CELDILLAS

18 de septiembre de 2014



Cómo gobernar una ciudad corrupta hasta la médula, desestructurada económicamente, sin participación ciudadana y con 7.500 millones de deuda.

The Wire, como con casi todo, ya lo anunciaba... El futuro de la ciudad de Madrid está en juego.


D.

17 de septiembre de 2014





Sangre, hostias, cojones, piedras, picas y garrotes. Ultraviolencia en el Toro de la Vega 2014 (Tordesillas).

Mis postales patrias.
D.

16 de septiembre de 2014

Primera parte de una entrevista en Periodismo Ciudadano, por Paula Gonzalo y foto de Iosune Garayoa.

La revolución de las redes sociales, la tecnología y la telefonía móvil han generado un nuevo panorama mediático en el que la antigua audiencia pasiva se ha convertido en productora de información. La posibilidad de generar contenido a través de un dispositivo móvil, unido a la crisis de la prensa y del modelo de negocio en el que se había sostenido hasta el momento, ha dado lugar a un nuevo campo de posibilidades a la hora de entender el periodismo en la era digital.
El Cuarto Poder en red. Por un periodismo (de código) libre, es el título del nuevo libro de Víctor Sampedro, Catedrático de Opinión Pública y Comunicación Política en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, en el que nos encontramos frente a una defensa del periodismo en el que la información se convierte en un bien común, autogestionado por ciudadanos “de alta intensidad política y comunicativa”.
Esta es la primera parte de la entrevista que realizamos con Sampedro, en la que nos da algunas pistas para entender este trabajo en el que Internet se configura como una herramienta y un espacio para regenerar la democracia, o acercarnos a modalidades tan interesantes como el “periodismo científico”o el “periodismo de filtraciones”:

PC- Cómo definirías brevemente qué es este “Cuarto poder en Red” al que apelas constantemente en tu libro.

VS- La ciudadanía es el sujeto comunicativo por excelencia. Puede usar con autonomía sus ordenadores, móviles, tabletas como medios de comunicación en potencia. Es decir, puede cobrar protagonismo público siguiendo sus propios fines e intereses. Por eso el periodista es más necesario que nunca: cataliza y estimula el control de los abusos de poder. El periodismo de denuncia se convierte así en un deber social, distribuido, ejercido por cualquiera. Es un Cuarto Poder en Red, impulsado por el periodista y la comunidad a la que sirve. Juntos generan un flujo de contrapoder mancomunado: información como bien común, compatible, pero nunca supeditada al negocio o al Estado. En todo caso, dependiente del público que lo sostiene con su dinero, filtraciones y debates.

PC- Qué papel juegan los “hactivistas” en este nuevo contexto social y los ciudadanos de a pie, en los nuevos medios de comunicación?

VS- El hactivista ha pasado a ser modelo de militante político (véanse los nuevos partidos en red) y de periodista (véanse los formatos que, como el hactivismo, ligan la noticia a las comunidades afectadas, las convocan a colaborar y les dan voz). El ciudadano ya no es un receptor de contenidos cerrados en un dispositivo fijo (la noticia sin comentarios de un periódico impreso). Somos interlocutores, con pleno derecho a iniciar debates o reconducirlos, transformando a los actuales representantes (políticos o periodistas) en delegados de una asamblea que materializa el cemento social de toda democracia: el debate abierto y plural.

PC- En tu libro señalas: “Los ciudadanos con sus dispositivos digitales, liberan información, la procesan y la debaten con una autonomía aún no reconocida” ¿A qué crees que se debe esta falta de reconocimiento, así como la constante desacreditación de fenómenos imparables como el del periodismo ciudadano?

VS- Quien crea que compramos periódicos, vemos o escuchamos noticiarios callados, y luego votamos para volver a callar, no entiende nada. No ya de lo que ocurre ahora, sino desde hace mucho tiempo. Internet está llamado a ser el medio de medios. De hecho, hemos generado una atmósfera digital que ya habitamos. Nos rodea de forma ubicua, en todo momento y lugar. Ahí generamos contenidos o los difundimos, aportamos valor de la información. No solo consumiendo, sino participando en (re)creaciones que no tienen traducción monetaria inmediata, pero sí un enorme valor inmaterial. Las noticias son filtradas, compartidas, debatidas, depuradas, completadas, contextualizadas en blogs, redes sociales…. Es el público activo el que aporta credibilidad: el único capital del que, en realidad, vive un periodista (obviamente, una vez asegurado el pan de cada día). Podemos volver sobre ello, pero no damos con nuevos modelos de negocio porque en lugar de la subsistencia (o sostenibilidad, como dicen ahora) se busca el máximo lucro inmediato: “pelotazos”, luego llamados “burbujas” y, que todos hemos aprendido a ligar al fraude y la corrupción.

PC- Una de las “expresiones informativas de mayor trascendencia hasta el momento, de este Cuarto Poder en Red es WikiLeaks. Assange, Manning y Snowden son tres activistas especialmente importantes en este libro, ¿por qué?

VS- Por orden de aparición en el relato, Manning es el hacktivista, que actúa como ciudadano ejemplar. Filtró el horror del que era testigo de forma exhaustiva e incontestable. Aportó los registros completos que la historia oficial negaba. Y además asumió las consecuencias de sus actos, buscando en su encierro mayor libertad. Exigió, mientras durase, poder adquirir un cuerpo femenino. Hackeó al Pentágono y se hackea a sí mismo. Desobedeció la autoridad indigna movido por un mismo afán de coherencia con sus principios. Se transforma a sí mismo, al tiempo que a la sociedad en la que vive. Nos enseña la lógica de un ciudadano digital consecuente, llevándola hasta sus últimas consecuencias. Libero los datos y archivos digitales que sostienen las decisiones erradas de un poder ilegítimo: 10.000 muertos debajo de la alfombra y dos de cada tres, que no correspondían a terroristas ni combatientes enemigos. Eran civiles en Irak y Afganistán.

WikiLeaks es el primer prototipo de un medio verdaderamente global. Nadie como ellos impactaron antes las agendas de la prensa de referencia de todo el mundo. Pusieron al servicio de cualquier habitante del planeta la posibilidad de denunciar al poder de forma impune. No hay pruebas materiales de la filtración de Manning. Assange es un experto en encriptación, que vino a decirle al periodismo que se había transformado en relaciones públicas. Le mostró que en el siglo XXI debía colaborar con los públicos más empoderados, con mayor poderío técnico y ético, en la Red. La máxima expresión de ello son las macro-filtraciones. Si llegásemos a comprender su alcance, nos permitirían (re)escribir la Historia desde abajo. Entre todos y todas, casi en tiempo real.

Snowden, por su parte, es un ejemplo máximo de tecnociudadano: un trabajador digital con una competencia técnica y valores éticos superiores a los de sus jefes. Son los únicos que no saben que aún trabaja para la NSA. Las filtraciones son necesarias. Muchas veces se toleran para contrarrestar la acumulación de poder no fiscalizable y potencialmente totalitario, como es el caso. Pero Snowden actuó sin consentimiento. Nos avisa de que la máxima de WikiLeaks (igual que la moraleja del cuento de Andersen) se ha invertido: el emperador va acorazado y el pueblo, desnudo.
Estos tres individuos elevaron los estándares de una ciudadanía digital. Son nativos digitales que no están dispuestos a renunciar a la Red neutral. Nacieron con ella, ayudaron a construirla y ahora la defienden. Precisamente contra un Obama que llegó a la Casa Blanca prometiendo el Gobierno Abierto y ha acabado como Emperador de la NSA. Pudieron haber sido los iconos de una ciudadanía dispuesta a reinventar la información de nuestro siglo, junto con los medios y periodistas profesionales. Pero, en lugar de colaborar con ellos; primero, se les parasitaron; después, les estigmatizaron; y, finalmente, pretenden que les olvidemos.

PC- Al igual que se criminalizó la actuación de estos tres activistas se está criminalizando la cultura libre y el intercambio de conocimiento en la Red.

VS- Pues sí, las acusaciones se vuelven en el libro contra quienes se las dirigieron sin ningún fundamento; todas al mismo tiempo y a pesar de ser contradictorias, falsas y falaces. Les tacha(ro)n de terroristas, ladrones y espías. Pero los verdaderos terroristas son quienes han minado nuestro régimen de libertades en nombre del anti-terrorismo e impedido que Manning o Snowden puedan encabezar campañas de protesta y desobediencia civil; tal como denuncian sus predecesores en la lucha contra la guerra de Vietnam. Nunca vendieron, sino que regalaron, documentos de enorme valor en el mercado negro. Y les llaman ladrones quienes ponen barreras a los datos que costeamos, lo ocultan a nuestras espaldas e impiden su difusión. Privatizan los informes y archivos de interés público que financiamos. Y extraen nuestros perfiles de datos digitales, para usar esa ingente información (secretos oficiales y grandes datos) en beneficio propio, sin garantía alguna de servir a los intereses sociales. Quienes nos espían no son Al Qaeda ni el ISI, mucho menos WikiLeaks, sino la industria digital y toda administración que se lo pueda permitir. Lo hacen en comandita, para estimular demanda y controlar la oferta, ya sea política o mediática.

