CELDILLAS

25 de febrero de 2015

Millán Fernández
Politólogo, consultor y analista político (@millanfernandez)

Este que abre es un año apasionante en lo político y en donde se hace obligatorio poner el foco de atención en una primera parada: Grecia. El país heleno, cuna de la civilización occidental y del concepto de Democracia, que ha sufrido como pocos del continente la estafa turbocapitalista en curso, nos brindará la oportunidad de comprobar si la catarata de amenazas amplificada por la propaganda del Partido del Orden -bipartidismo de Nueva Democracia y PASOK- y por buena parte de los mass media, surtirá el efecto deseado por los intereses de la financiocracia global: preservar para la periferia europea un régimen deudocrático permanente que exprima su sangre a los pueblos al tiempo que les reserva un papel testimonial y subalterno basado en mano de obra semi-esclava a precios bajos para el Norte. Sabremos entonces si esta anomalía de subyacente inspiración totalitaria e imperialista alrededor del tótem del mercado y la moneda única se ha consumado ya por fin para una era de predominio post-moderno en cuanto a valores y pre-moderno cuando atendemos a estructura económica, relaciones políticas o ideales en tensión. Pero hay resistencias. Y respuestas alternativas.

La coalición de izquierda radical Syriza acude a estas precipitadas elecciones con opciones reales de acceder al gobierno de Atenas después de un proceso de construcción y consolidación pausada -así como de experiencias acumuladas en estos años de Gran Regresión- habiendo hecho un giro centrista y pragmático. Se presenta ante un pueblo exhausto por las reformas de castigo neoliberal y la ortodoxia austeritarista auspiciada por el diktat del eje franco-alemán y la Troika, que lo arrojaron al límite del colapso social. Con un programa socialdemócrata clásico que contempla una inexorable reestructuración de la deuda odiosa. Y los griegos, heridos en lo más hondo en su dignidad nacional debido a la intervención flagrante de poderes ajenos, acudirán a las urnas con la sensación de haber sido cobayas de laboratorio en manos de élites que substrajeron hasta el último reducto de soberanía; pero ahora tienen la oportunidad de cambiar el rumbo sirviendo de inspiración a las sociedades del Sur y avanzando tal vez una reconstrucción constituyente, y si fuere posible, en el seno de unas instituciones comunitarias corroídas por la corrupción que implica violentar las voluntades populares renunciando a la aspiración primigenia de representarlas según lo expuesto en la promesa fundacional. Y no sólo por el pecado original de no haber sido elegidas democráticamente, si no por la degradación de los últimos tiempos en su dependencia extrema del gran Capital.

Sería mortal para el proyecto histórico de paz e integración regional, política y cultural europea seguir abandonando a los griegos menospreciando su legítimo anhelo de justicia social. Ya vislumbramos las grietas también dentro del precario equilibrio multicultural en el seno de las sociedades alemana, francesa o del Reino Unido -y también respecto de la institucionalidad de la UE- pero la gestión de este caso determinará la suerte de todo el edificio. En palabras de Yanis Varoufakis, autor de El Minotauro Global: “necesitamos un New Deal para Europa” (1)  que destierre la idea de ella asociada al rigor presupuestario y al economicismo cruel e insolidario que deja en el camino a millones de seres humanos.

En el estado español, el año se presenta asimismo caliente, y no menos interesante; elecciones municipales y generales que se celebran en condiciones excepcionales. Desde principios de la década experimentamos un imparable proceso de aceleración histórica: eclosión del movimiento indignado del 15-M , con su evolución, ramificaciones y repercusión en el ciclo movilizador -enfriado- y potencialmente destituyente subsiguiente, mayoría absoluta de la derecha, crisis de partidos e instituciones del Régimen del 78 alimentada por el afloramiento de tal cantidad de casos de corrupción que advierten un sistema cleptocrático ineficiente, proceso soberanista catalán, fin de la actividad armada de ETA, abdicación del Jefe de Estado post-franquista e irrupción de una fuerza que pronto revolucionará el panorama del sistema de partidos que habíamos conocido hasta la fecha.

Dejando a un lado otro tipo de consideraciones acerca de Podemos en las que coincido en buena medida con lo expuesto por el profesor de Derecho Constitucional de la UB, Gerardo Pisarello, de Guayem, en un artículo aparecido en Público (2) -sobre todo en lo referido a que “si Podemos aspira a gobernar y transformar las actuales relaciones de poder necesitaría no sólo a IU o Equo si no a ERC, Bildu, Anova, CUP, ICV, Compromís o BNG”, como fuerzas vertebradoras de la ciudadanía más consciente para resistir los ataques que vendrán- hay otras circunstancias que hacen común las luchas en Grecia y aquí y que van más allá de programas económicos y políticos más o menos concordantes, salvando las distancias entre realidades incomparables: el papel jugado por las llamadas cibermultitudes en red tanto en la denuncia y deslegitimación de las entrañas corruptas del poder establecido y su papel en la revelación de los secretos oficiales3 como en su crucial hacktivismo a la hora de liberar y compartir información saltándose los canales de comunicación unidireccional, o fomentando el debate y el acuerdo -virtual- a través de distintas plataformas sin renunciar al encuentro físico. Muy al contrario.

Las cibermultitudes en red han ayudado a repolitizar el conjunto social en y gracias a la experiencia digital y al -buen- uso de las redes sociales y demás herramientas de la web 2.0. También se han nutrido de información alternativa en un escenario de transformación imparable del periodismo, convirtiéndose en flujo constante de contrapoder mancomunado que “reventó” en fenómenos de inspiración tecnopolítica y asamblearia como el 15-M (4) en España o, anteriormente, en las llamadas Primaveras árabes. De alguna manera, el Cuarto Poder en red (5) del que habla el catedrático Víctor Sampedro ha tomado forma corpórea en el tránsito de la indignación como causa hacia el deseo de cambio como consecuencia y empieza a vehiculizarse a través de ofertas políticas que sintonizan y aspiran a capitalizarlo -imposible, por incontrolable- proyectándolo en las instituciones. Estas dinámicas se habían gestado en Syntagma o Sol a rebufo de lógicas hijas directas de la sociedad-red que escudriñó Manuel Castells en Comunicación y Poder hace más de una década. Y el resultado de sus consecuencias es palpable.

