CELDILLAS

18 de julio de 2014



Carlos del Castillo
Periodista miembro de la comunidad editorial del 4º Poder en Red

Chelsea Manning, Julian Assange y Edward Snowden ya no ocupan portadas. La actualidad informativa los encumbró, degradó y escupió.


La primera se encuentra en una cárcel masculina en Fort Leavenworth, Kansas, cumpliendo una condena de 35 años por revelar secretos de Estado.


El segundo ha cumplido ya dos años encerrado en la embajada de Ecuador en Londres, que el Reino Unido mantiene bajo sitio policial. Según informa el portal Govwaste.co.uk, que actualiza el gasto del gobierno británico en vigilar la Embajada al minuto, el monto gastado hasta el momento se aproxima a los siete millones de libras esterlinas.


El tercero volverá pronto a los informativos. El hombre que enseñó al mundo cómo sus derechos fundamentales estaban siendo violados sistemáticamente en Internet, está a punto de renovar su asilo en Rusia por otros doce meses. Snowden es, de momento, el más afortunado entre los whistleblowers que han osado desafiar el imperialismo tecnológico de EEUU y sus lacayos, ya que, aunque controlado muy de cerca por el servicio secreto ruso, goza de cierta libertad e incluso tiene un empleo.


Moscú no lo acogió para demostrar un compromiso con las libertades fundamentales, o con la neutralidad de la red en particular. Para Rusia, el exanalista de la NSA es simplemente una forma de desafiar a EEUU en uno de los terrenos que el grupo de los Brics considera fundamental para lograr una distribución multipolar del poder mundial: Internet.




No es casualidad que fuera otro miembro de los Brics el que protestara con con más energía tras el escándalo de espionaje. Brasil, de la mano de su presidenta Dilma Rousseff, se convirtió en un faro para la neutralidad de la red al denunciar las prácticas estadounidenses ante la ONU y aprobar el Marco Civil de Internet meses después. Fue la primera legislación que reconoce la red como un bien común de la ciudadanía y que se compromete a defender su libertad y neutralidad.


Pese a estos flashes, Brasilia no ha hecho demasiado por acercarse a Snowden. Puede que Rousseff haya preferido aprovechar que la legislación rusa contempla un primer año de asilo, que puede ser renovado por otros doce meses, para dejar al estadounidense allí un tiempo más. Lo único que sabemos es que Brasil no ha terminado de convertirse en un adalid de la neutralidad de la red: su cumbre para lograr una reglamentación internacional para Internet fue considerada un fracaso y ha decidido pasar por alto la posibilidad de ofrecer un refugio perenne a Snowden.


Rousseff no es la única que ha preferido mirar para otro lado. Angela Merkel tampoco ha escuchado los llamamientos de Snowden. Alemania, el país que podría oponerse con más fuerza a EEUU en el continente europeo, no sólo no contempla darle asilo, sino que a pesar de los continuos desplantes estadounidenses, sigue intentando llegar a un acuerdo bilateral con Washington para escapar, individualmente, del espionaje.


Así las cosas, a Snowden solo le queda el puñado de países latinoamericanos que le ofrecieron asilo: Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Su problema en este caso es cómo llegar allí. EEUU no reconoce su soberanía e intentará boicotear el legítimo derecho de estos Estados de acogerlo, como demuestra el infame incidente con el avión presidencial de Evo Morales de hace un año.


Pese a que Manning, Assange y Snowden están cada vez más lejos de los focos, las situaciones que denunciaron están lejos de haber quedado atrás. Las leyes mordaza que intentan secuestrar el potencial democrático de Internet se repiten por todo el mundo, especialmente en Europa. Mientras, EEUU ha dado vía libre al Internet de dos velocidades, que puede derribar el principal pilar de la neutralidad de la red.

¿Necesitamos otro héroe que sacrifique su libertad para recordarnos que la mayor herramienta democrática de la que ha disfrutado la humanidad está en peligro?

15 de julio de 2014

A partir de ahora, iremos republicando aquí todo lo que vamos escribiendo en Público, en el blog El 4º Poder en Red, que actualiza el libro con el mismo nombre que he publicado recientemente.

Javier de Rivera
Profesor del Máster CCCD

La idea de “saber usar las redes sociales” se plantea como la respuesta individual (y por lo tanto limitada) a las consecuencias negativas que pueden tener las redes sociales. Cada vez más gente pasa demasiado tiempo conectada. A veces la experiencia es interesante y constructiva, pero otras resulta, simplemente, una pérdida de tiempo. Especialmente cuando nos distraemos en asuntos insustanciales o cuando entramos en discusión con gente que no conocemos y con la que compartimos pocos elementos  para entendernos.

En el estudio Desconectados de las redes sociales, los dos participantes se plantearon esta cuestión más o menos hacia la mitad del experimento. Habiendo descubierto efectos negativos en el uso de las redes sociales, gracias al periodo de desconexión, alguna forma tenía que haber de equilibrarlos y así poder aprovechar los positivos (estar conectado, informado, tener más opciones, etc.).
Entre los efectos negativos, la distracción era el más obvio. Pero el más interesante fue la pérdida de intensidad de las relaciones. Se dieron cuenta de que sus relaciones y contactos con los demás ganaron en intensidad durante el tiempo de desconexión. Tenían más tiempo y más atención para dedicar a la relación directa, y un encuentro en la calle parecía mucho más especial cuando no ves la carita (avatar) de esa persona todo el día en Facebook.






Además, esa práctica de compartir fotos como forma de comunicar a los demás quién eres tiene algo de inquietante. Las fotos nunca reflejan realmente lo que sucedió, sino que transmiten una imagen idealizada. Están bien como recuerdo, pero como forma de comunicación acaban restando interés a la experiencia real. Aunque esto no lo dijeran los participantes explícitamente.

Lo que sí describieron fue su idea de lo que es un buen uso de las redes sociales: aquello que tiene un interés informativo para los demás y un sentido práctico. Expresar las disposiciones de ánimo personales (“me duele el dedo del pie”) y buscar estrechar lazos de intimidad se convierte en una forma de escapismo de la sensación de soledad desde la que nos vemos obligados a buscar relacionarnos con los demás y, a veces, a mejorar la comprensión de uno mismo.

Conectar y expresarse en redes sociales es mucho más fácil que en persona. Pero recurrir demasiado a ello conlleva debilitar la experiencia de contacto, corriendo el riesgo de caer en el círculo vicioso de buscar aprobación como forma de conectar con los demás. Buscamos acopiar los famosos “me gusta” como una forma de mecanizar y deshumanizar el refuerzo positivo. Así nunca lograremos estar satisfechos en la conexión con los demás, por mucho que lo intentemos, quizás compulsivamente.
La comunicación digital, al ser una comunicación mediada por la producción de contenidos —fotos, textos, vídeos, etc.— funciona mejor cuando buscamos que dicho contenido tenga importancia por sí mismo. Esta relevancia puede ser artística o informativa, pero es diferente a la relevancia del contenido expresivo o emotivo que transmite información personal cuyo único interés es referirse a una persona en particular. Con los contenidos expresivos aspiramos a ser un “famoso en miniatura” (Rivera, 2010) y convertir el plato de la cena en una información de interés, al igual que los comentaristas de prensa rosa hacen noticia de los detalles de la vida de los famosos en los mass media.

O peor. La comunicación emotiva puede intentar buscar una aprobación y un apoyo que no se tiene en la vida real. Un querer que nos quieran en general y que nos consuelen en los malos momentos. Facebook sirve para esto, especialmente si somos jóvenes, guapas y populares. Pero no deja de ser un mal sustituto del contacto directo. En el fondo, la sensación de apoyo emocional puede ser una experiencia no-mediable. Es decir, hay algo no traducible a contenidos que se puedan transmitir online.