Imagen: Iosune Garayoa, bajo licencia CC.

15 de septiembre de 2014

No se pierdan esta tesis doctoral. Disponible entera clickando aquí: LAS TEORÍAS CONSPIRATIVAS DEL 11-M Y SU UTILIZACIÓN POLÍTICA. Autor: Pablo Lledó Callejón. Universidad Autónoma de Madrid. Facultad de Derecho. Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

Una disección forense de la mayor ignominia perpretrada por el periodismo inmundo de este país. Ya denunciada en nuestra serie de tres entregas; la I, la II y la III.

Pablo Lledó realiza la autopsia definitiva de las vísceras podridas del relato conspirativo sobre el 11M. Inventaría sus incongruencias discursivas. Una a una y todas ellas. Las expone y clasifica hasta la extenuación, en un texto maravillosamente escrito. Sólo un pero. Apenas alude al papel que la conspiración jugó para las arcas de los medios implicados y en las estrategias electorales de los dos primeros partidos.

Eso era, precisamente, lo que pretendimos al publicar nuestros artículos en el blog de Público. Denunciar la degradación de la esfera pública, el fraude y la degeneración democrática que acarreó:
 
Periodistas inmundos, non gratos (I)
Periodistas inmundos, non gratos. Y un canto a Évole (II).
Periodistas inmundos, non gratos. Pseudoperiodistas y pseudocracia (y III)


Los ligo aquí, de nuevo,  porque la semana pasada pregunté en clase cuántos conocían a Pilar Manjón. Resultado: menos de una parte de la clase. Eran las víctimas potenciales (una alumna iba en uno de los trenes, otra tenía conocidos en ellos) del que fue el peor atentado perpretado en Europa en el siglo XX.

Como doy clases en el primer semestre, ya no podemos ver en la semana de cada 13 de marzo, el vídeo que hicimos en el 2005, [Parte 1 y Parte 2] junto con el libro de 13M. Multitudes on line.

Sobran palabras, sólo cabe recuperar las de Pilar Manjón.



11 de septiembre de 2014



Centro de detención S21, hoy Museo del Genocidio.
Phnom Penh, Capital de Camboya.
D.

9 de septiembre de 2014



No está de más recordarle a la gente el valor del patrimonio arquitectónico de la ciudad de Madrid. Sobre todo frente a la ignorancia o pasotismo de los ciudadanos, los manejos y sinvergonzonerías de los especuladores, y lo más grave, la absoluta desfachatez de unos gobernantes que cambian las leyes y se posicionan a favor de convertir el Palacio de la Música en una tienda de ropa: (http://vozpopuli.com/actualidad/41398-botella-dejaria-convertir-el-palacio-de-la-musica-en-un-mango-aun-siendo-declarado-bien-de-interes-cultural).

No se trata solo de salvar una fachada bonita, se trata de que esta ciudad no la construyan los especuladores en exclusividad. En Madrid hay más voces, más sectores económicos, más ciudadanos que los cuatro amiguetes de estos políticos de media suela.

Desde aquí, mi enhorabuena por su labor a las asociaciones en defensa del patrimonio y los autores de esta y otras campañas similares y tan necesarias.


D.

Última entrevista de una larga serie de posts publicados por ESPÍA EN EL CONGRESO ¡Juro que no les conozco!

Remuneración y anonimato: retos y riesgos del nuevo periodismo en red frente al “modelo Vargas Llosa”, sugiere el profesor Víctor Sampedro en su libro “Cuarto poder en red”. Y si en las publicaciones científicas el anonimato (revisión ciega y a pares) para realizar una crítica es ya una exigencia ¿puede servir como ejemplo o la comunicación de masas exigirá siempre la firma y la identificación?. Sampedro responde: “Necesitamos más y mejores periodistas que nunca. Nunca hubo tanta información ni gente informando, reconocidos o no como periodistas. Y las noticias se sostienen por los datos y documentos que las avalan. Tenemos la tecnología para publicar archivos completos y que el público pueda contrastarlos. Pero no todo el mundo lo va a hacer con las destrezas necesarias. Por eso necesitamos profesionales que seleccionen, jerarquicen y logren impacto político. Claro que firmarán con nombres y apellidos para asumir la responsabilidad de lo publicado. Trabajarán en empresas y con recursos que les aseguran continuidad. Aplicarán protocolos colaborativos, que empoderan al público, hasta convertirlo en sujeto comunicativo de pleno derecho”.
“Porque es ésta la función clave del periodista: convertirnos en ciudadanos capaces de desarrollar un nuevo código democrático, basado en la transparencia y la participación. La información es un bien intangible, un bien común. El público ha de costearlo con dinero y alimentarlo con sus debates e inteligencia colectiva. Ahora no pagamos porque la información convencional es tan homogénea o predecible que no vale su precio. No nos representa. Pero aún no entendemos que, si nosotros no costeamos nuestros medios, serán (como ahora) perros falderos del poder”, añade.
Periodismo y política
Periodismo y política se han entrelazado para sostener un régimen caduco y en bancarrota
6.- La Universidad, la comunicación y el periodismo: el fin de un modelo agotado, según la crítica de su libro. En España, las universidades públicas desprecian la experiencia y las privadas rechazan la teoría y la ciencia. Aunque le afecte personalmente como catedrático de universidad pública, ya que ha demostrado sobradamente su independencia con este libro, ¿cree que vamos a un modelo de transmisión del conocimiento extra-académico?
La dejación de responsabilidades de la Universidad es paralela a la de las empresas periodísticas. Las facultades están atestadas de profesionales y académicos de segunda fila. La mayoría no logró un puesto en una redacción ni una formación sólida. Están tan quemados que consideran la docencia como un descanso y/o un sobresueldo. Una segunda opción, un complemento salarial o un retiro dorado. Y es cierta la diferencia que señalas. Las universidades privadas se ajustan al mercado de trabajo, mercantilizan los nuevos perfiles profesionales. Dan títulos rimbombantes para labores precarizadas y estimulan a los estudiantes para que se auto-exploten como “emprendedores“. Las universidades públicas, por su parte, propagan las teorías de moda. Algunas supuestamente críticas – nostalgia viejuna por una edad de oro del periodismo inexistente (“el parlamento de papel” de la Transición) o futuristas, cargadas de ciberutopías. Y sí, llevas razón, el conocimiento es en gran medida extra-académico, y extra-mediático. Aprendemos más en la Red que en clase o en el quiosko. Lo cual implica que o aprendemos a perder el control y se lo damos a “nuestros” públicos… o los perdemos. Lo que está pasando, vamos.
Greenwald
Greenwald: de abogado bloguero a recibir el Pulitzer
7.- Los nuevos periodistas del Cuarto Poder en red son héroes con castigo, según su libro y varios ejemplos se exponen en él. ¿Es necesario el riesgo para ejercer el oficio o puede aminorarse desde la ciudadanía para garantizar el libre ejercicio del contrapoder y la libertad de expresión? Aquí no hay una “primera enmienda” como en la Constitución de EE.UU que prohíbe la creación de cualquier ley con respecto al establecimiento oficial de una religión, o que impida la práctica libre de la misma, o que reduzca la libertad de expresión, o que vulnere la libertad de prensa, o que interfiera con el derecho a la asamblea pacífica o que prohíba solicitar una compensación gubernamental por agravios…
Planteas dos cuestiones, espía. Por una parte, la libertad siempre se paga a un alto precio (repasen las pelis de Tarantino). Y los derechos se defienden ejerciéndolos. Por eso, la verdad, el intento de hacer información veraz, es un deportes de riesgo. Pero no solo conlleva una amenaza de castigo. También lleva asociada la promesa de reconocimiento y respaldo social. Es es el valor, el activo más importante de un informador. Le seguimos porque le reconocemos de nuestro lado. Porque nos defiende y ayuda a defendernos. Tras cuatro años de ataques feroces, los mayores poderes del mundo han sido incapaces de cerrar WikiLeaks. No pueden acabar con algo que se basa en el conocimiento y cuenta con apoyo social. La segunda parte de tu pregunta se refiere a las condiciones para ejercer el nuevo periodismo. De las legales ya hemos hablado. Quizás convenga recordar que el libro termina con G. Greenwald, el colaborador de Snowden. En ocho años pasó de ser un abogado bloguero a recibir el Pulitzer. Dejó de trabajar como freelance para dirigir Intercept: un medio digital financiado por el magnate de Paypal. Curiosamente, la primera compañía que boicoteó a WikiLeaks. Pero este caso es paradigmático: nos habla de la necesidad de contar con informadores pertrechados con valores cívicos, destrezas tecnológicas y comprometidos con la defensa de las libertades. Dispuestos (como su financiadores) a “ensayar y probar“, a corregir sus decisiones, hasta dar con una fórmula sostenible de periodismo; entendido, antes que nada, como contrapoder. Pero ahora compartido, mancomunado.
Anonymous fueron los primitivos "hacktivistas"
Anonymous fueron los primitivos “hacktivistas”
8.- Hacktivistas, frikis y rarillos, dice su libro, pero frente a otra realidad, que es la de 27.443 periodistas en paro. ¿Es ese el sarampión que han de pasar los nuevos profesionales, ser considerados “frikis” o “rarillos” por ejercer a veces de “hacktivistas”?
Uno no crece como persona si sólo busca la aprobación de los demás. Tampoco madura tu organismo sin ataques víricos que te ayudan a desarrollar anticuerpos. Antes hacktivista – desarrollador de código y activista del conocimiento libre al servicio de causas colectivas – que “community manager” o “periodista marca”. Antes que te llamen “terrorista”, que ser un pastor de rebaños digitales o un empresario auto-explotado, rehén de tu “marca personal” o la de la compañía para la que trabajas. Seguimos llamando periodistas a quienes hacen relaciones públicas. Gestionan siglas políticas o marcas corporativas, disfrazando como noticias la propaganda y la publicidad. Que los zombis del periodismo te llamen friki es un elogio: reconocen que no eres un muerto viviente como ellos. Desconocen el código de nuestro tiempo, el digital. Pertenecen al mundo del pasado. Viven sin vivir aquí… y no dejan vivir.
Adios mafia
“Adios mafia”, la primera manifestación en España que despertó conciencias y equiparó a los partidos y políticos del régimen con organizaciones delictivas organizadas
9.- Los “partidos mafia” y el “periodista convencional” frente al periodismo de “código libre”, escribe en su libro. En España vivimos una situación política, institucional y económica anómala donde incluso se han registrado manifestaciones ciudadanas con el lema “Adiós Mafia, Hola Democracia”. ¿Puede ser su libro la base teórica de un nuevo modelo de política comunicativa en un nuevo régimen con nuevos partidos? Se habla incluso de que Podemos podría alcanzar poder antes de lo previsto.
Yo no sé si el libro es modelo de nada. En todo caso, planteo una base para el diálogo, la renovación profesional y la acción colectiva. Porque, con la excusa de WikiLeaks y Snowden, intento aclarar términos, opciones y límites a lo que podemos hacer. En España, desde hace tres años, se ha hecho muchísimo para abrir el código de la política y del periodismo. Hemos debatido, construido y compartido herramientas de intervención social: acampadas, manifas, escraches, mareas, filtraciones, escándalos y denuncias públicas; iniciativas jurídicas, legales y parlamentarias; nuevos medios y cooperativas; nuevas plataformas de intervención y representación… Y, ahora, ha surgido una maquinaria política en construcción: Podemos, cuya aparición ha impugnado el tablero político existente. Me alegraría que sus palabras se hiciesen realidad, espía. Que entre todos siguiésemos demostrando que podemos. Me da que sí. La potencia de lo que emerge desborda los estertores de lo que muere.