Entonces, si hubo una fuerza en el estado español que ha sabido interpretar el entorno digital y su creciente influencia en la conformación de la agenda informativa y de la opinión pública contra-informando a la vez, para las masas, esa ha sido Podemos. Como “heredera” en el plano político del fenómeno movimentista surgido a raíz del 15-M -impulsado por nativos digitales- e imbricada en otras redes tejidas en la sociedad como la impulsada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, supo leer el potencial político que tiene adaptar los marcos discursivos al sentimiento de la comunidad bebiendo de el para lanzar mensajes al común. De ahí que otros actores no acierten a encuadrarla convenientemente: desde “populistas bolivarianos” por la derecha a una suerte de “oportunistas lerrouxistas” por parte de cierta izquierda y sectores nacionalistas de las naciones sin estado. Y la clave estriba, a mi juicio, en el entendimiento y la simbiosis generada entre el nuevo sujeto político articulado y una multitud preferentemente conectada que apuesta por nuevas formas de ciudadanía pero que está presa en parte, todavía, por cierta banalización del compromiso cívico.

Pablo Iglesias -y demás notables estudiosos de la demoscopia y de la sociología electoral que promovieron la iniciativa después de captar la ventana de oportunidad que surgía- es el primer líder español genuinamente 2.0: de la batalla comunicativa en red y en el ámbito académico dio el salto al campo de las tertulias televisivas y demás medios tradicionales para cubrir el vacío de nuevos relatos, saciando la demanda, y creando opinión contra-hegemónica. Ahí reside una de las explicaciones posibles de su fulgurante éxito, pero también algunas de sus posibles debilidades en el largo plazo.

Como recoge el periodista lucense Anxo Lugilde en su ensayo De Beiras a Podemos (6), o apuntaba Enric Juliana hace meses en La Vanguardia (7), la experiencia de Alternativa Galega de Esquerda (AGE) en las autonómicas gallegas de 2012 sirvió como banco de pruebas del que Pablo Iglesias extrajo enseñanzas y algunos de los rudimentos que aplica hoy en primera persona a nivel general. Sobre todo en aquel apartado comunicativo que no desprecia el potencial que atesora un buen trabajo en red, con su contrastada repercusión en la agenda pública. También por la claridad del mensaje, contundente y directo, como hace Xosé Manuel Beiras desde los años 70.

Otra generación, a través de otros formatos y en otros contextos, lidera hoy el deseo colectivo de cambiar las sociedades para que los de abajo tengamos voz en las decisiones que nos afectan. Es el reto de la participación y de la complementariedad ciberdemocrática. De lo contrario, esas cibermultitudes en red serán igualmente implacables fiscalizando a cualesquiera nuevos inquilinos del gobierno. Y este podría ser el año en el que los gobiernos, por vez primera, sean suyos. Estaremos atentos, por supuesto. También en la red.



Referencias:

1. Grecia, los cien primeros días de Syriza, entrevista a Yanis Varoufakis. Revista SinPermiso.

2. “Podemos y el derecho a decidir”, Gerardo Pisarello. Publico.es, 2 de Enero de 2015

3. Revelaciones de Wikileaks y “caso Snowden”.

4. Tecnopolítica, Internet y R-evoluciones. Sobre la centralidad de redes digitales en el #15M. Obra colectiva. Icaria.

5. Cuarto Poder en Red. Por un periodismo (de código) libre. Victor Sampedro. Icaria

6.“De Beiras a Podemos. A política galega nos tempos da Troika (2012-2014)”. Anxo Lugilde. Praza Pública. Meubook.

7.“Todo comenzó con los Irmandiños”, Enric Juliana. 27-10-2014. La Vanguardia

10 de febrero de 2015

Ana Isabel Cordobés
Miembro de la comunidad del máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digital

Las filtraciones de Wikileaks pusieron sobre la mesa varias cuestiones más allá de la vigilancia gubernamental –y empresarial- a la que estamos sometidos en Internet. Su fuerza era obvia en tanto que grandes organizaciones y gobiernos de un lado y otro del Atlántico intentaron bloquear y paralizar sus acciones. Que la información fundamental sobre cada uno de nosotros esté en la Red ya implica de por sí un cambio de mentalidad, pero la huella que Wikileaks deja es aún mayor.



9 de noviembre de 2010. Hace casi cuatro años que Wikileaks comenzó a establecer redes de colaboración con medios de comunicación. Le Monde, Der Spiegel, The Guardian, The New York Times y El País fueron los agraciados con el premio gordo: tendrían acceso preferente a los cables y estos fueron publicados e investigados con mayor o menor atino y calidad.

Era una oportunidad única para demostrar el “poderío” de cada redacción y, sobre todo, para cumplir la verdadera función social de los medios. Pero también puso negro sobre blanco una realidad: los periodistas debemos reciclarnos, adaptarnos y ser conscientes de que el ecosistema informativo cambia a un ritmo frenético.

Trabajar con grandes cantidades de datos –Big Data o datos masivos- no es algo nuevo. Ya en los años 60 el norteamericano Philip Meyer lo realizó para derribar mitos: los estudiantes que acudían a las revueltas estudiantiles no eran mayoritariamente aquellos que habían abandonado sus estudios, sino que estaban compensados, en contra de lo que se publicaba. Interesante, ¿no?

Pero hoy no hablaremos de derribar mitos, sino de descubrir debilidades en la profesión periodística –otra más-. Podríamos decir que Wikileaks ha parido un nuevo Homo: el Homo Hacks/Hacker, mitad escritor de historias, mitad escritor de código o bien, fomentar la colaboración entre ambos profesionales. Tal como explica el grupo HacksHackers de Madrid, se pretende “establecer un punto de encuentro para […] intercambiar información sobre herramientas digitales y analizar la aportación de los programadores en áreas como el manejo de grandes volúmenes de datos, visualización, etc.”