Saber usar las redes sociales quiere decir ser más pragmático y directo. Si se trata de instrumentos de “gestión de la información y contactos”, usémoslos como tales. Si por el contrario, los empleamos para “gestionar” y enriquecer nuestra vida social y personal, corremos el riesgo de extender la “lógica gerencial” (Gordo y Mejías, 2008) que caracteriza a estos sistemas al ámbito de lo personal. Es decir, de convertir al amigo en un recurso.

Los gestores de Facebook tratan de incentivar al máximo estos usos emocionales con el diseño capcioso de los “me gusta”, los recuerdos de cumpleaños y su publicidad sensiblera. Éste es el mejor modo de engancharnos a la Red para que perdamos el tiempo en actividades insustanciales, y nos convirtamos en buenos recursos de información (para mejorar el marketing) y de atención (para consumir anuncios).

Ser pragmático en el uso de las redes sociales quiere decir cortar la comunicación emotiva, o reducirla al máximo. Entrenarnos para no prestar atención a la comunicación emotiva de los que seguimos, y a no buscar apoyo emocional en las redes sociales. Si lo necesitamos, es mejor buscar un grupo especializado en el que nuestros problemas interesan. No porque sean “nuestros”, sino porque otros pasan por cosas parecidas. En los foros para superar el maltrato, los problemas de pareja, las adicciones, etc., no te apoyan por “ser quién eres”, sino por lo que compartes con ellos.
Las “redes” distribuidas, a diferencia de los grupos o foros, están formadas por nodos individuales que se conectan de forma independiente. De ahí, se crean “clusters” (agrupaciones) difusos de intereses comunes, pero no espacios de interacción cerrados. Sin embargo, es en estos espacios donde se pueden tratar mejor los temas personales (como en foros específicos), y en los que pueden también cultivarse relaciones en las que emerja un sentido de pertenencia y apoyo grupal (como en los grupos de amigos, de afinidad o en las familias, por ejemplo).

Saber usar las redes sociales quiere decir no confundirse a la hora de entender cómo funciona la comunicación mediada en redes distribuidas. Dar prioridad a los contenidos, buscarlos, producirlos y compartirlos en función de nuestros intereses o inquietudes, y no como forma de suplir una necesidad de contacto social. Así enriqueceremos la información que reciben nuestros contactos y no perderemos tiempo ni atención en la ilusión de que “estamos conectando” a nivel personal con la gente que nos sigue.

Al menos, ésas son mis conclusiones.

8 de julio de 2014



Memoria de un proceso creativo alrededor del hackeo alimentario, el arte y el humor.


En 2010, España era una potencia culinaria. Ferrán Adriá estaba en la cumbre de la cocina mundial. Los restaurantes eran mucho más que simples espacios de encuentro y ya no servía comida, sino emociones. Las cocinas se convirtieron en laboratorios. Del hambre de la guerra a la cocina molecular en sólo una generación, la sociedad y la industria españolas aplaudieron la creación de una alta gastronomía de valores incontestables.

En ese mismo momento, dos personas muy inquietas: Txomin Calvo y David Rodríguez, hicieron algo muy inusual: se colaron en un centro cultural dedicado a la tecnología con un montón de cazuelas, jeringuillas, y muchas ganas de probarlo todo. Crearon La Sociedad Gastronómica, el primer laboratorio de hackeo alimentario, y durante tres años estuvieron ensayando un peculiar modo de entender la alimentación: Cook it yourself!

Ésta es la historia de ese proceso creativo abierto y en el que participaron un montón de personas más.

- http://lasociedadgastronomica.wordpress.com
- http://foodlab.medialab-prado.es

La Sociedad Gastronómica
Inauguración, jueves 10 de julio 20:00
Expo del 10/07/2014 al 10/09/2014 en Espacio Trapezio
2º planta Mercado San Antón de Madrid - Metro Chueca.
Acceso libre

D.

2 de julio de 2014






Durante la proyección del documental "Edificio España", no pude dejar de pensar en la coincidencia entre la visión de ese ejercito de trabajadores encargados de vaciar la vieja mole franquista, con aquellos voluntarios que nos ayudaron a limpiar y poner en marcha el espacio que nos cedió el Ministerio de Cultura.

(Imagen superior documental "Edificio España". Imagen inferior: Trabajos de adecuación del CSA La Tabacalera de Embajadores)
D.


Ignorado por las instituciones, uno de los proyectos más interesantes de Madrid necesita tu apoyo: Makespace Madrid.

Colabora desde ya, en el Manual de supervivencia Maker:
D.

27 de junio de 2014

Dmytro Gnap, de  YanukovichLeaks: “el periodismo de investigación está convirtiéndose más que en un trabajo, en un deber de la sociedad.

Última frase de un excelente artículo, que sostiene las tesis del libro El Cuarto Poder en Red. Ahí va;

Si juntásemos en una misma sala al periodista encargado de las publicaciones de los cables filtrados por Wikileaks en el diario Le Monde, al cofundador de YanukovichLeaks, a una ex oficial del MI5 huida durante años por denunciar a la agencia de inteligencia británica, a los desarrolladores de Globaleaks –la primera plataforma en código abierto para el intercambio de información de forma anónima— y a un miembro del equipo legal de Edward Snowden, junto a decenas de periodistas especializados en investigación, expertos en seguridad informática, abogados, activistas y algún que otro ciudadano dispuesto a arriesgar su vida por hacer públicas las irregularidades de las que es testigo desde su puesto en una Administración Pública o una empresa privada; si los juntásemos a todos, puede que más de un Gobierno suspicaz se echase a temblar.

Así es que tan ilustre audiencia se reunió recientemente en la ciudad de Ámsterdam con motivo de la primera Conferencia Internacional de Whistleblowers (Internacional Whistleblowers Conference), donde quedó patente que el tradicional papel de los medios de comunicación como generador de noticias se desdibuja para fundirse en un nuevo modelo informativo que, en colaboración con ciudadanos anónimos, fluye entre el periodismo de investigación de toda la vida, las herramientas informáticas de última generación y las pantanosas aguas de la transparencia corporativa e institucional. Lo que no sabemos es si alguna agencia de inteligencia se molestó en mandar algún espía hasta la capital holandesa.

El estigma de denunciar a tu propio gobierno

Annie Machon toma el escenario de la sala principal del Pakhuis de Zwijger sin titubeos, con la seguridad de quien sabe que ha hecho algo bien. Recorre el mundo desde hace años impartiendo charlas y participando en debates sobre transparencia informativa, activismo ciudadano y defendiendo el indispensable papel que los whistleblowers tienen para la sociedad.

Un tema que conoce bien de cerca esta exoficial de inteligencia del MI5 británico que tuvo que abandonar su puesto de trabajo junto a su pareja de entonces, el agente secreto David Shayler, para ayudarle a denunciar presuntas actuaciones criminales dentro de la agencia de inteligencia del Reino Unido. Entre ellas Shayler había descubierto el pago por parte del MI6 a un agente involucrado en el intento de asesinato del líder libio Muammar Gaddafi.
Aquel mes de agosto de 1997, la pareja recibía la esperada llamada por parte de los periodistas del diario Daily Mail con los que llevaban meses trabajando: la exclusiva sería publicada en tres días. En apenas unas horas cogieron sus maletas y huyeron a la ciudad holandesa de Utrecht, a partir de entonces comenzó una huida que les llevó a vivir ocultos durante un año en distintas localidades europeas y otra temporada de exilio en París.