4 de septiembre de 2014

Recensión de El Cuarto Poder en Red por Cesar Rendueles, doctor en filosofía y ensayista, para El País. También es autor de Sociofobia y del blog Espejismos Digitales.


Buena parte de las intervenciones teóricas acerca del futuro del periodismo en la era digital son, en realidad, reflexiones sobre los medios de comunicación de masas. Los análisis referentes a las condiciones de posibilidad de las prácticas informativas rigurosas y socialmente relevantes tienden a confundirse con valoraciones a menudo apocalípticas e integradas de las innovaciones técnicas que mejoran la accesibilidad de los medios de comunicación, amplían la posibilidad de colaboración e intercambio y alteran las condiciones tradicionales de remuneración.

El planteamiento de El Cuarto Poder en Red es exactamente el contrario. Víctor Sampedro evita las interpretaciones catastrofistas del cambio tecnológico, que entienden el entorno digital como una especie de fenómeno meteorológico al que para bien o para mal debe adaptarse la prensa. El punto de partida de su argumentación es, en cambio, una reivindicación entusiasta del oficio de periodista como un pilar de la democracia deliberativa, cuya fuerza crítica puede ser revitalizada con la energía de las herramientas comunicativas contemporáneas. Porque el problema de los periódicos, televisiones y radios tradicionales no es que sean viejos y analógicos, sino que su connivencia con las élites económicas y políticas y su disolución en la industria del entretenimiento los han convertido en herramientas rotas, inservibles para cumplir su función pública.

Según El Cuarto Poder en Red, algunas prácticas antagonistas relacionadas con la cooperación tecnológica son un semillero de prácticas en el que puede prosperar un periodismo mejorado. Víctor Sampedro reconstruye minuciosamente las experiencias de organizaciones como WikiLeaks o activistas como Edward Joseph Snowden, pues entiende que están realizando un prototipo de una prensa crítica, libre y atenta al interés común. Los hackers que liberan información respetando altos estándares éticos están recuperando la herencia más valiosa de la edad heroica del periodismo de investigación: "El viaje que proponen los hacktivistas es de ida y vuelta: el periodismo que viene es el que vuelve a sus orígenes. Hay que refundar los medios para que recobren sus fines. Porque se trata de eso: que retomen los objetivos que dieron legitimidad democrática a esta profesión". La razón no es que loshackers usen tecnologías muy sofisticadas, sino que a través de dispositivos pragmáticos como el código abierto han conseguido incrustar en sus acciones comunicativas un conjunto de valores que forman parte del cemento de la esfera pública.

Porque, en efecto, El Cuarto Poder en Red es un ensayo profundamente habermasiano. Apuesta con entusiasmo por la posibilidad de una regeneración ampliada de la esfera pública a través de un uso inteligente de las herramientas digitales. La propia arquitectura distribuida de Internet ofrece una ventana de oportunidad para recuperar los proyectos comunicativos ilustrados tras un largo paréntesis monopolista en el que han dominado los medios de comunicación de masas. Con agudeza, Sampedro señala que ese objetivo no se puede lograr exclusivamente mediante la espontaneidad colaborativa reticular y políticamente neutra, sino que requiere un modelo de institucionalidad robusta y congruente con proyectos políticos en los que la justicia social ocupa un lugar central.

2 de septiembre de 2014

Pocos tienen el privilegio de entrevistar a Edward Snowden, aún por videoconferencia, después de que destapara, por medio de filtraciones a los periodistas, uno de los mayores escándalos, o el que más, de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA por sus siglas en inglés).

TED Talks lo ha conseguido. El programa de Tecnología, Entretenimiento y Diseño con más de 900 charlas (que se pueden descargar gratuitamente), traducidas a 80 idiomas y, hasta 2011, visitadas por más de 400 millones de veces, lo ha entrevistado en una curiosa videoconferencia. Al parecer, el programa estadounidense ha creído que las de Snowden sí eran “Ideas dignas de difundir” (el lema del espacio televisivo), al contrario de lo que pueda pensar su país.

Aquí la transcripción completa de la entrevista:

Tengo algunas preguntas para hacerte. Te han calificado de muchas maneras en los últimos meses. Te llamaron soplón, traidor, héroe. ¿Con qué palabras te describirías?

Sabes, los que se meten en este debate se preocupan por mí, por mi personalidad y cómo describirme. Pero cuando lo pienso, esa no es la cuestión de la que deberíamos preocuparnos. Quién soy realmente no importa. Si soy la peor persona del mundo, puedes odiarme y pasar a otra cosa. Lo que de verdad importa acá son los problemas. Lo que en verdad importa es la clase de gobierno que queremos, el tipo de Internet que queremos, el tipo de relación entre las personas y las sociedades. Hacia allí quiero que vaya el debate y lo vemos cada vez más con el tiempo. Si tuviera que describirme, no usaría "héroe", ni "patriota", ni "traidor". Diría que soy un ciudadano estadounidense como cualquier otro. 

Para dar un poco de contexto a los que no conocen la historia... Para esta época hace un año, estabas en Hawái trabajando como consultor para la NSA. Como administrador de sistemas, tenías acceso a sus sistemas y empezaste a revelar ciertos documentos clasificados a algunos periodistas elegidos cuidadosamente, lo que desembocó en las revelaciones de junio. ¿Qué te impulsó a hacer eso? 