El trabajo en periodismo de datos se caracteriza por no ofrecer información de última hora, sino reportajes más elaborados, con trasfondo investigativo. Y conlleva algunos cambios e implicaciones en cómo observamos la profesión a día de hoy. Es fundamental despojarse de la “titulitis” que padece España: la entrada de perfiles no periodísticos en una redacción no es intrusismo, sino complementación e innovación. Este nuevo ecosistema informativo nos exige una vuelta de tuerca, una colaboración continua y una inmersión de nuevos perfiles.

¿Y los periodistas? Para adaptarse a este nuevo modo de hacer información, deben ser cada vez más híbridos, familiarizarse con conceptos y funcionamientos como los de la extracción de datos, Kimono o las librerías en R, CSS… “El reto del abrazo tecnológico”, como lo nombra Borja Bergareche, debe llegar cuanto antes.

Pero este cambio no es tan simple. La mayoría de los planes de estudios universitarios no están preparados para este nuevo escenario informativo: pocos centros ofertan formación en periodismo de datos. “Menos McLuhan y más cartografía, Adobe, Java Script y CSS en las aulas” es la apuesta de Samuel Granados, actual director de gráficos de The Washington Post en referencia al mundo infografista, pero podemos trasladarlo a la formación de periodistas de datos con facilidad. Necesitamos perderle el miedo al código.

La colaboración entre perfiles periodísticos y técnicos –y entre distintos medios- parece ser la vía más lógica ya que “resulta imprescindible para ejercer el periodismo de denuncia. Nunca fue cierta la imagen del reportero investigador como detective solitario e individualista”2. Wikileaks “planteó la cooperación entre empresas mediáticas que antes eran rivales. Una novedad de primer orden para una industria obsesionada por publicar ‘exclusivas’ o, en su defecto, fabricarlas”.

Una puerta, la del viejo periodismo, va cerrándose de manera inevitable dejando atrás el egoísmo mediático y la fiebre por la primicia para dejar paso a un verdadero entorno de colaboración entre medios, en donde lo esencial sea publicar trabajos laboriosos, investigaciones propias y de mejor calidad. Asistimos a los primeros pasos del Cuarto poder en Red.

4 de febrero de 2015

Víctor Sampedro
Catedrático de Comunicación Política de la URJC 

Dicen que la manifestación de Podemos del 31 de enero no fue tal, porque no tenía mensaje. Persiste la imagen del líder pancartero, que arrastra tras de sí a las masas como el flautista de Hamelin a las ratas. Al fin y al cabo así se conciben las campañas electorales basadas en el menosprecio de la ciudadanía: los gatos pastorean a los roedores hacia las urnas. Entre tanto comentarista viejuno persiste también la sordera generalizada, propia de quienes no se quieren enterar (ni que nos enteremos) de lo que representa el “partido instrumento”, como se hace llamar Podemos. Se presentan como una palanca que dice estar al servicio de “la gente”.

Cierto. Un instrumento no tiene otro significado ni finalidad que el que le atribuyan los usuarios. Pero la herramienta política es tan nueva que cuesta entender para qué sirve y, sobre todo, a quién. Porque no es lo mismo estar “al servicio” que “en manos” de la gente. Lo curioso es que, apartándose de los moldes, los mensajes de Podemos no resultan tan rompedores. Una vez más, Podemos ha convocado, articulado y moldeado lo (des)conocido.

Hace un año el “líder instrumento” en ciernes, Pablo Iglesias, pidió a los internautas
 que le avalasen para disputarle a “la casta” el monopolio de la representación política. En apenas unos días, le concedieron el placet. Un año después muchas más gentes dieron cuerpo a un triple mensaje. Pusieron el cuerpo para lanzar un triple discurso, del que quizás no sean del todo conscientes.

El primer mensaje tiene naturaleza electoral: “tic-tac-tic-tac”. El segundo es organizativo: “Respaldo a una cúpula unida”. Y el último, movimentista: “Podemos también mueve la calle”. El primero se dirige a los votantes desde la esperanza. Es el más obvio. Viene a decir que, después de Syriza en Grecia, llegará Podemos a España. El segundo mensaje se destina a una militancia, aún por construir, pero en torno a los liderazgos ya establecidos. Si los medios les golpean, la gente les arropa. Lo tuiteó Errejón: “No nos falléis”. Y el tercer mensaje va dedicado a los socios de las coaliciones electorales en las que pudiera entrar Podemos. Éste se perfila ante ellos como un partido-movimiento que, además de gestor institucional, puede ejercer de vocero y articulador popular.

Nada que objetar. Al contrario. Bastante sorprendente y elogiable. Tamaña capacidad comunicativa. Ejercida, además, por quienes aún no han fraguado candidaturas ni programa, ni cuentan con sedes para reunir a los manifestantes ni fondos para pagarles el bus y el bocata. Cualquier partido, con la maratón electoral que se avecina, hubiera deseado lanzar esos tres mensajes. Porque, encima, son impecables en pertinencia y eficacia.

El mensaje electoral dibuja las elecciones venideras como una cuenta atrás de “lo caduco”, que se saldará con la llegada de “lo nuevo” al Gobierno, como en Grecia. Se invierte así el papel metafórico que venía jugando el país heleno: la amenaza de lo que está por llegar, el negro futuro que (sí o sí) nos espera. Lo invocaba la (sin)Razón titulando a Syriza como la “Desgrecia”. Y resonaba en los tambores del apocalipsis de la Prensa del Santander, que anteponía el anuncio del Banco a sus cabeceras. Unos días antes de la manifestación, sin la más mínima alusión a la misma.

Podemos ha intentado transformar Grecia en esperanza. Una vez más, apuesta fuerte. Rentabiliza el triunfo de Syriza, con audacia (nadie lo daba por seguro) y riesgo (se le puede volver en contra) lo convierte en zanahoria electoral. En todo caso, hace política desde la ilusión. No desde la desesperación, como se le imputa machaconamente. De ahí el ridículo de Rajoy que les tachaba de “tristes” que se alimentan de las desgracias ajenas. Y de un PSOE que, sin haber reconocido el sufrimiento de sus bases, se muestra incapaz de inyectarles esperanza. Aunque si ésta se limita a la del “cambio” poco avanza Podemos en términos retóricos. Felipe González llegó al poder prometiendo lo mismo: cambiar. De Gobierno se entiende, porque de forma gobernar fue más difícil y renunció. Ahí está el reto de Podemos: concretar cómo y con quién gobernará. Y la prueba del algodón de los electores; cuando se conviertan, quizás pronto, en los primeros gobernados de Podemos.