Tras ocho años de litigios, la ex MI5 disfruta ahora de lo que ella considera simplemente “ejercer mis derechos democráticos y libertad de expresión”. Atrás quedan las amenazas, arrestos y juicios –incluso a sus allegados, a los periodistas y a quienes les apoyaron—, años y años de aislamiento, sin poder trabajar, viviendo con el estigma de ser una traidora para algunos, una heroína para otros. “Acabas aprendiendo a vivir con ello”, confiesa.

Sin embargo, el perfil habitual de quien valientemente decide denunciar una irregularidad de la que es testigo en su entorno laboral o social está más alejado de los focos y las grandes audiencias a las que está ya habituada Machon. Normalmente el informador acaba convirtiéndose en la propia víctima de la historia; es culpabilizado mientras que aquellos que infringen las leyes no son ni tan siquiera cuestionados. “La realidad es que las autoridades persiguen a los informadores para disuadir a futuros informadores”, denuncia la ex MI5.

Esta desprotección jurídica conlleva inevitablemente un efecto persuasivo sobre aquellos testigos de malas conductas, posibilitando que éstas se perpetúen en el tiempo. Así, un débil sistema judicial no solo deja desamparados a los filtradores de información, sino que además les condena a la exclusión social, profesional y económica. Un riesgo que no todo el mundo está dispuesto a asumir.

España, a la cola europea en protección para los denunciantes

Pese a que a nivel internacional existe ya cierto consenso en torno a la figura del whistleblower, la inclusión de medidas legislativas en la Unión Europea para su protección, ha sido en las últimas dos décadas, lenta y desigual dependiendo del país comunitario en cuestión.

Según el informe de la ONG anticorrupción Transparency International “Whistleblowing in Europe: legal protections for whistleblowers in the EU” de 2013 tan solo Reino Unido, Luxemburgo, Romania y Eslovenia poseen una cobertura legislativa “avanzada” en cuanto a la protección de filtradores de información. En esta clasificación, España se encuentra entre los siete de los 27 estados miembros que no cuentan con ningún tipo de legislación o ésta es muy limitada. 

Mientras la PIDA (Public Interest Disclosure Act) británica protege a “prácticamente todos los empleados en el gobierno, el sector privado y ONGs”, e incluso contempla la posibilidad de que el denunciante reclame compensaciones económicas en caso de haber sido perjudicado económica o moralmente –un referente legislativo a nivel europeo y mundial— España “no cuenta con ninguna legislación global para proteger a empleados del sector público y privado de las represalias por denunciar delitos”, denuncia el informe de TI.  

Es más, ni tan siquiera existe una “cultura palpable” en los empleados y en la ciudadanía de denunciar dichos delitos. Desde TI relacionan esta falta de implicación con el hecho de que cualquier ciudadano que denuncie una actividad delictiva ha de confirmar su declaración personalmente ante las autoridades. Únicamente la ley española ampara el anonimato de los ciudadanos que denuncien conflictos de intereses que atañen a oficiales de alto grado y miembros del gobierno.

Así, por ejemplo, en uno de los mayores casos de filtración de documentos en la historia de nuestro país, los correos de Blesa, la Fiscalía intentó a comienzos de este año que se abriera una investigación a los medios de comunicación que publicaron los correos del ex presidente de Caja Madrid –los cuales fueron determinantes como prueba de sus prácticas irregulares en la entidad bancaria.

Pese a las repetidas recomendaciones a España desde 2006 por parte de la OECD (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) y más recientemente por el Consejo de Ministros de los Estados Miembros la Unión Europea [Recommendation CM/Rec(2014)7, 30 de abril de 2014], tampoco “existe una aparente iniciativa por parte de los líderes políticos de implementar dicho marco de seguridad jurídica” continúa el informe.

Es cierto que la sociedad española ejerce desde hace unos años una presión cada vez mayor desde las calles, sin embargo, la mayoría de la ciudadanía sigue percibiendo como inefectivos los canales de denuncia habituales y las principales agencias anticorrupción gozan de niveles de popularidad bastante bajos. Precisamente, la corrupción, que es lo que la cultura del whistleblowing trata de prevenir, “es un factor crucial en el declive de la apreciación de la calidad democrática que atraviesa España actualmente”, concluye el informe de la ONG.

No se trata de incentivar una cultura del chivatazo sino de que dar la voz de alarma ante actos corruptos e ilegales se convierta en un deber tanto para los medios de comunicación y legisladores como para la sociedad civil. Un cambio cultural que requiere de unas leyes lo suficientemente solventes para garantizar la protección de los informadores, así como efectividad en la investigación posterior de dichos delitos, para que el esfuerzo y compromiso de los ciudadanos no sea en balde y deje impunes a los verdaderos culpables.

Whistleblowers tecnológicos

El desarrollo tecnológico también lidera, en ocasiones, la senda del cambio social. En los últimos años estamos siendo testigos de la aparición de plataformas informáticas cuyo objetivo es transformar la información que maneja la sociedad civil en acción, al posibilitar la filtración de documentos de forma totalmente anónima que prueben presuntas malas prácticas dentro de las instituciones públicas o empresas privadas.

Más allá de Wikileaks –la estrella mediática de las plataformas de filtraciones—, ha surgido un nuevo movimiento de jóvenes iniciativas en código abierto como es el sistema desarrollado por Globaleaks, el cual es utilizado ya por una quincena de iniciativas en países de todo el mundo, incluida la holandesa Publeaks que colabora con más de 40 medios nacionales y locales, o la recién llegada a España Fíltrala, que tiene un acuerdo con cuatro cabeceras españolas: eldiario.es, Diagonal, La Marea y Mongolia.

“El modelo internacional-global propuesto por Wikileaks no llegaba hasta contextos locales, cuando de hecho, tenemos acreditado que los 'leaks’ locales son más poderosos que 'leaks’ globales”, así surgió la idea de empezar a hacer plataformas locales de whistleblowing, explican desde Fíltrala. “En España la corrupción es rampante, a la vez que la población está bastante enterada sobre el uso del Internet como herramienta de acción social”, por lo que una iniciativa como esta tiene muchas opciones de éxito.
"Creemos que la veracidad reside en el propio contenido y
 estructura de los documentos, las filtraciones deben hablar por sí mismas. Este es unos de los pilares del 'periodismo científico' que 
intentamos practicar", explica Pedro Noel, uno de los impulsores de la plataforma.
Pero no se trata simplemente de conseguir una exclusiva que cope las cabeceras de los medios, “las grandes filtraciones son las más mediáticas, pero también necesitamos transparencia desde dentro de los gobiernos e instituciones”, reivindican desde Globaleaks.
El caso Snowden y Wikileaks han sido “un punto de partida bueno y necesario” para el fenómeno de las filtraciones, que ha demostrado “el gran impacto social que pueden tener los ciudadanos como informadores desde dentro de las instituciones, y ha contribuido al debate sobre qué riesgos han de ser evaluados y qué medidas han de ser tomadas al respecto, como por ejemplo, mejores softwares de seguridad” apunta Giovani Pellerano, desarrollador de la herramienta y miembro fundador del Hermes Center for Transparency and Digital Human Rights –organización corresponsable de la Conferencia— y que apenas alcanza la treintena, como la mayoría de los informáticos presentes. “Además de periodistas, grupos activistas y ONG, también las Administraciones Públicas, en países como Italia o Tailandia, están empezando a solicitar nuestra tecnología” señala Pellegrini.