Bueno, cuando estaba en Hawái, y en los años anteriores, cuando trabajaba para la comunidad de inteligencia, vi muchas cosas que me preocuparon. Hacemos muchas cosas buenas en la comunidad de inteligencia, cosas que hay que hacer, cosas que nos ayudan a todos. Pero también hay cosas que van muy lejos. Hay cosas que no deberían hacerse y decisiones que se tomaban en secreto sin el conocimiento del público, sin el consentimiento del público y sin siquiera el conocimiento de nuestros representantes en el gobierno sobre estos programas. Cuando empecé a luchar con estos problemas, pensé para mí, ¿cómo puedo hacer esto de la manera más responsable, que maximice los beneficios para la gente y minimice los riesgos? Y de todas las soluciones que se me ocurrieron, salvo ir al Congreso, porque no había leyes, no había protecciones legales para un empleado privado, un contratista de inteligencia como yo, había un riesgo de que me enterraran junto con la información y que la gente nunca se enterara. Pero la Primera Enmienda de la Constitución de EE.UU. nos garantiza la libertad de prensa por una razón y es permitirnos una prensa antagonista para desafiar al gobierno, pero también para trabajar junto al gobierno, para tener un diálogo y un debate sobre cómo podemos informar al público sobre los asuntos de vital importancia sin poner en riesgo la seguridad nacional. Y trabajando con periodistas, dándoles toda mi información de vuelta al pueblo estadounidense, en vez de confiarme y tomar las decisiones sobre la publicación, hemos tenido un jugoso debate con una gran inversión por parte del gobierno que creo que trajo un beneficio para todos. Y los riesgos de amenaza, los riesgos esgrimidos por el gobierno nunca se materializaron. Nunca vimos prueba alguna de la manifestación de un daño concreto y, por eso, estoy conforme con las decisiones que tomé. 

Le mostraré a la audiencia un par de ejemplos de lo que revelaste. Tenemos algunas diapositivas. Esta es sobre el programa PRISM. Quizá puedas contarle a la audiencia qué fue lo que revelaste. 

La mejor manera de entender PRISM, porque ha habido cierta controversia, es decir lo qué no es PRISM. Gran parte del debate en EE.UU. fue sobre los metadatos. Dicen que son solo metadatos, solo metadatos y hablan de un recurso legal específico que es la Sección 215 de la Ley Patriótica, que permite pinchar teléfonos sin garantías, supervisión masiva de las llamadas de todo el país, cosas así... con quién hablas, cuándo les hablas, a dónde viajaste. Esos son metadatos. En PRISM se trata del contenido. Es un programa por el cual el gobierno podría obligar a las empresas en EE.UU., representarlas para que hagan el trabajo sucio para la NSA. Y aunque algunas esas empresas se resistieron, aunque algunas de ellas... creo que Yahoo fue una... los llevaron a la Justicia, y todos perdieron, porque nunca se juzgó en audiencia pública. Solo lo hicieron en cortes secretas. Y algo que vimos, algo sobre el programa PRISM que me parece muy preocupante, hubo una instancia de discusión en el gobierno de EE.UU. y dicen que 15 jueces federales revisaron el programa y dijeron que era legal, pero lo que no dicen es que son jueces secretos en una corte secreta que se basaron en una interpretación secreta de la ley que consideraron 34 000 pedidos de órdenes judiciales a lo largo de 33 años, y en 33 años solamente rechazaron 11 pedidos del gobierno. Estas no son las personas que queremos que decidan cuál debería ser el rol del empresariado estadounidense en una Internet libre y gratuita. 

Esta dispositiva que estamos mostrando muestra las fechas en que distintas empresas de tecnología, de Internet habrían entrado al programa y cuando empezó la recolección de información por parte de ellos. Ahora, han negado haber colaborado con la NSA. ¿Cómo recolectó esa información la NSA? 

Las propias diapositivas de la NSA se refieren a eso como acceso directo. Lo que eso significa para un analista de la NSA, alguien como yo que trabajaba como analista de inteligencia localizando hackers informáticos chinos, y cosas como esas, en Hawái,es que el origen de esa información viene directamente desde los servidores. No quiere decir que haya un grupo de representantes de empresas sentados en una habitación con la NSA haciendo tratos oscuros y secretos sobre cómo dar esa información. Cada empresa lo maneja forma distinta. Algunas son responsables. Algunas son menos responsables. La cuestión de fondo es, cuando hablamos de cómo se entrega la información, es que viene de las propias empresas. No se roba de las líneas. Y hay algo importante que recordar: a pesar de que las empresas presionaron, que demandaron, hagámoslo mediante un proceso legal, hagamos esto con algún tipo de visto bueno legal, alguna fundamentación para manejar los datos de los usuarios, vimos noticias en el Washington Post el año pasado que no fueron tan bien cubiertas como lo del PRISM que dicen que la NSA se metió en los centros de comunicación de datos entre Google y sí mismo y Yahoo y sí mismo. Por eso aún con estas empresas que están cooperando en forma forzada pero de manera legal con la NSA, la NSA no está satisfecha y por eso necesitamos que nuestras empresas trabajen arduamente para garantizar que van a representar los intereses del usuario y abogar por los derechos de los usuarios. Creo que el año pasado vimos a las empresas que están nombradas en las diapositivas de PRISM hacer grandes esfuerzos en ese sentido, y las animo a que lo sigan haciendo. 

¿Qué más pueden hacer? 

Lo más que puede hacer una empresa de Internet en EE.UU. hoy, en este momento, sin consultar con los abogados, para proteger los derechos de los usuarios en todo el mundo, es habilitar un encriptado web SSL en cada página que uno visite. Esto importa hoy por hoy porque si buscas una copia de "1984" en Amazon.com, la NSA puede ver un registro de eso, el servicio de inteligencia ruso puede verlo, los chinos pueden verlo, los franceses, los alemanes, el servicio de Andorra también. Todos lo pueden ver porque no está encriptado. Amazon.com es la biblioteca mundial, pero no solo no soportan encriptación por omisión, sino que uno no puede elegir usar encriptación cuando navega los libros.Esto es algo que debemos cambiar, no solo para Amazon.com, no quiero destacarlos, pero es un buen ejemplo. Todas las empresas tienen que pasar al hábito de la navegación encriptada por omisión para todos los usuarios que no tomaron ninguna acción o no eligieron ningún método especial por su cuenta. Eso aumentará la privacidad y los derechos de los que gozan las personas en todo el mundo.

Quiero mostrarte la próxima diapositiva. Este es un programa llamado Boundless Informant [Informante ilimitado] ¿Qué es? 

Bueno, tengo que darle crédito a la NSA por ponerle el nombre correcto. Es uno de mis nombres en clave de la NSA preferidos. Boundless Informant es un programa que la NSA le ocultó al gobierno. El Congreso le había consultado a la NSA si podían dar un estimado aproximado de la cantidad de comunicaciones en EE.UU. que eran interceptadas. Dijeron que no, que no llevan esas estadísticas y que no pueden hacerlo. No podemos decirte cuántas comunicaciones interceptamos en el mundo, porque decírtelo sería invadir tu privacidad. Realmente aprecio el gesto, pero la realidad al mirar la diapositiva es que no solo tienen la capacidad, sino que ya existe esa capacidad. Ya está en marcha. La NSA tiene su propia información interna que registra ambos lados de la comunicación, y si dice esta comunicación vino de EE.UU., pueden decirle al Congreso cuántas de esas comunicaciones tienen hoy, en este momento. Y Boundless Informant nos dice que hay más comunicaciones interceptadas en EE.UU. entre estadounidenses que las que hay en Rusia entre rusos. No creo que ese sea el objetivo a seguir para una agencia de inteligencia. 

Hay una noticia en el Washington Post, también proveniente de tu información. El título dice: "La NSA violó las reglas de privacidad miles de veces por año". Cuéntanos sobre eso. 

También escuchamos un testimonio en el Congreso el año pasado, y fue increíble para alguien como yo que vino de la NSA, que vio los documentos internos, y sabe lo que contienen, ver a los funcionarios testificar bajo juramento que no hubo abusos, que no hubo violaciones de las reglas de la NSA, cuando sabíamos que salía esta historia. Pero lo más interesante de esto, del hecho de que la NSA violó sus propias reglas, sus propias leyes miles de veces en un año, incluido un hecho en sí mismo, un hecho en esos 2776, que afectó a más de 3000 personas. En otro evento, interceptarontodas las llamadas de Washington DC, por accidente. Lo increíble de eso, este informe, que no recibió mucha atención, es que no solo hubo 2776 abusos, la presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, Dianne Feinstein, no había visto este informe hasta que el Washington Post la contactó para pedirle su opinión. Y después pidió una copia a la NSA y la recibió pero nunca lo había visto antes. ¿Qué nos dice eso sobre el estado de descuido en la inteligencia estadounidense cuando la presidenta del Comité de Inteligencia del Senado no tiene idea de que se están quebrantando las normas miles de veces cada año? 

Una respuesta para todo este debate es: ¿Por qué nos debería importar toda esta vigilancia? O sea, si no hiciste nada malo, no hay de qué preocuparse. ¿Qué tiene de malo ese punto de vista? 

