviendo a casa en fila de a uno, casi en el orden en que venido... en orden, ¡coño!