Asistimos a una nueva situación informativa donde el ciudadano ya no es un mero receptor de información más o menos activo sino una valiosa fuente de información con un valor clave para el resto de la sociedad; donde ya no son las grandes corporaciones de medios las que destapan escándalos sino organizaciones sin ánimo de lucro como la estadounidense 100 Reporters o la serbia Pištala (“El silbato”) y donde, tal y como afirma uno de los reporteros tras la plataforma ucraniana YanukovichLeaks, Dmytro Gnap “el periodismo de investigación está convirtiéndose más que en un trabajo, en un deber de la sociedad”.

Tostado de http://www.eldiario.es/turing/chivato-malo_0_274373343.html

24 de junio de 2014

20 de junio de 2014

La ley del Mecenazgo cultural por fin ha sido aprobada. Tras un rápido trámite parlamentario, sin la oportunidad de un debate a fondo en el sector cultural, ya tenemos la primera ley del mecenazgo autonómica –antes que la prometida en el estado-, prácticamente su único mérito… Desde su presentación como proyecto, un limitado y opaco proceso participativo nos ha ofrecido pocas novedades significativas. La ley recoge cambios cosméticos, algunos tan castizos como la mención expresa a “la jota, el baile de la era, el paloteado, los volantes, la mutildantza o la espatadantza”, para quedar prácticamente como estaba, como debía ser, desde un principio…

¿En que ha quedado esa “nueva concepción de la práctica del mecenazgo del siglo XXI”, que “partiendo del escenario de notable austeridad presupuestaria”, se presenta como “una oportunidad para que al esfuerzo del sector público, se sume ahora el compromiso de la ciudadanía y el empresariado en la promoción y financiación de la cultura”? Vayamos al grano de aquellos puntos importantes, que definen el carácter y el objetivo de la ley, más allá de la retórica.
En el apartado de beneficiarios se encuentran “Las universidades establecidas en la Comunidad Foral de Navarra”, es decir, también la Universidad de Navarra, entidad privada conocida por su aperturista perfil cultural y por los problemas endémicos para financiar sus proyectos. O la Iglesia Católica, bienhechora e independiente institución cultural, necesitada para desarrollar su labor de inmatricular bienes públicos.

En cuanto a los proyectos que se pueden presentar, no es de recibo que se vaya a elaborar una relación anual de proyectos que por decreto foral sean prioritarios o que todos los proyectos del Departamento de cultura y de sus fundaciones dependientes no necesiten de una declaración expresa de interés social. Una presunción ventajista que tiene por objeto sustituir los recortes del presupuesto público.

Por otra parte, no tiene sentido que se premie a la práctica del mecenazgo “prestigiando y dando visibilidad (…) reconociendo públicamente la labor filantrópica” ya que se parece demasiado, si no lo es de hecho, al puro patrocinio, práctica comercial que intercambia inversión por publicidad.
No obstante, la clave de la ley se encuentra en que la competencia de las declaraciones de interés social corresponderán al nuevo Consejo Navarro de Cultura, formado por “representantes de asociaciones y entidades, de las distintas administraciones y vocales de reconocido prestigio”. Consejo que por muy variado que se pretenda de nuevo será elegido a dedo por el propio Departamento de cultura. Un nuevo filtro de control que se remacha con la facultad del Consejero de cultura “para dictar cuantas normas sean necesaria para la regulación del procedimiento y de la documentación a presentar para la declaración de interés social”.

Pese a tan poco sutiles aspectos de la ley, destinados a beneficiar a un descapitalizado sector público y a determinados intereses muy particulares, la gota que colma el vaso es la Disposición adicional tercera que posibilita el mecenazgo sobre “determinados productos financieros gestionados por entidades de crédito”, esto es, la ciudadanía apoyando directamente a los bancos y no a la cultura para que estos generen un beneficio extra…

El mecenazgo a la navarra: una oportunidad para controlar los escasos flujos económicos dedicados a la cultura, refinanciando a las instituciones abandonadas, a la Iglesia Católica, a la Universidad de Navarra o a la banca…bajo el férreo control de este gobierno o de los que vengan, si no se atreven a cambiar esta ley anticultural.

Cultura prekaria compareció en 2013 en el Parlamento de Navarra para explicar su posición, basada en cuatro principios: ley doble de mecenazgo y patrocinio, para evitar confusiones interesadas; censo administrativo basado en criterios de utilidad pública, similar a la ley francesa o al borrador de ley andaluz; revisión de incentivos fiscales al alza y al consumo particular, a modo de bonos culturales; gestión de la Ley a través de un Consejo de Cultura realmente participativo que, a través de una Comisión de Mecenazgo y Patrocinio, sea garantía de independencia de una ley la pues, si recoge y distribuye el dinero de nuestros bolsillos, debe estar gestionada por la ciudadanía.

Obviamente ninguna de nuestras propuestas ha sido atendida, considerada o si quiera discutida por parte del Gobierno de Navarra;  la ley ha sido cocinada en los despachos habituales tal como se le escapó a la Consejera de Economía en su comparecencia sobre cierto escándalo reciente.

Por otra parte, lamentablemente, la postura de la oposición tampoco ha sido unánime en su rechazo a la ley. Frente al voto negativo de EH Bildu, Nafarroa Bai e I-E o la abstención de Geroa Bai, el voto favorable del PSN y PP ha permitido que la ley siguiera adelante y evidencia que todavía falta mucho para que el conjunto del estamento político entienda que la cultura es un recurso estratégico y un derecho universal así como un patrimonio común de la ciudadanía navarra.

No hace falta insistir a estas alturas sobre la desastrosa situación económica de la cultura en Navarra –justo lo contraria que su situación creativa, más viva que nunca- pero sí hay que hacer una llamada de atención sobre los posibles estragos que puede provocar esta fraudulenta ley de mecenazgo: desfondando definitivamente la concepción pública de la cultura, atornillando ideológicamente el control institucional de lo que ha de ser libre y abierto, marginando todavía más la cultura alternativa de un rico tejido de pequeñas iniciativas que habrán de vivir de migajas o de la ayuda mutua. Sin embargo, pese a que perspectiva económica de la cultura en Navarra es muy negra, como demostraron las I Jornadas de Cultura Prekaria que se desarrollaron el pasado abril, el sector cultural de Navarra se empieza a mover buscando en la vía de la autogestión su autonomía creativa sin renunciar a que lo público –lo que es de todas y todos- esté a disposición de la sociedad.

Firmado Grupo Cultura Prekaria Taldea:
Iñaki Arzoz
Clemente Bernad
Fernando Pascual
Xabier Epalza
Carolina Martínez
Patxi Irurzun
Alberto Labarga
Nieves Ciriza
Pedro Oses
Patxi Alda
Jaime Martín
Patxi Goñi




19 de junio de 2014

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De Iñaki Arkoz y las gentes de Asamblea por el Cambio Social.
 
Es una percepción cada vez más acusada entre la ciudadanía y los movimientos sociales que estamos sufriendo una involución democrática. Como advierte Amnistía Internacional en su reciente informe, en España, el “derecho a protestar” está “amenazado”. La batería de reformas legales que el gobierno ha presentado o aprobado en los dos últimos años parece retrotraernos en el tiempo hacia una etapa de autoritarismo que creíamos superada. La crisis ha activado, en un sistema en colapso, mecanismos represivos de autodefensa no por más sutiles menos feroces pues, frente a la estrategia ‘de la porra’ que dominaba en el pasado, se va imponiendo la nueva estrategia buro-represiva de la multa. Y tiene perfecto y perverso sentido que, en una crisis de deuda como la que vivimos, se intente acallar las protestas callejeras con más deuda, a los más débiles, para obtener su muerte civil como ciudadanía libre. Esa deuda, ilegítima e impagable -como la define David Graeber, “una promesa corrompida por la matemática y por la violencia”- que envuelve nuestra vida cotidiana en una telaraña de renuncias y miedos, a la que se pretende añadir ahora otro hilo más.