Para empezar, estás entregando tus derechos. Estás diciendo, mira, creo que no los necesito, y voy a confiar, sabes, vamos a deshacernos de ellos, no importa, estos tipos van a hacer lo correcto. Tus derechos sí importan porque nunca sabes cuándo puedes necesitarlos. Más allá de eso, es parte de nuestra identidad cultural, no solo en EE.UU., sino en las sociedades occidentales, y en las sociedades democráticas del mundo. Las personas tienen que poder levantar el teléfono, llamar a sus familiares, mandar mensajes de texto a sus seres queridos, comprar un libro en línea, viajar en tren, comprar un viaje de avión, sin preocuparse cómo estos hechos serán evaluados por un agente del gobierno, quizá ni siquiera tu gobierno en el futuro, cómo van a malinterpretar y cuáles pensaron que eran tus intenciones. Tenemos el derecho a la privacidad. Necesitamos garantías que se basen en una causa probable o algún tipo de sospecha individualizada porque reconocemos que confiarle a alguien, a cualquier autoridad gubernamental, la totalidad de las comunicaciones humanas en forma secreta y sin supervisión es una tentación demasiado grande para ser ignorada. 

Algunas personas están furiosas con lo que hiciste. Oí una frase de Dick Cheney que dijo que Julian Assange era una picadura de pulga, Edward Snowden es el león que decapitó al perro. Dice que cometiste uno de los mayores actos de traición en la historia de EE.UU. ¿Qué les dirías a las personas que piensan así? 

Dick Cheney es especial. Es increíble porque cuando Julian Assange estaba haciendo su mejor trabajo, Dick Cheney estaba diciendo que iba a terminar con los gobiernos del mundo, los cielos arderían en llamas y los mares entrarían en ebullición, y ahora dice que es una picadura de pulga. Deberíamos sospechar del mismo tipo de declaraciones exageradas sobre el daño a la seguridad nacional por parte de estos funcionarios. Pero pensemos que la gente se lo cree. Yo diría que tienen una concepción muy cerrada de la seguridad nacional. Las declaraciones de gente como Dick Cheney no mantienen seguro al país. El interés del público no siempre es el mismoque el interés nacional. Ir a la guerra contra personas que no son nuestro enemigo en lugares que no son una amenaza no nos hace más seguros, y eso es válido en Irak o en Internet. Internet no es el enemigo. Nuestra economía no es el enemigo. Los negocios estadounidenses, chinos, y cualquier otra empresa son parte de nuestra sociedad. Son parte de nuestro mundo interconectado. Hay lazos de fraternidad que nos unen, y si se destruyen estos lazos socavando los estándares, la seguridad, la forma de conducta, los países y los ciudadanos del mundo esperan que nos atengamos a ellos. 

Pero se dice que robaste 1,7 millones de documentos. Parece que solo algunos miles fueron compartidos con periodistas hasta ahora. ¿Habrá más revelaciones? 

Seguro que hay más revelaciones por venir. Creo que sin dudas todavía están por hacerse algunos de los informes más importantes. CA: Sígueme, porque quiero preguntarte sobre esta revelación en particular. Mira esto. Es una historia que para muchos tecnólogos en la sala es lo más revelador que escucharon en los últimos meses. Es sobre el programa "Bullrun" ¿De qué se trata? ES: Bullrun, y acá también tenemos que agradecer a la NSA por su sinceridad, lleva el nombre de una batalla de la Guerra Civil. La contraparte británica se llama Edgehill, una batalla de la guerra civil del Reino Unido. La razón por la que creo que lo llamaron así es que el objetivo es nuestra propia infraestructura. Son programas a través de los cuales la NSA confunde intencionalmente a los socios corporativos. Les dicen que estos son estándares seguros. Les dicen que necesitan trabajar con ellos para asegurar sus sistemas, pero en realidad dan malos consejos que hacen que estas empresas terminen degradando la seguridad de sus servicios. Están construyendo "puertas traseras" que no solo puede explotar la NSA, sino cualquiera con tiempo y dinero para investigar y encontrarlas y usarlas para meterse en las comunicaciones del mundo. Esto es muy peligroso porque si perdemos un solo estándar, si perdemos la confianza en algo como el SSL, que fue un objetivo específico del programa Bullrun, viviremos en un mundo menos seguro No podremos acceder al banco y no podremos acceder al comercio sin preocuparnos por personas que monitorean las comunicaciones o que las trastocan para sus propios intereses. 

¿Estas decisiones también abren intencionalmente a EE.UU. ante los ataques cibernéticos desde otras fuentes?

Seguro. Uno de los problemas, uno de los peligrosos legados que nos dejó la era post 11-S, es que tradicionalmente la NSA ha usado dos sombreros. Han estado a cargo de operaciones ofensivas, como el hacking, pero también estuvieron a cargo de operaciones defensivas, y tradicionalmente siempre priorizaron la defensiva sobre la ofensiva basándose en el principio que los secretos estadounidenses simplemente valen más. Si hackeamos una empresa china y robamos sus secretos, si hackeamos una oficina gubernamental en Berlín y robamos sus secretos, eso tiene menos valor para el pueblo estadounidense que asegurar que los chinos no tengan acceso a nuestros secretos. Entonces al reducir la seguridad de nuestras comunicaciones, no solo están poniendo al mundo en riesgo, sino que ponen a EE.UU. en riesgo de manera intrínseca, porque la propiedad intelectual es la base, el pilar de nuestra economía, y si ponemos eso en riesgo con una seguridad débil, lo vamos a pagar durante años. 

Pero hicieron el cálculo de que valía la pena hacer esto como parte de la defensa de EE.UU. contra el terrorismo. Seguramente es un precio que vale la pena pagar

Bueno, al analizar los resultados de estos programas contra el terrorismo, verán que no tienen fundamento y no hace falta que crean mi palabra, porque tuvimos la primera audiencia pública, el primer tribunal federal que lo analizó, fuera del arreglo secreto, y tildó a los programas de orwellianos y posiblemente inconstitucionales. El Congreso, que tiene acceso para instruir sobre estas cosas, y ahora desea hacerlo, ha presentado proyectos de ley para reformarlo, y dos paneles independientes de la Casa Blanca que revisaron toda la evidencia clasificada dijeron que estos programas nunca han detenido ni un solo ataque terrorista inminente para EE.UU. Entonces, ¿realmente estamos parando el terrorismo? ¿Estos programas tienen algún valor? Yo digo que no y los 3 poderes del gobierno estadounidense también dicen que no. 

¿Crees que hay una motivación más profunda para ellos que la guerra contra el terrorismo? 

Sí. La conclusión es que el terrorismo siempre ha sido lo que en el mundo de la inteligencia llamaríamos una excusa para la acción. El terrorismo es algo que provoca una respuesta emocional que permite que las personas razonen autorizando poderes y programas que de otra manera no harían. Programas del tipo Bullrun y Edgehill, la NSA pidió autorización para ellos allá por la década de 1990. Le pidió al FBI que fuera al Congreso y presentara argumentos. El FBI fue y lo hizo. Pero el Congreso y el pueblo dijeron "no". Dijeron que no valía la pena arriesgar nuestra economía. Es demasiado daño en nuestra sociedad para justificar las ganancias. Pero lo que vimos, en la era post 11-S, es que usaron el secreto y la justificación del terrorismo para empezar estos programas en secreto sin consultar al Congreso, ni al pueblo de EE.UU., y es de ese tipo de gobierno a puertas cerradas del que tenemos que protegernos, porque nos hace menos seguros y no aporta valor. 

Hablando del terror, muchas personas consideran tu situación actual en Rusia muy aterrorizante. Seguramente escuchaste lo que pasó, el trato que recibió Bradley Manning, ahora Chelsea Manning, y salió una noticia en Buzzfeed diciendo que hay personas en la comunidad de inteligencia que te quieren muerto. ¿Cómo manejas esto? ¿Cómo manejas el miedo? 

No es ningún misterio que hay gobiernos que me quieren ver muerto.Lo dejé en claro una y otra vez, que me voy a dormir todas las noches pensando qué puedo hacer por el pueblo de EE.UU. No quiero perjudicar a mi gobierno. Quiero ayudar a mi gobierno, pero el hecho de que quieran ignorar por completo el debido proceso, que quieran declarar culpables sin siquiera un juicio previo, estas son cosas contra las que tenemos que trabajar como sociedad y decir que no es apropiado. No deberíamos amenazar a los disidentes. No deberíamos criminalizar al periodismo. Y lo que sea que pueda hacer para ese fin, lo haré con gusto a pesar de los riesgos. 