El mensaje organizativo de la manifestación fue doble. Cerró filas en torno a los lideres. Y el partido mostró presencia en la calle y capacidad de presionar desde ella. Más allá y en conjunción con la ejercida desde las pantallas de la televisión y la Red. Una vez más, los portavoces sirvieron de conectores y catalizadores, gracias al capital mediático que acumulan. Por iniciativas y méritos propios. Por la estulticia de los tertulianos y pseudoperiodistas que les combaten desde los medios convencionales.

Ocurrió con la manifestación lo mismo que con el partido. Se ignoró su existencia para, una vez constatada, negarles legitimidad. Quienes así actúan debieran reconocer que el escrutinio y acoso a la cúpula de Podemos ha podido frenar su ascenso. Pero resulta dudoso que socave el apoyo hasta ahora acumulado. Por muchas irregularidades que se encuentren, serán desmentidas por los hechos o incluso disculpadas. Representan una minucia respecto al expolio que ha practicado la casta. Todos entienden que las conductas hasta ahora denunciadas son pecata minuta, comparadas con los pecados capitales del gran capital al que sirven PP y PSOE.

El “No nos falles” dirigido a Zapatero en 2004 (lo mínimo que se le puede pedir a un líder) lo ha dirigido otro líder a sus seguidores una década más tarde. “No nos falléis”. Pero ¿dónde? ¿Dónde va a ser? En las urnas digitales que decidirán las candidaturas y las urnas de cristal de las elecciones. En vísperas de cerrar pactos electorales con activistas y movimientos sociales, que se autodefinen representantes de la sociedad civil, Podemos quiso ponerlos “en su lugar”. Ocupando el que les era propio: la calle.

Este sábado un mitin multitudinario sustituyó las asambleas en las plazas. Rodea al Congreso se transformó en promesa de asalto electoral. Lo viejo y lo nuevo conviven en lo que nace. A ver si la petición de respaldo se materializa en un compromiso real (“... porque nosotros no os fallaremos”, señalaba Errejón) precisando las medidas políticas y los equipos que las llevarían a cabo.

15 de diciembre de 2014


El Confidencial publicó la charla que mantuve con tres pedazos de periodistas (Daniele Grasso, Yolanda Quintana y Borja Bergareche) y con la excusa del libro de El Cuarto Poder en Red. Ahí va tostao.

Como en todos los momentos de transición, esos en los que las viejas formas no han terminado de irse y las nuevas no han llegado del todo, se viven tiempos intensos y apasionantes, complicados pero llenos de posibilidades. Es el caso del periodismo, que está viviendo transformaciones aceleradas, y que se está planteando preguntas muy evidentes acerca de su supervivencia, de los futuros modelos de negocio y de la potencialidad real de las nuevas tecnologías.
 
El Confidencial organizó una mesa redonda para abordar el futuro del periodismo desde la perspectiva de periodistas jóvenes de trayectorias exitosas y de expertos en los nuevos modos de comunicación digital, cuyas experiencias y conocimientos sirvieran como punto de partida para el debate. Estuvo integrada por Daniele Grasso, responsable de datos e investigación de El Confidencial, Borja Bergareche, director de Innovación Digital de Vocento, y Yolanda Quintana, DirCom en una organización de consumidores y autora de Ciberactivismo. Las nuevas revoluciones de las multitudes conectadas, y fue moderada por Víctor Sampedro, catedrático de Comunicación Política en la Universidad Rey Juan Carlos, director del máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales y autor del reciente El cuarto poder en red (Ed. Icaria), excusa para la celebración del encuentro.

La relación de las distintas generaciones de periodistas con los cambios tecnológicos, la viabilidad de los nuevos modelos de negocio, la aparición de figuras que han abierto posibilidades a la difusión de información opaca, como Julian Assange o Edward Snowden, las vías de solución a un modelo profesional que debe acercarse a los ciudadanos y recuperar su confianza y las opciones de supervivencia del periodismo de código abierto son algunos de los temas que se abordaron en la mesa y que dibujan de manera nítida el salto hacia delante que la profesión está dando y el nuevo territorio que está perfilándose.

La introducción y un resumen de 8 min. una charla de más de una hora



Brecha generacional

Las diferencias de edad son relevantes a la hora de utilizar los nuevos medios técnicos y, por tanto, de dar otro enfoque al periodismo, pero no son el factor determinante, según los participantes en la mesa. Sin embargo, han aparecido instrumentos técnicos de medición de la rentabilidad, como la analítica web, que sí están transformando las prácticas periodísticas.



Intrusos y activistas

La irrupción en el periodismo de figuras como Julian Assange o Edward Snowden ha supuesto un punto y aparte no sólo por la puesta a disposición de diarios y lectores de ingentes cantidades de información, sino porque, según afirman los intervinientes, ha obligado a los medios de prensa a posicionarse de manera inequívoca.




Las consecuencias de "abrir" el periodismo
La posibilidad de convertir a las audiencias en activas, abandonando el simple papel de receptores de información, es otra de las innovaciones de esta época. Ejemplos como LuxLeaks o los papeles de Bárcenas son buena muestra de las opciones que se abren.



25 de noviembre de 2014

Comunidad editorial del 4º Poder en Red

El teniente del Ejército de Tierra Luis Gonzalo Segura es un ejemplo del nuevo rol que debe asumir el periodismo en la sociedad de la información. Es una figura del 4º Poder en Red, que practica una labor de vigilancia de los poderes públicos. Es un funcionario militar que, encarnando los valores de la sociedad civil, le confiere a ésta una importancia clave para el trabajo de los periodistas.