La pieza central de la nueva estrategia es La ley de seguridad ciudadana, justamente llamada ‘Ley Mordaza’, en un contexto de reformas legales (Ley de seguridad privada, reforma del código penal, Ley Orgánica del Poder Judicial) que funcionarían como garantía y salvaguarda coactivas, de las reformas económicas ya impuestas (Reforma constitucional del artículo 135, Reformas laborales, privatizaciones de bienes y servicios públicos...) o de los recortes de derechos civiles y políticos que se adivinan en el horizonte (Ley de Huelga, etc.) Verdaderamente, este gobierno se ha convertido en el cangrejo que nos quiere atrapar entre dos poderosas tenazas -la económica y la legislativa- para llevarnos hacia atrás, al abismo del neoautoritarismo austericida.

Pero lo inquietante de esta estrategia buro-represiva es que su aplicación ya ha empezado en fase experimental antes de la aprobación, más o menos rebajada o maquillada, de la propia Ley Mordaza, confiriendo un nuevo sesgo represivo-punitivo a las leyes y ordenanzas actuales. Es así que en los últimos años en el Estado y de manera muy destacada en Navarra (con 49.508 euros de 172 expedientes incoados entre 2012 y 2013, la comunidad que más ha recaudado por multas), se ha incrementado de manera exponencial la aplicación de multas arbitrarias y abusivas por los más variados motivos -como actos públicos espontáneos-  y, en algunos casos, incluso detenciones. Una razzia sancionadora que ha golpeado duramente ya a decenas de activistas de movimientos sociales o de los sindicatos y que pretende recaudar miles de euros. El objetivo final parece claro: contener y coartar el poder insurreccional de la calle, una calle que en Navarra se mueve cada vez de forma más contundente y convergente por el cambio profundo. Una rebelión cívica que por mucho que el TDT Party y ciertos medios pretendan agitar el espantajo de la violencia, se moviliza de forma pacífica y aspira a una nueva legalidad, plenamente democrática.

La responsabilidad de resistir y combatir esta estrategia es, a diferentes niveles, al tiempo colectiva e individual, y no solo de los gobiernos e instituciones. De los estamentos judicial, policial y político, y de cada uno de sus miembros. De la ciudadanía organizada y de cada persona. Por ello, además de las redes de solidaridad, se impone una llamada a la resistencia activa noviolenta y acaso, llegado el momento, a la desobediencia civil. Si no queremos convertirnos en meras correas de transmisión de leyes manifiestamente injustas, en algún momento habrá que romperlas con actos desobedientes que, de manera coordinada y masiva, puedan dar un vuelco a la situación.

Este  viernes 20 de junio la iniciativa ciudadana “Kalea Denona” (La calle es de todos/as) –que reúne a gentes de más de una docena de colectivos afectados por las multas, por una cuantía de 75.000 euros entre 2012 y 2014- nos convoca a las 19:00 frente a la Delegación del Gobierno a una asamblea abierta para reflexionar y debatir una contra-estrategia popular frente a la buro-represión, que luego se transformará en una concentración de máscaras desobedientes al grito de “Ni Ley Mordaza ni multas”. Recuperemos el espacio público, la calle y la plaza, como foro de libertad -de la protesta a la propuesta- para echar abajo este régimen. Pues, paradójicamente, sabemos que el chaparrón de multas que nos está cayendo es un síntoma de debilidad del sistema. Nos multan, luego cabalgamos…

Participantes en la Asamblea por el Cambio Social:

Ainhoa Aznárez
Javier Echeverría
Fernando Espinosa
Jesús Garijo
Iñaki Justes
Manuel Millera
Tere Sáez
Mikel Sanz
Ainara Oyaga
José Luis Uriz
Iñaki Arzoz

18 de junio de 2014

Vía Isaac Rosa, que nos cuenta y convoca:
 
Hace un par de semanas un grupo de dibujantes y escritores que colaborábamos en la revista El Jueves nos fuimos como protesta por la censura de la empresa editorial a una portada sobre la abdicación del rey.

Para resarcirnos, hemos sacado una revista especial, un único número para despedir al rey viejo y dar la bienvenida al rey nuevo. 80 páginas de humor que quieren ser también un gesto de protesta contra las censuras monárquicas y el cierre de filas de casi toda la prensa con el nuevo rey.

El invento se llama "Orgullo y Satisfacción", y se puede comprar aquí:


Por solo 1,5 euros, o más si queréis ayudar a todos estos autores en paro. Os animo a comprarlo, merece mucho la pena.

Además, hoy lo presentamos en Madrid, en el Teatro del Barrio. La convocatoria para hoy en el cartel.


Tostado de

Una vez existió un bien tangible que se podía piratear. Todas nuestras madres lo compraron a fines de los setenta. Se enchufaba y era blanco… Se llamaba la yogurtera.

La yogurtera era un aparato espantoso que hacía seis yogures solamente usando leche, pero tenías que comprar, sí o sí, un yogur de verdad, para poder copiar el sabor de los otros cinco yogures.

Ponías en un bol un yogur verdadero y un litro de leche, mezclabas, llenabas los seis vasos de la yogurtera y dejabas el aparato enchufado unas seis horas. Después de eso, tenías seis yogures.
Frente a mi casa había un colmado (en Argentina los llamamos almacén). La almacenera estaba enojadísima con la existencia de este nuevo invento. Mi familia, por ejemplo, que compraba en el almacén una docena de yogures por semana, pasó a comprar solamente un yogur. Con ese yogur, y un litro de leche, hacíamos seis yogures. Comíamos cinco y guardábamos uno para volver a hacer seis la semana siguiente.

La almacenera experimentó los cinco estados del duelo:
  • negación
  • ira
  • negociación
  • depresión
  • aceptación
Primero siguió vendiendo yogures, creyendo que la yogurtera sería una moda temporal. Pero no fue temporal. Después sintió muchísima rabia, y le hizo juicio a todas las familias que tenían yogurtera; pero tener yogurtera no era ilegal.

Entonces pidió al Ayuntamiento un impuesto a las yogurteras para subsidiar su almacén. Pero el barrio empezó a prestarse las yogurteras para no tener que comprarlas tan caras. Y un día la almacenera se deprimió y empezó a vender yogures vencidos, o yogures feos. Mientras tanto la gente del barrio dejaba un yogur bueno en la ventana, para que otros vecinos lo agarraran y pudieran copiar más yogures buenos.

Así fue que una tarde la almacenera aceptó que las cosas habían cambiado, se dio cuenta que no podía seguir igual, y tuvo una idea. Y esa idea fue maravillosa: le puso pedacitos de frutillas a los yogures. Pedacitos de durazno. Pedacitos de pera.

Me acuerdo muy bien de ese día. Mi mamá nos preparó (como cada mañana) los yogures clonados, los clásicos sin nada adentro, pero nosotros queríamos yogures saborizados. Y los saborizados no se podían multiplicar. Y volvimos a comprar yogur, y la yogurtera quedó arrumbada en el garage.
Hoy nadie se acuerda de la yogurtera.