Me gustaría recibir algo de feedback de la audiencia aquí presente, porque sé que hay reacciones muy distintas hacia Edward Snowden. Imaginen que tienen las siguientes dos opciones. Consideran lo que hizo fundamentalmente como un acto imprudente que puso a EE.UU. en peligro, o lo consideran un acto fundamentalmente heroico que funcionará para EE.UU. y el mundo entero a largo plazo. Esas son las opciones que daré. A pesar de haber recibido más aplausos la segunda opción, creo que es cierto decir que hay muchas personas que no levantaron la mano y creo que todavía lo están pensando, porque me parece que el debate no se divide por las líneas políticas tradicionales. No es izquierda o derecha, no se trata de estar a favor del gobierno, de ser libertario ni nada de eso. En parte es un problema generacional. Ustedes son parte de una generación que creció con Internet y parece que se ven ofendidos a un nivel casi visceral si ven algo que creen que puede dañar a Internet. ¿Hay algo de cierto en eso? 

Sí, creo que es cierto. No se trata de ser de izquierda o derecha. Nuestras libertadas básicas, y cuando digo nuestras, no me refiero solo a los estadounidenses, sino a las personas de todo el mundo, no tiene que ver con un problema partidario. Estas cosas en las que creen todas las personas, y depende de todos nosotros protegerlas, y de las personas que han visto y disfrutado de una Internet libre y gratuita depende de nosotros preservar esa libertad para que la próxima generación pueda disfrutarla, y si no cambiamos las cosas, si no nos paramos para hacer los cambios que hay que hacer para mantener la seguridad en Internet, no solo por nosotros sino por todos, vamos a perderla, y será una pérdida tremenda, para nosotros y para todo el mundo. 

Bueno, escuché un discurso similar hace poco del fundador de la WWW que creo que está con nosotros, Sir Tim Berners-Lee. Tim, de hecho, quiere decir algo. ¿En qué bando estás, a propósito, traidor o héroe? 

Tim Berners-Lee: He dado respuestas mucho más largas a esa pregunta, pero héroe, si tuviera que elegir entre las dos. 

Creo que leíste sobre la propuesta de Sir Tim donde hablaba de hacer una nueva Carta Magna para recuperar Internet. ¿Tiene sentido? 

Por supuesto. Mi generación y yo crecimos no solo pensando en Internet, sino que crecimos en Internet, y aunque nunca hubiese esperado tener la oportunidad de defenderla de una manera tan directa y práctica y encarnarla de esta manera tan inusual y casi a lo Avatar, creo que hay algo de poético en el hecho que uno de los hijos de Internet se haya vuelto cercano a Internet como resultado de su expresión política. Y creo que la Carta Magna para Internet es justo lo que necesitamos. Necesitamos codificar nuestros valores no solo por escrito sino en la estructura de Internet, es algo que espero y los invito a todos en la audiencia, no solo aquí en Vancouver sino en el mundo entero, a unirse y participar.

¿Tim, tienes una pregunta para Edward? 

TBL: Bueno, dos preguntas, una pregunta general. Desde los 25 años, volviendo atrás y pensando, ¿qué dirías que es lo mejor que hemos logrado a partir de todas las discusiones que tuvimos sobre la web que queremos? 

ES: Pensando en términos de cómo de lejos podemos ir, creo que es una pregunta que solo está limitada por lo que queremos poner dentro. Creo que la Internet que disfrutamos en el pasado fue exactamente lo que nosotros como nación y como personas del mundo entero necesitábamos, y cooperando, dedicándonos no solo a las partes técnicas como sociedad, sino, como dijiste tú, los usuarios las personas de todo el mundo que contribuyen a través de Internet, de la redes sociales, los que miran el clima, los que confían en ello como parte de su vida, tenemos que defender eso. Tendremos no solo la Internet que tuvimos, sino una mejor Internet, un mejor presente, algo que podamos usar para construir el futuro que será mejor de lo que esperamos y de lo que jamás hemos imaginado. 

Hace 30 años que se fundó TED, en 1984. Hubo muchas charlas desde entonces siguiendo el razonamiento de que en realidad George Orwell estaba equivocado. No hay un Gran Hermano que nos mira. Nosotros, gracias al poder de la Web, y la transparencia, estamos mirando al Gran Hermano. De alguna manera, tus revelaciones le dieron una puñalada al corazón de esa mirada más bien optimista, pero todavía crees que hay algo para hacer al respecto. Y tú también. 

Exacto, se puede argumentar que los poderes del Gran Hermano han aumentado muchísimo. Hace poco salió un artículo legal en Yale que establecía el principio Bankston-Soltani que decía que nuestra expectativa de privacidad es violada cuando las capacidades de vigilancia del gobierno se vuelven más baratas en un orden de magnitud, y cada vez que eso sucede, tenemos que revisar y reequilibrar nuestros derechos de privacidad. Eso no ha sucedido desde que los poderes de vigilancia del gobierno aumentaron en varios órdenes de magnitud, y por eso tenemos el problema que tenemos hoy pero todavía hay esperanza, porque los poderes de los individuos también se incrementaron con la tecnología. Soy una prueba viviente de que un individuo puede ir cabeza a cabeza contra los adversarios más poderosos y las agencias de inteligencia más poderosas del mundo y ganar, y creo que eso es algo que nos da esperanza, y tenemos que construir sobre eso para que sea accesible no solo para los expertos técnicos sino también para los ciudadanos comunes. El periodismo no es un delito, la comunicación no es un delito y no tienen que monitorear nuestras actividades cotidianas. 

El New York Times pidió una amnistía para ti. ¿Aceptarías una oportunidad para volver a EE.UU.? 

Claro. Sin dudas, los principios que han sido el fundamento de este proyecto han sido el interés público y los principios que subyacen al establishment periodístico de EE.UU. y del mundo, y creo que la prensa ahora dice apoyamos esto, esto es algo que tenía que pasar,es un argumento fuerte pero no es el argumento final, es el público el que debe decidir. Pero al mismo tiempo, el gobierno dio a entender que quiere un tipo de acuerdo, que quieren que comprometa a los periodistas con los que trabajé, a regresar, y quiero dejar en claro que no hice esto para estar a salvo. Hice esto para hacer lo correcto, y no voy a detener mi trabajo en interés del público solo para beneficiarme. 

En TED, la misión es "Ideas que vale la pena difundir". Si pudieras encapsular todo en una idea, ¿cuál sería tu idea que vale la pena difundir en este momento?

Diría que el año pasado fue un recordatorio de que la democracia puede morir detrás de puertas cerradas, pero los individuos nacemos detrás de esas mismas puertas cerradas, y no tenemos que ceder nuestra privacidad para tener un buen gobierno. No tenemos que ceder nuestra libertad para tener seguridad. Trabajando juntos podemos tener un gobierno honesto y vidas privadas, y espero trabajar con todos en el mundo entero para que esto pase. 

1 de septiembre de 2014

Reseña de El Cuarto Poder en Red por Yolanda Quintana para Diario Turing en eldiario.es



En 2011, en los días que siguieron al terremoto y tsunami que sufrió Japón y al posterior accidente nuclear de Fukushima, la diseñadora japonesa Maki Tanaka, igual que otros muchos usuarios, desarrolló una intensa actividad en Twitter compartiendo informaciones y fotografías sobre la última hora del desastre. Ante la difusión global que alcanzaron muchos de esos mensajes, la diseñadora advirtió:
Ya no se trataba de corregir o completar los mensajes de un periodismo obsoleto, sino de sortearlo.

El caso de Fukushima y las mediciones alternativas de los índices de radiación realizadas por una serie de ciudadanos expertos, y compartidas en la Red, y que desmentían las informaciones oficiales de gobierno y empresas, es uno de los ejemplos de los que se sirve Víctor Sampedro en su último ensayo, “El Cuarto Poder en red”, para explicar el periodismo colaborativo y de código abierto que defiende.

También para ilustrar, como dijo durante la presentación del libro en Madrid, el “abismo que existe entre el kiosco y la Red”. Una brecha cuyo último episodio sería, a su juicio, la cobertura de la coronación de Felipe VI.

Y es que Sampedro, catedrático de opinión pública en la madrileña Universidad Rey Juan Carlos, marca una frontera en “El Cuarto Poder en red”:

De un lado, los periodistas que “usan un lenguaje, un código para relacionarse con la sociedad, que ha quedado caduco. Incomprensible para entender el mundo. E irrelevante para quienes quieren cambiarlo”.

Tal vez, no es solo que el periodismo convencional haya perdido calidad, sino que ahora es más visible:

En el viejo modelo comunicativo, la “audiencia” queda reducida a mero receptor (“nos quieren sentados, anclados en el papel de espectadores”, dice Sampedro). Una pasividad que se alimenta de “noticias teñidas de espectáculo e intereses espurios, en gran medida inconfesables”.

Son críticas que remiten a la idea de “periodismo sin información”, que diría Félix Ortega, y al concepto de infotainment (neologismo formado por la unión de las expresiones "información" y "entretenimiento"), alimento de una “política pop” basada en mensajes de usar y tirar y una participación esporádica y de baja intensidad.