Es un ciudadano de a pie que no acepta la corrupción que pasa ante sus ojos y, con muy pocos recursos técnicos, utiliza la Red para liberar información que, visibilizada por los medios de comunicación, empodera al resto de la ciudadanía. Dentro y fuera de los cuarteles.

Segura reveló en su libro Un paso al frente la corrupción que impera en las Fuerzas Armadas. Por ello afrontó una condena de dos meses de prisión. Se atrevió a levantar la alfombra de una institución opaca y acostumbrada a que la disciplina se confunda con la sumisión ante cualquier acción de un superior.

Segura no se amedrentó. Para que el flujo de contrapoder que inició con su libro no se detuviera en la última página, se alió con Público para continuar con las revelaciones. Comenzó un blog en este medio, que puso sus recursos humanos y técnicos a su disposición para que sus publicaciones lograran el mayor impacto posible. Era también una llamada a muchos de sus camaradas que, inspirados por su valentía, le contactaron para informarle de las irregularidades que observan cada día en sus cuarteles.

El teniente era plenamente consciente de que tarde o temprano los poderes sobre los que arrojaba luz se vengarían. Esa represalia llegó el pasado martes cuando fue arrestado por el jefe del Estado Mayor del Ejército, sin previo aviso y por vía administrativa, al acudir a declarar por uno de los expedientes que tiene abiertos por colaborar con la prensa. El arresto cautelar administrativo de 30 días es una medida excepcional. Contra ella han protestado las principales asociaciones militares por considerarla autoritaria e incompatible con los derechos fundamentales de los soldados como ciudadanos.

Cuando esto ocurrió, los periodistas con los que Segura colabora se pusieron en marcha para defenderlo. En cuestión de minutos, todos los partidos políticos fueron informados de su situación. Estos preguntaron al Gobierno sobre la actuación de los mandos militares y han llevado el caso ante la Comisión Europea. A su vez, se comunicaron los hechos de forma inmediata a El Intermedio, programa con el que el teniente ya había colaborado. Era la forma de superar la brecha digital y dar a conocer el nuevo arresto de Segura entre la ciudadanía y convocar así más respaldo.

Pero la corriente de contrapoder, iniciada por el teniente Segura, parece haberse estrellado contra las lógicas del viejo periodismo. Se estrelló en El Intermedio, que le presentó como una víctima, sin dar a conocer sus denuncias. Ofrecieron una entrevista "exclusiva" contactándole por teléfono mientras estaba encerrado en el centro desciplinario, exponiéndole así a otro expediente que puede acarrearle nuevas sanciones.



Los guionistas, el entrevistador y el presentador no fueron más allá. Su afán era conseguir una exclusiva, pero que no era tal. La conversación no añadía nada a lo ya publicado por Públicoo que no hubiese sido denunciado por los partidos políticos. Peor aún, no facilitó a la ciudadanía el acceso lógico a las denuncias. Su victimización pasaba a ser lo más importante. Porque también era lo más sencillo: ofrecer la imagen del héroe caído, que tan bien vende. Porque funciona igual de bien entre telespectadores afines como críticos de Segura. Los primeros se indignan y los segundos se congratulan. Pero no se entiende ni el significado del gesto del militar ni el contenido de sus denuncias.

El intermedio en ningún momento facilitó información de cómo acceder al blog del teniente Segura. Es por su actitud y contenido por lo que en este momento se encuentra arrestado. Nada supieron los televidentes sobre la comida con gusanos que se cobra a los soldados a 22 euros el día. Nada sobre el incremento del 300% para adquirir material de Defensa con Pedro Morenés. Nada sobre los 2.000 millones de euros anuales que le cuesta al Estado el excedente de oficiales. Nada sobre el teniente coronel de Valencia que utiliza soldados para reformar su chalet.

El 4º Poder en Red se estrella contra la lógica de unos medios más preocupados de arrogarse exclusivas que de levantar la alfombra. Con su programa del miércoles pasado, El Intermedio convirtió al teniente Segura en un juguete roto de la transparencia. El afán de protagonismo y la competitividad exacerbada impidieron presentarle como un ciudadano con el valor de destapar la corrupción de una institución opaca y asumir un injusto castigo por ello. ¿Habría habido un link a su blog sobreimpreso en pantalla si Segura no publicase en este periódico y no hubiese anunciado su decisión en este blog?

Queda claro que la profesión debe sustituir su intento de hegemonizar el protagonismo público. Debiéramos aprender a colaborar en las redacciones con sectores del público que demuestran tanto coraje. Y darles la visibilidad, el reconocimiento y la protección que se merecen. Para que sirvan de ejemplo y no de escarmiento. A no ser que asumamos que fuentes del calibre de Segura son un material a exprimir, para luego usar y tirar. Nosotros identificamos al teniente como un tecnociudadano que, con su experiencia profesional y la tecnología digital, eleva los estándares de virtud pública y denuncia la degradación institucional en curso. Sigue la estela de otros, de los que también hemos hablado. Y que, según sus palabras, le sirven de ejemplo y estímulo.

Julian Assange, ideólogo de la mayor organización filtradora de documentos de la historia. Chelsea Manning, que suministró a Wikileaks la documentación sobre los crímenes de guerra de EE.UU. en Irak y Afganistán. Y Edward Snowden, que reveló que los derechos fundamentales de todos los internautas estaban siendo violados en masa con la colaboración de gobiernos y grandes empresas. Los tres han sido las víctimas más notables de los mass media en esta guerra. Utilizaron sus revelaciones y luego les dejaron vendidos. Primero los entronizaron como héroes, para luego (vendidas sus exclusivas) destapar aspectos de su vida privada y torpedearles hasta derribarlos. Queda en última instancia, una morbosa (y rentable) narrativa. Un cuento nada ejemplificante, con la moraleja a los lectores de que no se hagan los listos, porque esto es lo que les pasará.

Segura ya ha sido acusado de tirano, machista y acosador sexual. La campaña en su contra es inevitable. Pero la complicidad de los medios supuestamente críticos, no. Si los profesionales con capacidad para extender el alcance de sus revelaciones se enrocan en guerras con los medios "competidores", acabarán siendo verdugos de la víctima que ayudaron a crear. Sin colaboración recíproca y leal, con las fuentes y con otros compañeros de profesión, los periodistas (como conjunto) auto-limitan su capacidad para ejercer de contrapoder.