Esta es solamente una metáfora, pero creo que sirve. La industria audiovisual ya pasó por la negación, por la ira y por la negociación. Nada de esto le funcionó. Ahora está empantanada en la etapa de la depresión. Le falta un paso, nada más. Le falta solamente aceptar que los tiempos cambiaron.

No falta mucho para que le den a su negocio un toque sutil, un toque talentoso, de fruta fresca.

12 de junio de 2014

Aquí en ProPolis ya anunciamos el libro de Isaac Rosa.
Ahora está en marcha la adaptación al cine.


Como cuenta Isaac:
"Es un proyecto muy especial, porque todo el equipo técnico y artístico funciona en plan cooperativa, tomando decisiones de forma conjunta en asambleas, y porque al final está siendo mucho más que una película, pues por el camino se están implicando personas ajenas al cine, colectivos sociales, empresas que colaboran aportando material o servicios, medios independientes…

"Estamos en el momento crítico de la búsqueda de financiación. Por un lado, varias personas han entrado en el proyecto como productores asociados, algunos de forma personal, otros como colectivo. Y por otro lado, acabamos de pasar el ecuador del crowdfunding abierto hace 20 días, y llevamos ya más de la mitad del objetivo de financiación. Nos falta un último empujón."

De ahí el sentido de este post. Ayudadnos dando difusión al proyecto entre vuestros contactos y redes. Y en caso de que tuvieseis intención de además apoyar económicamente, ahora es el momento, antes de que se cierre el crowdfunding:

Más info en:

11 de junio de 2014

De Felipe Gómez-Pallete.

He aquí algunos de los más importantes debates sobre cómo superar la crisis social en que nos encontramos:



Constitución 1978 En favor de cambiar la Constitución vs En contra de cambiar la Constitución
Sistema de partidos En favor del multipartidismo vs En favor del bipartidismo
Forma de Estado En favor de la Monarquía vs En favor de la República
Título VIII CE Estado de las Autonomías vs Otras formas: federalismo, independencia
Representación Democracia representativa (partidos) vs Protagonismo / participación popular
Nuevas tecnologías Sedes analógicas (partidos tradicionales) vs Redes digitales (nuevos movimientos sociales)
Ideología Izquierdas (redistribución de riqueza) vs Derechas (creación de riqueza)
Rendición de cuentas En favor/en contra de la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno

Llamamos a estos y otros debates de parecida índole (todos necesarios; ninguno suficiente) “debates visibles”. Y los llamamos así por su prominencia sobre este otro que denominamos  “debate oculto” o debate pendiente, a saber: El debate sobre la necesidad de incorporar nuevos métodos de trabajo en la cultura organizativa de las formaciones políticas, tanto tradicionales como quincemayistas. Si esta cuestión fuera objeto de tan encendidos debates como los anteriormente apuntados, estaríamos hablando de detractores y partidarios del movimiento en favor de mejorar la competencia, pericia y aptitud de los partidos políticos para los procesos de toma de decisiones, la dirección de equipos humanos, el análisis de situaciones complejas, el establecimiento de metas y objetivos, así como para la planificación, puesta en marcha y seguimiento de las tareas a realizar, por citar únicamente algunas de las tareas que, ineludiblemente, deben practicarse a diario en cualquier tipo de asociación humana compuesta por personas que comparten valores y metas comunes.


Nosotros opinamos que este debate pendiente está tapado no solo por la omnipresencia de los debates visibles, sino también por otros factores culturales, entre los que destacamos estos tres:

1. La reivindicación de la transparencia (desvelar lo que estaba oculto) satisface la presión ciudadana por conocer los casos de corrupción pero, a su vez, oculta los planes de mejora continua de la calidad organizativa de los partidos, planes a los que los partidos deberían comprometerse públicamente. La Transparencia (de lo hecho en el pasado) sin Compromiso (con el futuro) constituye un eslogan demagógico.

2. La culpa siempre es del “Otro”: Del capital para los socialismos; de la ‘casta’ para los emergentes; del inmigrante para los populistas, del político para los ciudadanos, etcétera como señala el historiador José Álvarez Junco en su espléndido artículo sobre el temor al Maligno. El discurso dominante exige, en fin, ser bueno o malo, verdugo o víctima, siempre la  “O” por medio; nunca la cooperación, la suma, la copulativa “Y”, es decir, ambos: representantes electos y electores representados, política y economía, transición y siglo XXI, unidad y diversidad.

3. El déficit cognitivo que caracteriza a gran parte de los líderes políticos, razón de su incapacidad para el análisis y la gestión de situaciones complejas. Sí, puede decirse que el discurso dominante es un discurso simple, no por ramplón, chabacano o vulgar, que también; sobre todo, por lineal e incapaz, por tanto, de abarcar la realidad de nuestros días.

Motivada por todo ello, por la necesidad de ofrecer soluciones prácticas que ayuden a superar la actual situación de crisis social, esta asociación ha abierto un camino para mejorar el funcionamiento interno de los partidos políticos, conocido como método SIC/P (Sistema de Indicadores de Calidad para organizaciones políticas), del que existe una primera versión bajo licencia de Creative Commons.

Sobre todo ello, tenemos dos preguntas para nuestros amables seguidores:
      • ¿En qué medida compartes el diagnóstico “debates visibles; debate oculto”?
      • ¿Crees posible la aplicación práctica de nuestra propuesta SIC/P?
Muchas gracias por vuestras respuestas.

Cordiales saludos,

Asociación por la Calidad y Cultura Democráticas, surgida de la primera promoción del Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales.

9 de junio de 2014

De Cristina Flesher Fominaya
Doctora en Sociología por la Universidad de California en Berkeley. Actualmente es Profesora Titular de la Universidad de Aberdeen.
Tomado de nuestro blog en Público, El 4º Poder en Red.


Si en varios países de Europa como el Reino Unido y Francia, el populismo de la extrema derecha logró cautivar el voto de la indignación, en España, gracias sin duda al impacto del movimiento 15-M (ampliamente definido), el voto indignado asumió un color político del todo diferente, demostrando una vez más que, como reza el eslogan turístico, “Spain is Different”. Al igual que el Partido X, o el Partido Pirata, pero con resultados electorales muy diferentes, Podemos se conoce como partido “15mayista”. Esto ha llevado a algunos medios, como el New York Times, a suponer que el voto a Podemos venía de participantes en este movimiento.

Pero conviene reflexionar sobre la etiqueta “15mayista” y las contradicciones que conlleva para un partido político. ¿En qué sentido es Podemos “15mayista”? Claramente, en su postura contundente contra la corrupción política, el fraude bancario y su apoyo a la mayor parte de las reivindicaciones del llamado movimiento 15-M. El movimiento también se ve reflejado en el modelo participativo de la elaboración del programa electoral, un modelo abierto en el que cualquier ciudadano pudiera participar sin necesidad de ser militante del partido, una dinámica muy alejada de las tradiciones de militancia de partidos como IU, el PSOE o hasta el PP.

Otro fuerte elemento “15mayista” ha sido el lenguaje “anti-ideológico” que busca un acercamiento al ciudadano de a pie. De la misma manera que los activistas del 15-M buscaban un lenguaje que lograra romper con las divisiones ideológicas profundas que separan la izquierda y la derecha en España (siguiendo, hay que reconocer, una estrategia y deseo de movimientos asamblearios y autónomos anteriores aunque con muchísimo más éxito), Podemos se presenta como un partido de gente decente y corriente, gente “como tú”. De esta manera comenzaba el manifiesto DRY : “Somos personas normales y corrientes. Somos como tú…” La carta de campaña de Pablo Iglesias comienza “Cuidadana, ciudadano” que aún cuando no refleja la estrategia discursiva de los quincemayistas, basada en el uso del plural femenino para articular y afirmar una posición política feminista, al menos apunta en esa dirección.