Por eso, es también el territorio de los que pretenden, según Sampedro, que resolvamos los problemas de fondo “votando de forma intermitente o yendo de rebajas”, o “clicando compulsivamente y firmando campañas digitales”. En definitiva, a ese lado, sitúa Sampedro el periodismo de “código cerrado, de lenguajes y procedimientos que dejan fuera al ciudadano" y que “en lugar de nutrir el debate público, lo intoxica hasta ahogarnos”.


Hackers, democracia y comunicación como bien común

Al otro lado de la frontera, los hackers, que nos convocan, según el autor, “a formar juntos el Cuarto Poder en red y nos llaman a movilizar cuerpos, algoritmos y ordenadores para controlar a quienes gobiernas, legislan y juzgan”.

Sin embargo, “El Cuarto Poder en red” no es un libro solo de periodismo, sino de ciudadanía y acción política: “los hacktivistas cuestionaron de raíz el sistema político e informativo…Nos proponen participar en una esfera pública acorde con nuestra capacidad para actuar como sujetos comunicativos y políticos de pleno derecho”.

Sampedro usa como hilo conductor de su libro los casos de Wikileaks, Manning (“sin el paso que dio nada de lo que vino después habría ocurrido”, recuerda) y Snowden, porque considera que “nos han brindado un prototipo del Cuarto Poder en Red”, entendido éste como un “contrapoder de la Sociedad Civil Transnacional”.

Desde las primeras páginas, el autor deja claro dónde apunta: “La viabilidad del periodismo como oficio y negocio está en juego; pero, en realidad, hablamos del futuro de la democracia”, dice.

“El Cuatro Poder en Red ejerce de contrapoder: controla a los otros tres. Su expresión informativa de mayor transcendencia, hasta el momento, fue Wikileaks. Y su manifestación política, las revueltas o (re)voluciones en red que surgen en todo el mundo”, plantea el catedrático.

Es un libro de estructura circular, que insiste en argumentos y remezcla materiales diversos (el autor “muestra el código” y lo explica en el epílogo: “El que escribe, plagia y agradece”) para, a lo largo de cinco capítulos, plantear una tesis central sobre la vuelve en distintos momentos del ensayo:

“El periodismo ha de refundarse como bien común, con código abierto y libre. El resultado será un flujo de poder mancomunado y colaborativo; mantenido por muchos actores, no todos periodistas”.

Aunque rechazó el término como posible título, por su uso frívolo e indiscriminado, Sampedro explica qué entiende por hackear el periodismo: Sería “radicalizarlo, regresarlo a sus raíces”.

Hackear el periodismo “es una invitación a recuperar la ética y retomar las prácticas que lo convirtieron en profesión. Para que recupere su función de impulso democrático y plataforma de contrapoder. Wikileaks intentó desarrollar en los medios una nueva forma de trabajo: abierta a la colaboración con el público y entre empresas competidoras, con informaciones sometidas al contraste empírico. Pretendía instalar un nuevo sistema operativo. Nuevo en cuanto a las técnicas, pero no a los valores”.

Y cita como precendente a los “muckraders” del periodismo norteamericano de los años treinta, que serían, para Sampedro, “los hackers de ahora”.

“El hacker se ha convertido en un modelo para el reportero de investigación. Y el hacktivista, en ejemplo del militante o el político”, afirma.

Filtraciones y periodismo de datos


En este nuevo periodismo de investigación, las filtraciones jugarían un papel clave.
Ya lo decía Txarlie, del colectivo "Hacktivistas", en el libro de Margarita Padilla "El Kit de la lucha en Internet":

“La contrainformación hoy es publicar aquello que van a querer ocultar y poder analizarlo para que la ciudadanía lo entienda. Los colectivos no necesitan de un Indymedia para decir lo que hacen…Esta es la contrainformación del siglo XXI: o revelas mensajes o los analizas”.

Modelos como la nueva herramienta de filtraciones anónimas filtrala.org, de la que elDiario.es es medio colaborador, marcan el camino y tienen, para Sampedro, un fin: "devolvernos el control".

El autor reivindica el papel de los filtradores ("whistleblowers"), tanto los actuales, como Snowden o Manning, como anteriores: "La nueva libertad de expresión nace de la desobediencia de ciudadanos valientes, custodios de datos cuya ocultación repudian. No los filtrarán por motivos crematísticos o personales, sino altruistas y colectivos".
Sin embargo, las filtraciones y el acceso a datos masivos no serían una alternativa por sí sola: "no debemos admitir que el único legado aprovechable de los hackers sea el Periodismo de Grandes Datos…Importan los datos, no su número ni su visualización", recalca.
La relevancia política de las filtraciones fue rebatida por César Rendueles durante la presentación del libro en Madrid: "Se sobreestima el secreto. La opresión es pública. Nadie esconde gran cosa", dijo el sociólogo, y recordó cómo Hobsbawn ya estableció que el papel de las agencias de inteligencia en la historia del siglo XX había sido periférico.

Utopía digital o ciberpesimismo
En "El Cuatro Poder en Red", Sampedro se aleja tanto de los pesimistas digitales como de los ciberutópicos. “Los hackers no traen ninguna solución final ni única. Tal cosa no existe”, afirma.
Para entender esta equidistancia, o equilibrio, según se mire, viene bien tener en cuenta cómo resume César Rendueles el libro de Sampedro: “Un puente entre los movimientos de conocimiento libre y los movimientos de izquierda tradicionales, que es lo que he echado de menos en los primeros”, dijo.

O también la analogía de la que hechó mano Juan Carlos Monedero, de "Podemos", durante el acto de presentación: "Víctor es como San Manuel Bueno (el cura agnóstico de Unamuno), que no cree, pero quiere creer", bromeó. El propio autor reconoció que “Yo me debato entre el ciberoptimismo y el ciberrealismo que propugna César en Sociofobia”.

En el libro recoge las contradicciones y errores de estrategia del modelo de Wikileaks y también presenta lo que entiende serían los déficits del pensamiento hacker:

“El Cuarto Poder en Red que hasta ahora hemos conocido tiene capacidad para cuestionar la credibilidad de los centros de poder. Pero le falta un largo recorrido para erigirse en contrapoder, con capacidad generativa”, dice Sampedro.

Y enumera lo que, a su jucio, serían las "carencias del pensamiento hacker”: “(1) visibilizar la injusticia no basta para que las denuncias tengan un efecto de higiene democrática. Para ello se necesita (2) un contexto que las presente como inaceptables, (3) mecanismos de sanción bien engrasados, (4) nuevas plataformas de representación y (5) una ciudadanía con nuevos valores”.

Sampedro reconoce la decadencia del sistema de representación (“como siempre ocurrió durante los cambios culturales profundos, el sistema de representación está en crisis”) pero reclama su vigencia y urge a construir “nuevas instituciones”.

Si tardan en llegar, advierte, “la degeneración de las actuales degradará aún más la democracia. Si no llegan nunca, la antipolítica logrará su objetivo de que desaparezcan los mecanismos de representación”.

Junto a las propuestas y las críticas, “El Cuarto Poder en Red” también previene frente a las falsas soluciones: “No basta la tecnología ni los negocios digitales, de nada sirven nuevos formatos si no es para decidir en pie de igualdad con los poderosos”.

Y lo explica en otro momento: “Los medios con menos escrúpulos hacen un uso de la tecnología digital que contradice los principios del bien común. Su discurso sobre la participación del público y la transparencia es promocional. Se asemeja a las instituciones políticas. Unos y otros (…) invocan utopías digitales a efectos publicitarios”.

No olvida Sampedro, recogiendo algunas de las tesis de "Sociofobia", el libro de Rendueles, alertar frente a las posibilidades de control que permiten las herramientas digitales: desde captar tendencias para su mercadeo comercial o político, hasta las posibilidades para identificar la disidencia, como han puesto de manifiesto los papeles de Snowden.


Una mirada al futuro: el Buen Conocer

En el libro, en distintas ocasiones, se menciona y explica el caso de FLOK Society y el "Buen Conocer". Un proyecto del gobierno de Ecuador impulsado por hacktivistas españoles como Daniel Vázquez, Antonio Pardo y Xabier Barandarian que pretende "dejar atrás el capitalismo competitivo y adentrarse en una economía colaborativa orientada al bien común".

Para Sampedro, FLOK representaría la “unión de dos generaciones y modelos de militancia en uno de los laboratorios más interesantes de experimentación democrática que hoy existen".

25 de agosto de 2014



Entrevista a Víctor Sampedro por Miguel Jara:
Víctor Sampedro, Catedrático de Opinión Pública y Comunicación Política en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, ha escrito un libro titulado El Cuarto Poder en red. Por un periodismo (de código) libre. Lo he leído y recomiendo su lectura pues es clave para entender la corriente de empoderamiento ciudadano y periodístico surgido en los últimos años al albur de internet. Le conocí en una jornada sobre comunicación social en la Biblioteca Nacional en la que coincidimos como ponentes y ahora le entrevisto:

Lo primero preguntarte ¿cómo definirías de manera sencilla qué es el Cuatro Poder en Red?