Podrán exhibir sarcasmo e ironía con las fuentes oficiales. Pero seguirán cargándose la posibilidad de que emerja un ejército insumiso de ciudadanos dispuestos a sanear las instituciones. Sus intentos se diluirán entre quienes les difaman y los que les victimizan, desviando la atención de sus denuncias.
David Álvarez García
Miembro de la comunidad del máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales

El 20 de noviembre de 2011 el Partido Popular ganó las elecciones generales. El mismo año que el 15M floreció en las plazas españolas. Ivar Muñoz-Rojas (guionista) y servidor nos fuimos con una cámara a charlar con la gente reunida a las puertas de la sede del PP.

Teníamos en la cabeza hacer algo parecido a Heavy Metal Parking Lot, un documental ‘low cost’ con un montón de enloquecidos fans de Judas Priest hablando de su grupo preferido en el desolador parking de un concierto. Pero lo que nos encontramos en la calle Génova fue bastante más “heavy”.


Muchas de las personas con las que hablamos estaban realmente emocionadas, pensaban que Mariano Rajoy iba a arreglar la situación del país. Creyeron sus promesas de que no subiría impuestos, no bajaría las pensiones ni recortaría en educación y sanidad, cumpliría el objetivo de déficit, bajaría el paro, y un largo etcétera cuya deriva ya conocemos todos.

Resulta extraño verlo ahora, pero hace tres años no sabíamos:

- qué eran las tarjetas black;

- qué eran los sobres de Bárcenas;


- que alguien podía tener un Jaguar aparcado en el garaje y no saberlo;

- que cada vez más catalanes exigirían su derecho a decidir;

- nada sobre los negocios de Urdangarin con Jaume Matas;

- nada sobre los negocios de Urdangarin con Rita Barberá;

- nada sobre los negocios de Urdangarin con Francisco Camps;

- que el gobierno sacrificaría un perro clave en la investigación de una enfermedad incurable;

- que Miguel Blesa urdió una estafa a gran escala con las preferentes;

- la trama de corrupción en Parla, Valdemoro y demás ayuntamientos implicados en la Operación Púnica;

- qué era la ley mordaza;

- etc.

Nunca imaginamos la de cosas nuevas que nos esperaban.



Jeremiah Johnson ‏@eltrampero


Ricard Arís @RicardAris xD RT @rabedu: @Vertele parecido razonable, especialmente en surrealismo



Vodka @EyVodka Misión salvar a La Pantoja.



Amor Blanco @TrilloEduardo #MonagoSeFuerteM4 que la rueda de prensa es para decirle a la parienta !Ésto no es lo que parece!


 


@queridoantonio

14 de noviembre de 2014



"Pdro, te has copiado... y lo sabes."-Ls qtre gts @Els_quatre_gats
D.

13 de noviembre de 2014

Mariela Veneziale

Las marcas que consumimos a diario nos definen, podemos encontrar mayor identificación con una marca o con otra y esto es lo que nos lleva a regalar un “Me gusta” en su Fan Page de Facebook: nos gustan sus productos, su comunicación, entre otras cosas. Pero ese regalo puede decir mucho más que hacer un simple click en el pulgar para arriba.

Durante muchos años los publicistas se han nutrido de enviar mistery shoppers (clientes de incógnito actúan como clientes comunes que realizan una compra o consumen un servicio y luego entregan un informe sobre cómo fue su experiencia) a las tiendas para analizar los comportamientos del consumidor, evaluar las marcas de los productos que compran o determinar cuánto tiempo pasan frente al expositor. Por esto se utilizaba la frase, “dime qué marcas compras y te diré quién eres”.
Hoy los especialistas en publicidad, si bien siguen basándose en estos datos mencionados para fines comerciales o crear nuevas campañas de publicitarias que produzcan un mayor efecto en el consumidor, también se basan en esta nueva herramienta para realizar campañas de comunicación más efectivas y eficaces: Facebook.
En esta nueva era de las redes sociales la frase que se utiliza ha cambiado a “dime a qué le has dado me gusta y te diré quién eres”. Lo cual simplifica mucho la labor a la hora de generar nuevas ideas debido a que proporciona una información más específica y certera acerca de cada uno de los usuarios ya que funciona como un gigantesco y permanente focus group (técnica para estudiar las opiniones o actitudes de un grupo de personas sobre un tema específico). Mediante un algoritmo que utiliza los “Me gusta” se pueden evaluar perfiles de personalidad. Incluso existe una página Web donde es posible ingresar con el usuario de Facebook y determinará su carácter analizando sus amistades y sus “Me gusta” (Youarewhatyoulike.com). Cuidado: estos pueden llegar a decir mucho más de la identidad de una persona de lo que ella puede saber de sí misma.
Es difícil confiar en que Facebook proteja los datos personales de sus usuarios frente a los anunciantes. Para la industria del big data representa un beneficio conocer en profundidad al consumidor para, de esta manera, segmentar el mensaje y llegar más fácilmente a potenciales consumidores. El usuario no paga por el servicio que le ofrece Facebook, pero la plataforma le cobra analizando y vendiendo su información personal.
El problema radica en que la mayoría de la gente se inscribió en Facebook entendiendo que su información solo estaría disponible para un círculo de amigos aprobado por ellos mismos. Facebook no es un lugar privado y no se espera que lo sea. Pero al mismo tiempo es conveniente controlar lo que es accesible a los extraños y lo que solo es accesible a la familia, amigos o un grupo selecto de gente.
También en El 4º Poder en Red:
Virginia Uzal
Periodista miembro de la comunidad editorial del 4º Poder en Red

Miguel Jara es escritor y periodista independiente, especializado en la investigación de temas relacionados con la salud. Ha escrito libros varios libros en los que cuenta el poder de las grandes farmacéuticas, la peligrosidad de ciertos medicamentos o cómo juegan con nuestra salud con total impunidad.