La campaña en sí, con sus cartas echadas a mano en los buzones, su boca a boca, y su travesía por numerosos colectivos y espacios de indignación, ilusión y alternativas, también tenía más de estilo movimentista que partidista. Por todas estas razones y más, se entiende que a Podemos se le conozca como “15mayista”. Sin embargo, no se puede afirmar que el apoyo a Podemos haya venido rotundamente desde el mismo movimiento 15-M, donde el surgimiento del partido ha provocado un intenso debate.

El debate sigue más o menos éstas líneas:

Para quienes estaban en contra o “no lo ven”, Podemos representa la cooptación de un movimiento autónomo y apartidista, cuyo señas de identidad incluía el no permitir la participación de partidos políticos o sindicatos en capacidad representativa.

- En el 15-M se trataba de imaginar una nueva forma de democracia directa desde abajo, no generar un partido político representativo.

- Podemos en realidad representa las mismas políticas que IU o Izquierda Capitalista, y por tanto es un partido que no aporta en realidad nada nuevo.

- Podemos reproduce la característica clásica de la política española del personalismo, donde un líder carismático, generalmente rodeado de acólitos, se alza por encima de los demás.

- Cuando los movimientos sociales invierten su energía en partidos políticos, esto inevitablemente facilita su declive. Este argumento se reflejaba bien en un tweet post-electoral: “Dejar de tomar y hacer cosas para empezar a pedírselas a Pablo Iglesias es sólo cuestión de tiempo para algunas personas.”

Como un movimiento horizontal, sin líderes y asambleario, no es de extrañar que existan reticencias a la idea misma de un partido 15mayista, cosa que para muchos quincemayistas es un oxímoron. Y los que conocen la historia del declive de los movimientos sociales después de la llegada al poder del PSOE también entenderán los miedos de quienes afirman que la vía partidista resta energía a las resistencias colectivas a pie de calle.

Pero no todos lo ven así. Para quienes apoyan a Podemos (o de hecho dejaron de militar en colectivos para dedicarse a la campaña) los argumentos son más o menos así:

- El 15-M fue maravilloso, pero ya ha terminado y hay que plasmar esa energía en algo constructivo en las instituciones antes de que desvanezca del todo.

- El 15-M no ha terminado, pero ha evolucionado en multitud de proyectos, uno de los cuales es Podemos.

- Podemos es el partido más participativo y que recoge el espíritu del 15-M, por tanto es 15mayista.

- Los medios exigen líderes y no es realista pensar que un partido pueda triunfar sin recurrir al personalismo.

- No hay que limitarse a una sola línea de resistencia, se puede tener un pie en las instituciones y cien en la calle, y no tiene por qué haber una contradicción entre movimiento y partido.

Si bien es cierto que muchos participantes en 15-M ven en Podemos (o cualquier partido) una contradicción irremediable, también es cierto que otros tenían claro que hacía falta una alternativa institucional efectiva. Después de que cientos de miles de personas hayan expresado su indignación y rechazo hacia un gobierno que ha hecho oídos sordos a sus demandas, no es de extrañar que hasta algunos de los que en un principio hayan reivindicado una respuesta en las calles ahora se plantean una opción electoral. También es cierto que dentro de los movimientos autónomos siempre ha existido una tradición de doble o multi-militancia. Podemos ha sabido leer muy bien el sentimiento nacional, ha aprendido bien no solo del 15-M sino de movimientos anteriores, y ha logrado plasmar la indignación y deseo de renovación y cambio de al menos 1,25 millones de Españoles en votos a su favor. En esto ha logrado mostrar que España, en el voto también, “es diferente”.

4 de junio de 2014

Tostado de Enrique Dans:

Ayer día 2 de junio, día de la abdicación del rey Juan Carlos I de España, fue un día muy interesante para reflexionar sobre la velocidad de transmisión de la información y la forma en que las industrias tradicionales se adaptan a ella. A primeras horas de la mañana, algunas personas empezaron a comentar en Twitter que el presidente Mariano Rajoy había convocado una rueda de prensa a las 1o:30 para un asunto aparentemente importante. Las especulaciones comenzaron inmediatamente, y mientras algunos empezaban a comentar las distintas posibilidades – crisis de gobierno, anuncio de medida económica, etc. – llegó Jose Antonio Zarzalejos, uno de esos periodistas “de los de toda la vida”, de auténtico oficio, y ex-director del ABC en dos etapas distintas de su vida, y publicó un artículo en El Confidencial en la que afirmaba que la inminente rueda de prensa del presidente del gobierno tenía como motivo anunciar la abdicación del monarca.

Si no te ha extrañado nada de la frase anterior, repítela despacio: Zarzalejos, ex-director y pilar fundamental durante mucho tiempo de la estructura del medio considerado extraoficialmente como la auténtica “gaceta de la corte”, anuncia la exclusiva más jugosa de toda la historia reciente del periódico… en El Confidencial, un medio que se publica exclusivamente online. En el ABC (que por supuesto hoy ha abierto a doble portada con una foto del rey), los cabezazos contra las paredes debieron estar a punto de poner en peligro la integridad estructural del edificio. Debe ser  como que se case la hija de tu jefe, y la exclusiva la dé otro…

Cuando Mariano Rajoy salió a hacer su anuncio, el supuesto secreto ya había sido no solo filtrado por El Confidencial, sino comentado desde todos los ángulos y puntos de vista posibles en Twitter – y en las barras de todos los bares. Si estabas asomado a esa ventana permanente del pulso informativo que es Twitter, la comparecencia de Rajoy ya solo tenía el interés de ver el tono y las formas del anuncio. Los medios tradicionales, no obstante, se pusieron a trabajar… ¡para sacar una edición vespertina! Sí, de nuevo, repite conmigo: una edición vespertina, una tirada especial de un periódico destinado a llevar a los quioscos lo que todo el mundo estaba ya harto de saber. Edición extraordinaria en papel… are you from the past? ¿Colas en los quioscos? No me espero demasiadas, la verdad, salvo que quienes las hiciesen saliesen después corriendo para no perder el turno en la cola del geriatra. Al tiempo, empezaron a tratar de posicionar sus titulares con estrategias diversas de SEO. Demasiado tarde: la información sobre la abdicación del rey no se movió a velocidad de titulares ni de buscadores… se movió a velocidad de hashtag.

La concepción de que es preciso poner en marcha la maquinaria logística de un periódico para hacer una tirada vespertina, que lleve a los quioscos lo que todo el mundo ya está harto de saber, es algo que representa claramente a los directivos de los medios tradicionales. ¿Qué tipo de valor piensan que aportan con ello? ¿Realmente piensan que la gente pretende “coleccionar” la edición especial como “parte de la historia”, para que amarillee en una pila de papeles que enseñar a nuestros nietos? ¿O que de alguna manera alguien – que viva en una cueva y se alimente de carne cruda, digo yo – va a pasar por delante de un quiosco a las seis de la tarde y va a decir eso de “¡anda, mira las portadas, el rey ha abdicado!”?

El hecho de que haya sido El Confidencial, uno de los medios que ha logrado hacerse su hueco dentro de las rancias estructuras tradicionales del periodismo español, el que publicase primero la noticia del día, debería hacer reflexionar a mucho de esos directivos. ¿Cuánto valor añadido generas cuando ni siquiera un periodista “de los de toda la vida” acude a una cabecera tradicional a publicar esa noticia, y prefiere en su lugar dirigirse a un medio “de nuevo cuño”  a filtrar la noticia del día? (“nuevo cuño”… tan nuevo como esas “nuevas tecnologías” de las que con temor reverencial hablan algunos… El Confidencial lleva en esto desde febrero de 2001, ¡más de trece años!)