Como escribió el poeta, ¿y tú me lo preguntas, Miguel? Cuarto Poder en Red sois tú y la comunidad a la que sirves y te apoya.

En prosa: constituis un nodo importante de la información sobre salud en España. Vigilas por los intereses de una ciudadanía que colabora contigo, porque sabe que la defiendes. Te pasan información, pasan la que tú generas a otros ciudadanos, la re-difunden y comentan en otros foros”.

Es decir, trabajáis de manera mancomunada, en pie de igualdad, para que las administraciones y las empresas respeten la salud, como un bien común. Bien común es también la información que publicáis y difundís, de libre difusión y circulación. Está hecha para ser reutilizada, convertida en denuncia…

Impedís que los gobiernos y las corporaciones farmacéuticas controlen la información médica y sanitaria. Porque, de manera inevitable, los políticos la utilizan como propaganda electoral y las empresas sanitarias en publicidad engañosa. Nada que objetar, si no incurriesen tan a menudo en una propaganda y unos negocios tóxicos.

En resumen y sin bombo alguno, Miguel, ejerces de catalizador de una comunidad que genera opinión pública en defensa del bien común, construyendo juntos una información que también lo es… Hasta tal punto que tu (mejor dicho, vuestro) blog se vincula a un bufete jurídico [Bufete Almodóvar & Jara], que lleva esa auto-defensa a los tribunales. Vuestro nodo, ligado a otros muchos, forma una Red de contrapoder que interpela al Ejecutivo, al Legislativo y al Judicial; sin querer sustituirlos intenta que sean transparentes y rindan cuentas

Eres muy crítico con el periodismo que llamas convencional. ¿Puedes destacar de manera esquemática tus principales objecciones?

El periodista convencional se cree el guardián único, el ángel custodio de la libertad de expresión. Piensa que le pertenece y, en consecuencia, no asume responsabilidades por ejercerla. Sólo se pliega a quien le paga el salario o le suministra “exclusivas” y “carteras de publicidad”. Por eso se considera obligado a defender el medio en el que trabaja o a las fuentes con poder, que le pasan dossieres o información interesada.

Funciona, por tanto, mediante favores racionando el secreto y la publicidad; en realidad, blinda a los poderosos y desnuda a los débiles. Desempeña así el papel opuesto al que dicta la mínima teoría democrática: nivelar el debate público, “desnudar a los poderosos y proteger a los débiles”; porque este es el único modo de que se oigan las mayorías sociales y se respete a las minorías con menos recursos.

Para rematar el sinsentido en el que muchos periodistas operan, si tú, Miguel, fueses un periodista convencional, considerarás lógico que te pagase por poder leer publicadas estas declaraciones que te estoy haciendo. El periodismo convencional es el máximo privatizador del debate público; si pudiesen lo monopolizarían, lo convertiría en monólogos del poder disfrazados de entrevistas. ¿A que suena familiar?.

Eres entusiasta de los modos de periodismo más moderno relacionados con el auge de internet, el periodismo digital y apuestas por “hackear el periodismo”. Cuéntanos cuales son los valores de este concepto de periodismo y en concreto a qué te refieres con esa expresión.

Necesito unas cuantas palabrejas; pero no demasiado difíciles de entender. El periodismo que viene, que estáis/estamos inaugurando no es lucrativo, no se mueve por beneficios enormes e inmediatos. Apenas aspira a un modelo de negocio sostenible.

¿Que sostenga qué? Pues la autonomía de acción y la independencia respecto al poder: para no tener que venderse al mejor postor, llámese Gobierno, multinacional farmacéutica o audiencias idiotas. En griego, idiota era quien se preocupaba solo de sí mismo. Como si pudiésemos cuidar nuestra salud desentendiéndonos de la comunidad que habitamos. Es igual que hablemos de salud médica o democrática.

Insistes en la posibilidad de que gracias a internet el periodismo trabaje más para el bien común y se establezca una nueva relación entre los profesionales del periodismo digital y los lectores ¿qué pueden hacer ambos para que eso sea así?

La idea es considerar con todas sus consecuencias que la información es puro bien común y que los ciudadanos son sujetos comunicativos de pleno derecho.

Impedir o poner barreras a que alguien se entere de una noticia que publicáis en vuestro blog es un atentado intelectual: a la inteligencia y el conocimiento colectivos; además de que en vuestro caso concreto puede tratarse de asuntos vitales.

Compartir en la red es copiar. Y punto. No se trata de un exabrupto pirata, sino de una realidad. La información original se reproduce y difunde replicándose a coste cero y casi en tiempo real. Vivimos un contexto tecnológico cuyas realidades no podemos negar.

Hay que reconocerlas y reinventar el periodismo, el de siempre, ajustándolo al nuevo escenario. Esto no es un deseo o una proclama. Quien no se adapte desaparecerá, está desapareciendo. Una tragedia en términos personales para muchos periodistas en paro, pero una bendición; porque lo nuevo surge de las cenizas de lo viejo.

Algo que he echado de menos en el libro, aunque sé que no es un libro sobre periodismo propiamente dicho. Como sabes, el nuevo periodismo on line, al menos en España, es muy difícil conseguir remunerarlo. Y esto es vital no ya para la subsistencia del periodista sino para que pueda dar la calidad a su trabajo que la sociedad merece. ¿Qué fórmulas existen para que el profesional sea justamente recompensado por su trabajo digital?

Las audiencias deben considerar que o son ellos los que costean una información y unos medios que quieren que sean libres o que lo harán los estados y los mercados y dejarán de serlo. La libertad se paga, día a día y muy cara.

Una vía clara es ejercer las libertades del mercado, pero las nuestras, las que están a nuestro alcance: micro-mecenazgos y suscripciones, intercambios colaborativos, participación voluntaria o patrocinios de la sociedad civil, publicidad con valores afines, pagos por contenidos específicos o sometidos a vetos temporales…

Y la otra vía de actuación es considerar que cuando ejercemos la libertad de expresión no es tanto un derecho (que también) como un deber.

Tenemos la obligación de realizar las denuncias y las filtraciones que hagan de vuestro trabajo, el de los periodistas profesionales, un verdadero ejercicio de (auto)defensa de nuestros intereses. Nuestra libertad de expresión es garantía de la vuestra y viceversa.

Vosotros -que trabajáis con afectados y víctimas de fraudes, errores y engaños sanitarios- debierais contar una constelación de nodos comunicativos de contrapoder que os apoyasen: colegios profesionales, institutos y centros universitarios, grupos de afectados… Fomentar que surjan esos otros nodos y que se tejan en red con vosotros debiera ser una de las funciones primeras, si no la prioritaria”.

Por último, citas estilos periodísticos como el de investigación, denuncia, análisis, “de datos” o “de precisión” con los que me siento relacionado. Es claro que hubo un tiempo mejor y que ahora este tipo de periodismo está en crisis. Se nota un resurgir gracias a internet ¿Cómo ves el periodismo de investigación hoy y cual crees que es su futuro?

Yo veo el periodismo, en general, mejor que nunca. Ya sé que estoy provocando. Pero cualquiera que haya vivido en España desde el 15M sabe que en estos tres últimos años el verdadero periodismo lo han llevado a cabo los nuevos medios, periodistas y públicos digitales. Sois parte de algo muy importante: un cambio de paradigma comunicativo que, obviamente, tiene impacto político y económico.

Los medios convencionales están agonizando en ambos aspectos. Y mientras no cesan de surgir iniciativas periodísticas y políticas con agendas y enfoques que hasta ahora eran desconocidos. Pretender decir ahora cuáles van a sobrevivir y anunciar una única vía de éxito sería ridículo por mi parte. No soy ningún gurú. No creo en ellos. Pero una cosa es cierta, segura e incontestable: el futuro será de quien se lo curre, de los públicos y profesionales sepan convertirse en, enredarse como cuarto poder.

Ocurrió con la imprenta a mediados del XVI… y hasta el arranque del siglo XX no llegaron los amos de la comunicación al estilo de Ciudadano Kane… y ahora Murdoch. Démonos tiempo para jugar, ensayar y consolidar nuevos modelos. Curiosamente, como señala el libro, la inmundicia de Murdoch sale a la luz al tiempo que WikiLeaks. Y dejo claro que los de Assange marcaron el camino a seguir.

Aún no somos conscientes del alcance de las macrofiltraciones. Imagínense que, antes de que las administraciones sanitarias cambien de gestores (algo que podría ocurrir en las próximas elecciones, ¿verdad?) no sucede lo de siempre: que se destruyen los discos duros y los archivos.

Y piensen que en lugar de eso la documentación es filtrada, para hacerles pagar la deuda (o parte de ella) a quienes nos han estafado. No me digan que es imposible: está tu blog, está filtrala.org (una plataforma que mejora el modelo WikiLeaks)… Aquí quien no hace periodismo es porque no quiere