Por sus trabajos en este campo ha sido galardonado con el premio Eupharlaw-Ibercisalud 2011 como la personalidad del año en el ámbito sanitario. Su lucha es también judicial, a través de un bufete en el que denuncia los daños provocados por medicamentos. Una ejemplo de como ejercer como 4º poder en red, en batalla constante contra las farmacéuticas, uno de los lobbys más fuertes y con un gran dominio en las administraciones públicas.

¿Cómo gestionaron los grandes laboratorios la crisis del ébola?

El virus del ébola no interesaba nada hasta hace unas semanas. Como siempre, se marca un antes y un después cuando se contagian los primeros occidentales. En este momento interviene la OMS, a la que creo que había que prestar más atención sobre sus conflictos de intereses y su actitud siempre pro farmacéutica.

En esta ocasión, no se cumplían los requisitos para declarar una epidemia, y sin embargo la OMS declara el estado de emergencia mundial hace como mes y medio por este motivo. En ese momento, daba el pistoletazo de salida a la campaña de márketing del miedo que finalmente hicieron los medios de comunicación. Como los medios publican mucho sobre el tema, los gobiernos están temerosos y, por no enfadar a su ciudadanía, cuando haya unas vacunas o unos antivirales los van a comprar sin apenas pensarlo.

Con esto quiero decir que la OMS ha creado un mercado que antes no existía. A partir de ese momento las farmacéuticas aprovechan las circunstancias para sacar provecho. En la actualidad hay como 6 o 7 grandes farmacéuticas ensayando vacunas y antivirales.

¿Hasta qué punto se aprovechan?

Por ponerte un ejemplo, GlaxoSmithKline, que es la segunda farmacéutica más importante y la que se cree que lleva más avanzadas las pruebas de su vacuna, está pidiendo que por adelantado se comprometan los gobiernos a indemnizarla en caso de que pierda dinero, porque le salga más cara la investigación que la rentabilidad.

Pasó algo parecido con la gripe A...

Sí. En 2009, la OMS también declara la pandemia y les hace el favor, con la excusa de que se necesitan rapidísimamente los medicamentos, eliminar muchas trabas legales y normas de ejecución en los ensayos clínicos. Como los medicamentos se han ensayado muy rápido pueden no ser seguros y hacer daños a la población. Por lo que en los contratos que firmaron el gobierno español y todos los gobiernos del mundo, había cláusulas en las que se comprometían a correr con los gastos de posibles indemnizaciones de daños a causa del medicamento.

De esta forma, eximen de responsabilidad en la seguridad de sus fármacos al gran laboratorio, algo que jamás ocurre en ninguna otra situación. En esa ocasión, dieron el pelotazo económico las grandes farmacéuticas poniendo en el mercado vacunas de baja eficacia y que, finalmente, causaron daños.

No contentos con esas condiciones, en el caso del ébola, además de esos beneficios, quieren también recibir dinero con antelación en concepto de provisión de fondos por si tienen pérdidas en el futuro… Es un disparate, siempre salen ganando.

Epidemias como negocio...

Exacto, estamos viviendo una especie de campaña de márketing del miedo. Aprovechar comercialmente el temor de las sociedades a las epidemias y pandemias. Esto se repite año tras año.
En 2001, tras los atentados del 11-S, se distribuyen unas cartas con ántrax, que es una bacteria muy peligrosa. En este caso también hubo una campaña del miedo en la que salió ganando Bayer, que curiosamente ya tenía un antibiótico que trataba la enfermedad.

En 2005 se produce la no pandemia de gripe aviar. Aquí había unos clamorosos conflictos de intereses porque estaba el ministro de Defensa de EEUU, que tenía acciones en farmacéuticas que comercializan el principal antiviral de las dos últimas pandemias de gripe. Esta es la segunda gran campaña del miedo asociada a un pelotazo económico, en este caso con implicaciones e intereses políticos incluidos.

En 2009 está la gripe A, que también produjo un pelotazo. No hubo pandemia como se había anunciado sino que la gripe fue benigna, comparando con años anteriores.  El pelotazo se produjo porque se vendieron vacunas y Tamiflú a mansalva. De hecho, ahora siguen acumuladas o ya prácticamente caducadas.

Todos  estos casos, incluido el del ébola, tiene como nexo común que los grandes medios de comunicación han participado en esta feria del márketing del miedo. Hay que tener mucho cuidado con la exageración y el sensacionalismo. Porque al final se crea una tensión social que no ayuda a resolver el problema y, además, genera más alarma. La actuación de los medios es crucial: en estos casos tienen mucho poder, el poder de calmar o alarmar a los ciudadanos y ciudadanas.

¿Hasta qué punto son necesarias unas políticas públicas para frenar el poder de las farmacéuticas?

El problema de los gobiernos es que también tienen graves conflictos de intereses: el fenómeno de las puertas giratorias. El lobby de las farmacéuticas es enorme. Se pasean por el Ministerio de Sanidad como por su casa. Vivimos en una democracia muy degenerada y muy poco transparente. Por eso la corrupción también existen en el ámbito sanitario. Las puertas giratorias son muy comunes. Muchos altos cargos públicos pasan después a las farmacéuticas.

Estamos viviendo una era, con el PP y con el PSOE, que no sabemos quién hace la política, si los propios laboratorios o los políticos profesionales.

Ese poder del lobby farmacéutico también fue clave en el sistema de patentes...

Sí, el sistema de patentes es una imposición de las patronales, de los lobbys farmacéuticos y los gobiernos más ricos, como EEUU. Este sistema pervierte el sentido de buscar medicamentos. Investigan sólo los más comunes en los países ricos. Los fármacos deberían ser bienes sociales.

¿Crees posible alguna solución?

Evidentemente más financiación pública. Me parecería un paso adelante que los estados invirtieran más en investigación. Que las universidades públicas, cuando encuentran algo interesante no lo vendan al mejor postor, que siempre es un laboratorio, y apuesten por desarrollar el medicamento y dedicarlo a fines sociales, sin patentes, ya que es un medicamento financiado con los impuestos de todos y todas.