¿Realmente lo has hecho bien cuando por la razón que sea no es tu medio, a pesar de suponerse el mejor informado en ese ámbito, el que lo publica? ¿Cuando la discusión sobre el tema no tiene lugar en tus páginas ni en tus hilos de comentarios – sí, esos que los periodistas tradicionales directamente desprecian – sino en una red como Twitter? Ah, y ¿cómo quieren los medios tradicionales paliar su inadaptación al medio internet? No nos lo perdamos, porque tiene delito: cobrando un canon a los medios en la red que difunden y comentan las noticias. Un canon, volvamos a contener la respiración… ¡calculado en función de las pérdidas de cada medio, como una manera de “premiar” su falta de adaptación y la ineptitud de sus directivos! De verdad… ¿por esto queréis cobrar? ¿O simplemente es que para redondear vuestras maltrechas (con razón, visto lo visto) cuentas de resultados, habéis decidido vender vuestra línea editorial al gobierno y poner en la calle a los directores díscolos, como quien vende su primogenitura por un plato de lentejas?

La moraleja del día de ayer es más que clara: si quieres estar informado, asómate a Twitter, lee medios digitales… pero olvídate de los medios que aún piensan en papel. Porque, sencillamente, se mueven a la velocidad que el papel, ese medio que alguien tiene que imprimir en rotativas y transportar en camionetas, les permite. A una velocidad completamente absurda y carente de propuesta de valor en el mundo de hoy. No es una cuestión de minutos ni de horas: es cuestión de estar a la altura, de redefinir tu trabajo adecuadamente para adaptarlo a los tiempos. Ya lo sabes: si te quieres informar, no vayas a un quiosco: simplemente, mete la mano en tu bolsillo.

2 de junio de 2014


De Germán Cano, antes de que salga en el 4º Poder en Red, de Público.

Es signo de que las cosas andan rematadamente mal el que las reivindicaciones simples y obvias se conviertan en una provocación. Se nos dice que es imaginable que de la noche a la mañana, superando todos los límites sociales, económicos y de clase, nos transformemos, como si saliéramos del escenario de “Lluvia de Estrellas” de Bertín Osborne, en empresarios gestores de nuestro capital humano. Sin embargo, se responde que es intransigente reivindicar cosas tan modestas como el derecho al agua o una mamografía que prevenga del cáncer de mama. Otro nombre que utilizan los técnicos que aparecen en la tele para criticar estas demandas tan ofensivas es: “populistas” o “demagógicas”. En Román Paladino: que no tenemos ni idea de lo complejo que es el mundo.
Sin embargo, lo simple y obvio, el sentido común, no es como un bloque monolítico y compacto a la espera: es contradictorio y fragmentario; se asemeja más a un campo de lucha, donde es importante no dar nada por hecho, tomar partido, intervenir con urgencia y marcar los tiempos. Uno de los rasgos interesantes de la figura mediática en la que se ha convertido Pablo Iglesias es que no ha caído nunca en la trampa elitista del “no es necesario crear marcos” ni el de asumir el guión abstracto de “profesor” al que continuamente se invita desde los medios. Mucha gente tradicional de Izquierda o incluso libertaria sostiene a menudo que “los hechos hablan por sí solos”. No es cierto. Continuamente utilizamos marcos, gramáticas o estructuras mentales arraigadas en nuestro sentido común que configuran nuestra comprensión del mundo para entender la realidad. De ahí la importancia de enmarcar políticamente los hechos en los medios o de recusar el marco del adversario político. Es más, lejos de dar por hecho de que hay verdades de Perogrullo, la política tiene que ver con el trabajo incómodo de enmarcar ciertas “verdades” para que se vean precisamente como verdades de sentido común. El sentido común no es un don caído del cielo, sino un trabajo con impurezas. No requiere sacerdotes, sino artesan@s o boxeador@s.
En un momento en el que los Economistas de turno entran en los platós televisivos dotados de un aura sagrada casi de inefabilidad, tachar la sencillez argumentativa de Iglesias de “demagógica” es no esforzarse en entender. Su gesto político no es el de alguien que pretende reducir de forma oportunista la complejidad de la realidad -para estos críticos, se deduce, solo accesible a los “técnicos”- a lo vulgar-, sino el de quien se empeña en traducir lo supuestamente complejo a un lenguaje más accesible, para todos. El desplazamiento es interesante porque este movimiento provoca una alteración de las fronteras entre estos dos falsos extremos. En pocas palabras: si el lenguaje complejo de la tecnocracia política puede enmarcarse en términos simples, entonces no era tan complejo como parecía, y si lo simple puede servir como traducción adecuada de esa presunta complejidad accesible a unos pocos, entonces tampoco era tan simple como nos decían para hablar por nosotros.
Puede entenderse por qué explorar esta gramática plebeya desde Podemos se antoja pedagógicamente determinante para generar musculatura democrática y catalizar interés por la política. En el marco de atonía generado por el discurso tecnocrático de la llamada “posdemocracia” resulta interesante analizar cómo uno de los efectos de la aparición de Pablo Iglesias en algunos medios de comunicación ha sido el de despertar un nuevo interés por la política, sacudiendo cierta resignación y cinismo imperantes, sobre todo en nuevas clases medias desclasadas y jóvenes. Quién sabe si incluso este mensaje puede politizar a los “cuñaos”. Sea como fuere, no puede dejarse de agradecer a La Tuerka su estrategia político-pedagógica en esta dirección.
Si Podemos ha entrado en la escena política de las mayorías sociales como un actor ha sido, entre otras razones, por “envenenar” con su gramática plebeya esta falsa polaridad entre lo popular y lo técnico sin adoptar el típico tono idealizante de la Izquierda. A la luz de esta intervención en el espacio público entendemos también mejor los bloqueos eróticos de sus “príncipes azules” a la hora de conquistar a la “princesa del pueblo”. Seducidos ellos mismos por esta metáfora, de corte machoálfico, han mitificado y, lo que es sutilmente lo mismo, despreciado al mismo tiempo, al “pueblo” que buscaban cortejar en vano, nunca por definición a la altura de su amor idealizado. Como escribe Terry Eagleton, la actitud de los grupúsculos de la Izquierda hacia las clases populares ha sido un poco como la de la Virgen María hacia el Niño Jesús: aceptación reverente de su divinidad, pero ligera desilusión después de haberle limpiado el culete.
No es preciso insistir en el lenguaje platónico típico del militante amoroso. Nunca se viaja suficientemente a la Izquierda para el radical-cansinismo, que desea resguardarse al margen del lenguaje de lo posible.  Esperar pacientemente al Godot de LA Revolución, EL gran Movimiento del Poder Constituyente, LAS Condiciones objetivas maduras, LA Rebelión, EL Acto perfecto, LA Regeneración de la socialdemocracia… no es solo como condenar los amores concretos, imperfectos y sucios que se cruzan en tu vida por aguardar a tu “media naranja”; es sencillamente renunciar a contaminar la tramposa división entre la jerga de los expertos y la falsa simpleza de los dominados. Si ha de estar esperando el amor cursi de su engalanado Príncipe Azul y su vieja retórica sexista, la Princesa del Pueblo, en el caso de que exista, hará bien en irse con otro.
O se quede con el sapo.