Sin embargo se hace todo lo contrario, se recorta en investigación….

Exacto. Es que además los recortes están mal hechos. Si quisieran recortar, podrían nombrar una comisión que se llamaría “por la racionalización de la aplicación de medicamentos”. Ahora mismo estamos gastando una millonada en fármacos que son ineficaces y peligrosos. El número de medicamentos verdaderamente esenciales, importantes, eficaces y seguros que necesita la humanidad son entre 350 y 400 según la OMS. En España hay en total 17.000 marcas de medicamentos diferentes.

Puede ser una medida polémica...

Sí, pero muchos de esos 17.000 medicamentos son incluso peligrosos, poco seguros... y, sin embargo, siguen financiados. Si un gobierno tuviese el interés político real de ahorrar dinero, sin otras intenciones políticas, no tendría que hacer recortes. Aplicaría medidas de racionalización de los medicamentos, para quedarse con los más seguros y eficaces. Sacaría de la financiación pública medicamentos que honestamente no lo merecen. Y con todo esto ahorraríamos miles de millones de euros que se podrían invertir en mejorar la sanidad pública o en investigación.

Pero volvemos al inicio, a las farmacéuticas no les interesa…

Claro, de ahí la importancia de los lobbys y de la transparencia del gobierno. Los principales clientes de la industria farmacéutica son los estados. Por lo que los cambios sólo podría hacerlos un gobierno independiente que consiga anteponer los beneficios de los ciudadanos a los de las farmacéuticas, acabar con las puertas giratorias y poner coto al lobby. Un gobierno con la voluntad política de terminar con la corrupción, también en el campo de la salud.

4 de noviembre de 2014



El Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales CCCD, de la Universidad Rey Juan Carlos, URJC, y del Medialab Prado, MP, es el primer y único título oficial de postgrado que imparte sus sesiones docentes en abierto.

Las clases magistrales son conferencias abiertas al público y se retransmiten por streaming. Pero nos va a costar al menos ocho millones y medio de euros de nuestros bolsillos el pago del canon a CEDRO, para poder mantener nuestros contenidos online y para que los campus virtuales de las universidades españolas existan.

A nosotros nos precarizan mientras estas agencias de gestión se forran.

Nuestro gobierno ha reformado la ley de propiedad intelectual para entregar la gestión digital del conocimiento a la asociación privada CEDRO, cuyos ingresos quedan asegurados por ley. Nuestras universidades, y nuestro máster, se verán obligados a pagar un canon por mantener sus campus virtuales aunque utilicen contenidos bajo open-access y licencias libres.

Nuestro deber como Academia es denunciar la corrupción y requerir urgentemente que los autores podamos ceder desinteresadamente nuestras creaciones a la humanidad*.

*Dictamen del Consejo de Estado del Reino de España de 28 de noviembre de 2013.

CCCD
Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales
URJC / Impartido en MP

http://cccd.es
http://medialab-prado.es/article/master_cccd
https://www.facebook.com/MasterCCCD
@mastercccd



La financiación colectiva, la colaboración en código abierto, y una base de datos sobre artivismo serán el eje central de la próxima sesión del Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digital (CCCD). Será mañana, miércoles 5 de noviembre en Medialab-Prado (Madrid) partir de las 16h, y contará con la presencia de Goteo.org.

Esta sesión abordará los detalles de la metodología que utiliza esta red social de financiación colectiva y de colaboración. Además, se  compartirán ciertos criterios y valores en torno al crowdfunding y a la filosofía en abierto, a partir de algunas campañas que han contado con una financiación de éxito en la plataforma.

Ideograma es una empresa especializada en comunicación pública y social con sede en Barcelona que además ofrece servicios de diseño y desarrollo de estrategias globales. Lanza, este miércoles, y en el contexto del Máster CCCD una ayuda para poner en marcha un proyecto sobre ARTtivismo que incorpore la base de datos que Ideograma posee, y que sirva para la incorporación de nuevas iniciativas sobre esta temática: www.artivistas.org

El Máster CCCD, Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digital, que se encuentra este 2014/2015 en su tercera edición,es el primer postgrado en código abierto, se imparte en la sede de Medialab-Prado (Madrid) y se realiza en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos.

Todos los interesados en poner en marcha un proyecto en este marco están invitados a esta sesión de formación para optar a esta ayuda que ofrece Ideograma para financiar e incorporar nuevas iniciativas. Además, a todo el dinero conseguido en Goteo.org, Ideograma duplicará la cantidad conseguida con el fin de generar un espacio de recursos compartidos y el fomento del interés y difusión por este tema en cuestión: el ARTivismo.

3 de noviembre de 2014

Ovejas

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Las ovejas ahora cruzando Madrid, una de las mejores experiencias en esta ciudad de hormigón y coches.
Felicidad
D.

30 de octubre de 2014

Encurtidos

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Taller de técnicas de conservación de alimentos ante un más que probable apocalipsis zombie

Organiza Foodlab de Medialab-Prado. Taller abierto (no es necesario inscripción).

Las conservas son una de las bases fundamentales para la construcción de una verdadera despensa autosuficiente. En este taller compartiremos recetas, trucos y modos de hacer de la cocina de aprovechamiento, como son las mermeladas, las salmueras, los encurtidos o las salsas agridulces, entre otras. Como novedad, también probaremos algunas recetas para hacer conservas de vegetales típicas de Asia.

El objetivo final es repensar colectivamente formas de construir una despensa sostenible para alimentos reciclados o para nuestros excedentes alimentarios de temporada.

Foodlab es un grupo de trabajo dentro de Medialab-Prado coordinado por David Rodríguez que trabaja sobre la construcción de modos y tecnologías abiertas y colaborativas y creación de grupos de desarrollo de proyectos relacionados con la alimentación, la sostenibilidad y la autoproducción de alimentos en la ciudad.

Colaboran: Nélida Jiménez, Kahlyn Keilty-Lucas y David Rodríguez.

03.11.2014 17:00h - 21:00h
Lugar: Cantina Medialab Prado (Madrid)

http://medialab-prado.es/article/encurtidos
D.